OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ

La noticia que acabamos de leer en ‘El Mundo‘ es, cuanto menos, indignante y demuestra que, a pesar de lo que hemos sufrido hasta ahora, nada ha cambiado en las cabezas de la mayor parte de las personas.

Tal y como se relata en esa noticia una mujer de 81 años, Juani, fue echada de un autobús el pasado miércoles día 17 de junio fue echada de un autobús porque pretendía pagar los 2,60 euros que le costaba el trayecto entre su pueblo, Ambite, y Arganda en metálico. Debido al estado de alarma, Juani no había podido renovar su abono de la Tercera Edad y pagando en metálico era la única forma en la que podía abonar su viaje.

El conductor del autobús le dijo que si la llevaba de esa forma se arriesgaba a ser multado por la Policía. Varias personas que viajaban en el mismo autobús intentaron abonar su viaje pero no pudieron hacerlo puesto que llevaban el abono transporte. Finalmente, el conductor decidió echarla en la primera parada y Juani tuvo que volver a su pueblo andando y no pudo acudir a una cita con el médico, que era lo que motivaba aquel viaje.

Parece ser que la empresa propietaria del autobús, Argabus, la actuación del conductor fue la correcta, aunque también le aclararon a un vecino de Juani que lo normal es que “dada las circunstancias que concurrían que se le hubiese dejado ir en el autobús y que recargara el abono para la vuelta”.

Claro que sí, esa es la cuestión, que se hubiera hecho de la forma en la que explicó la empresa a ese vecino. Después de todo lo que hemos pasado, mucho cuento, muchos aplausos, mucha solidaridad de boquilla pero, cuando se tiene que poner en práctica, se tiene más miedo que vergüenza, que es lo que ha ocurrido con este conductor.