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Tres meses después de haber realizado una primera convocatoria electoral, que fue suspendida como consecuencia de la pandemia, los presidentes de las comunidades autónomas vasca y gallega, han procedido ayer a realizar una nueva convocatoria de comicios, que tendrá lugar el próximo doce de julio, aunque en el caso del País Vasco, se deja abierta la posibilidad de establecer una nueva fecha en septiembre u octubre, siempre antes del día 25 de este mes y solo en el caso de que las circunstancias sanitarias futuras, aconsejaran la suspensión, por no hacer accedido al final de las fases de la desescalada de la Pandemia.

En este sentido, cabe señalar que ambas comunidades, que se encuentran en la primera fase de la Pandemia, han tomado esta decisión, teniendo en cuenta que cuando se declaró el Estado de Alarma en el territorio español, el decreto de aplicación, garantizaba tanto la celebración de las elecciones, así como todas las garantías necesarias para que estas pudieran llevarse a cabo, tanto desde el punto de vista de posibilidades sanitarias, como de garantías de que se puedan llevar a cabo, con todas las garantías de seguridad que precisan estos acontecimientos.

Por este motivo, el lehendakari del gobierno vasco, que fuera en su día el primero en convocar los comicios autonómicos, al igual que ahora, aunque ha existido comunicación y coordinación entre las presidencias de gobierno vasca y gallega, para su anuncio, convocó el pasado 14 de mayo a los líderes de las formaciones políticas, así como a la diputación `permanente de la cámara legislativa, en donde explicó la necesidad de que tengan lugar las elecciones, teniendo en cuenta que por un lado, existen incertidumbres sobre la posibilidad de un rebrote del corornavirus en otoño y porque considera necesario que el parlamento, se reactive cuanto antes para afrontar las dificultades generadas por la Pandemia, lo que en principio fue criticado por la izquierda abertzale y Podemos, mientras que el PP aceptó la medida, a pesar de considerar que el lehendakari, actuaba como candidato del PNV y no como un lehendakari, que miraba en beneficio de todos los vascos.

Respecto a las medidas especiales que se han adoptado desde el punto de vista de la seguridad sanitaria y seguridad ciudadana para que puedan tener lugar estos comicios, se pretende potenciar la posibilidad del voto por correo, además de un redimensionamiento y reordenación de las mesas electorales, que afectan a los colegios, que mayormente, cuentan con unos 500 votantes por mesa electoral, por lo que se podrían establecer tramos en franjas horarias de votación, además de dotar de equipos de protección individual, a todas aquellas personas que formen parte de las mesas electorales, junto con los interventores y apoderados de los partidos políticos.

Para el gobierno vasco, estas medidas de seguridad, afectan de manera especial tanto a Correos como al Instituto Nacional de Estadística, que deberán reforzar sus servicios, que deberán hacer lo necesario para que pueda verse incrementado el voto no presencial o en su caso el hecho de que, si hubiera problemas en la justificación del empadronamiento, las gestiones pudieran hacerse bien por vía telemática o telefónica.

En cuanto a la campaña electoral, aunque se espera que, para el momento de su inicio, las fases de desescalada se encuentren en su punto más cercano a la normalidad, además de la posible finalización del actual Estado de Alarma, los actos electorales se verán modificados de los tradicionales, en el punto de los actos de las formaciones políticas, puesto que no podrán celebrarse ni actos multitudinarios ni actos en los que sus asistentes, puedan acudir sin la protección establecida.

No podemos olvidar que esta segunda convocatoria electoral que tendrá lugar el 12 de julio, viene forzada de alguna manera por el PNV, que nuevamente ha tomado la iniciativa del momento de la convocatoria, aunque siempre ha estado en contacto con Núñez Feijoo, teniendo en cuenta que desde 2009, ambas comunidades han celebrado siempre el mismo día los comicios autonómicos, pero en esta ocasión, el nacionalismo vasco, se encuentra azuzado por el hecho de que ha finalizado la legislatura sin unos presupuestos aprobados, causa fundamental de la primera disolución de las cámaras y de la convocatoria de elecciones y que además tiene ante sí el hecho de haber perdido ese mito de ser un partido de gestión, como lo prueba el hecho de que 101 días después, los operarios sepultados en el vertedero de Zaldibar, siguen sin ser rescatados, sus familias siguen sin tener comunicación con el gobierno autonómico y todavía no se han evaluado, las consecuencias de los hechos sucedidos en este vertedero, que sin duda abrirá capítulos políticos y de investigación, no solo por parte de las autoridades judiciales, sino de la UE, tal y como se anunciara la semana pasada desde Bruselas.

Quizás el más beneficiado por la celebración de estas elecciones el doce de julio, sea precisamente el presidente de la comunidad autónoma gallega Alberto Núñez Feijoo, quien además de haber pasado netamente desapercibido durante todas las semanas de la Pandemia, los resultados que apuntan para su candidatura, son netamente favorables, porque según últimas encuestas, obtendría con holgura una mayoría absoluta y un porcentaje de apoyo en votos, cercano al 50%, mientras que, en el caso vasco, los acontecimientos derivados del coronavirus, podrían influir en los resultados electorales, tanto en el PNV con su gestión de la `Pandemia y del vertedero de Zaldibar, como por la necesidad que tiene para gobernar que su socio, el PSE, sirva para conseguir la mayoría absoluta con la que contaban ambas formaciones conjuntamente hace solo tres meses.

También puede ser destacado el papel que a su retorno a la política vasca puede tener el constitucionalismo, encabezado por Carlos Iturgaiz, quien lidera una coalición electoral entre el PP y Cs, que, en estos momentos, se encuentra al alza y no solo parece que puede mantener los 9 diputados actuales, sino que podría aumentar su representación hasta los 11 escaños, lo que frenaría el grave deterioro de votos y de representación que ha venido sufriendo el constitucionalismo vasco, desde que Alfonso Alonso, fuera su líder en los últimos años.

Convocadas estas elecciones, que sin duda forman parte del pago que el presidente del gobierno Pedro Sánchez hace al nacionalismo vasco, para apoyar su Estado de Alarma, todo parece indicar que a partir de mañana miércoles su pretensión de tener de manera permanente este modo excepcional de gobierno, podría acabarse, porque ni la lógica política ni la excepcionalidad sanitaria, serían entendibles con el mantenimiento de un instrumento excepcional de la Constitución, durante las épocas electorales.

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