El domingo 6 de mayo de 2001 ETA asesinaba en Zaragoza de tres disparos en la cabeza y el abdomen al presidente del Partido Popular de Aragón, y senador por esa comunidad autónoma, MANUEL GIMÉNEZ ABAD, mientras caminaba por una céntrica calle en compañía de su hijo menor, Borja, de 17 años. Ambos se dirigían, sobre las 18:30 horas, al estadio de La Romareda a presenciar el partido de fútbol entre el Zaragoza y el Numancia, que comenzaba media hora después.

El político fue atendido, inicialmente, por un equipo médico en el lugar del atentado, y el cadáver fue trasladado posteriormente al Instituto Anatómico Forense para practicarle la autopsia. La policía encontró en el lugar de los hechos tres casquillos de bala de 9 milímetros parabellum. Un testigo relató a El Mundo la desolación de Borja ante el cadáver de su padre: “Era espantoso, tenía las manos en la cabeza y gritaba dando vueltas alrededor del cuerpo de su padre, sin saber qué hacer ni dónde ponerse”.

El presidente de los populares aragoneses tenía por costumbre ir a Jaca, su ciudad natal, los fines de semana. Como contó su viuda, ese fin de semana su hijo Borja había aprobado COU e iba a celebrarlo con sus amigos. Por ello fue Manuel el que bajó a Zaragoza, y no al revés.

Manuel Giménez Abad no llevaba escolta, aunque estaba metido en los turnos de contravigilancia que realizaba la Policía Nacional, según informó la Delegación del Gobierno. Hacía unos días que el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, se había encontrado con Manuel Giménez y se extrañó de que fuera sin guardaespaldas. Le preguntó por qué, y su homólogo aragonés le respondió: “¿Escoltas yo? Bastante tengo con el Plan Hidrológico Nacional”, en referencia al conflicto surgido en aquella comunidad autónoma a raíz de la aprobación en el Congreso del plan. Manuel prescindió de la escolta porque entendía que era gravoso para la Administración.

La muerte de Manuel Giménez causó gran consternación en Aragón y de modo especial entre la clase política, ya que era una persona muy apreciada dado su talante conciliador. La capilla ardiente quedó instalada en la sede de las Cortes de Aragón, en el Palacio de la Aljafería. El ministro del Interior, Mariano Rajoy, llegó a primera hora de la noche a Zaragoza y acudió al domicilio de Manuel para visitar a la viuda del dirigente asesinado.

Tanto al lugar del atentado, como al Instituto Anatómico Forense y a la sede del Partido Popular se acercaron representantes de las instituciones aragonesas. El Gobierno autónomo en pleno, con el presidente Marcelino Iglesias a la cabeza, se acercó a dar el pésame a la Ejecutiva regional del PP, que se reunió en la sede del partido. El presidente aragonés, Marcelino Iglesias, declaró: “Esto es la lógica de la locura; no hay palabras para explicarlo”. También hizo acto de presencia la presidenta del Congreso de los Diputados y ex alcaldesa de Zaragoza, Luisa Fernanda Rudi, que ese fin de semana de mayo estaba en Zaragoza. Entre las muchas reacciones destacan las de Santiago Lanzuela, a quien Manuel Giménez Abad sustituyó en el cargo de presidente del PP aragonés. “Era muy bueno como persona, un gran conocedor de la Administración del Estado y de la comunidad autónoma, y le estoy muy agradecido por los cuatro años que compartí con él en el Gobierno de Aragón”.

El asesinato de Manuel se produjo en fechas muy próximas a las elecciones en el País Vasco que el PP y el PSOE estuvieron a punto de ganar. Todos los partidos -salvo Euskal Herritarrok- suspendieron por un día los actos de campaña en señal de duelo.

Manuel fue la primera persona a la que ETA asesinaba de un tiro en la nuca en Aragón, aunque la banda asesina ya había dejado su huella en varios atentados con el método del coche bomba en esta comunidad, siendo el más grave de todos el cometido contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en el que hubo 11 muertos, cinco de ellos niños.

A día de hoy no se sabe quién asesinó a Manuel Giménez. Según algunos testigos, el autor fue un joven de unos 25 años, de 1,70 metros de estatura, con pelo largo y vestido con un chándal. El asesino, al que cubría una etarra, salió corriendo del lugar y en su huida encañonó a dos jóvenes, a los que obligó a entrar en un videoclub. Luego, ambos continuaron la huida a bordo del automóvil que conducía la terrorista. La policía cree que eran miembros de un grupo itinerante de ETA. La banda asesina reivindicó el atentado en un comunicado del que se hacía eco el diario Gara el 26 de julio de 2001.

Manuel Giménez Abad, de 52 años, había nacido en Pamplona, aunque su infancia y adolescencia transcurrieron en Jaca. Estaba casado con Ana Larraz, y tenía dos hijos: Borja, que acababa de terminar COU, y Manuel, que estaba en Francia terminando el último curso de Derecho cuando recibió la noticia del asesinato de su padre. En una entrevista en El Periódico de Aragón (29/04/2007) explicó el cambio que supuso en su vida:

Te empiezas a plantear cosas que antes ni siquiera te parabas a pensar: qué iba a hacer con mi vida, si iba a poder ir a estudiar a Bruselas (…) Es una responsabilidad muy grande que, de repente, te cae encima; y eso que la que realmente se hizo dueña de la situación fue mi madre (…). Muchas de las cosas a las que yo pensaba renunciar, no tuve que hacerlo porque mi madre no lo permitió.

Giménez Abad estudió Derecho en Navarra e ingresó en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Ocupó varios cargos en la Administración y ejerció la docencia en el Instituto Aragonés de Administración Pública y en las universidades de Navarra y Granada. En la Diputación General de Aragón desempeñó diversos puestos hasta que, en septiembre de 1986, fue nombrado Letrado Mayor de las Cortes de Aragón. Elegido diputado a las Cortes de Aragón por el PP en las elecciones autonómicas de junio de 1999 y, posteriormente, senador en representación de dicha comunidad, fue el tercer senador asesinado por la banda terrorista ETA, junto a Enrique Casas y Manuel Broseta. En febrero de 2001 lo nombraron presidente del PP en Aragón, cargo en el que estuvo apenas dos meses. Javier Arenas pidió perdón a la viuda por haberle convencido para que fuese presidente del PP, a lo que ella contestó “si él no hubiera querido, no habría aceptado”.

Giménez Abad era un hombre querido y respetado por todos los compañeros de todas las formaciones políticas. Pocos meses después de su asesinato se creó la Fundación Manuel Giménez Abad para Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico que tiene entre sus fines “contribuir a la investigación, conocimiento y difusión del Parlamento y del modelo de distribución territorial del poder que representa el Estado autonómico”, los dos campos a los que Manuel Giménez Abad dedicó su vida profesional y política.

 

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