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El 23 de mayo de 1994 ETA asesina en Madrid al teniente de Ingenieros del Ejército de Tierra MIGUEL PERALTA UTRERA mediante una bomba-lapa adosada a los bajos de su coche. Los etarras aprovecharon que el militar aparcaba su vehículo en la calle en las proximidades de su domicilio, en una zona de viviendas militares, para colocarla bajo el mismo.

Minutos antes del estallido, Miguel había dejado a su hija Laura, de 15 años, en el instituto de Enseñanza Secundaria donde estudiaba. Durante el trayecto desde su domicilio al centro educativo la bomba ya estaba colocada, pero no estalló, lo que salvó la vida de la niña. De ahí se dirigió al Cuartel General del Mando de Transmisiones Estratégicas de Prado del Rey. La bomba hizo explosión mientras circulaba por la carretera de Extremadura. Además de la muerte de Miguel, la onda expansiva hirió gravemente a Raúl Caballero Linares y Agustín Konya.

En el año 2000 la Audiencia Nacional condenó a Mikel Azurmendi Peñagaricano a un total de 36 años de reclusión mayor por el asesinato de Miguel Peralta. En la misma sentencia se recoge que la bomba-lapa fue confeccionada por Azurmendi, Mercedes Chivite Berango y Álvaro Juan Arri Pascual. Este último la adosó a los bajos del coche con la ayuda de la etarra Idoia Martínez García. Pese a ello, y a que Mikel Azurmendi admitió en ese juicio la participación de Arri Pascual, este fue absuelto en 2005 por la misma sección y sala de la Audiencia Nacional al carecer de pruebas suficientes para condenarlo.

Mercedes Chivite Berango fue condenada en Francia en enero de 2010, junto a su pareja Félix López de Lacalle Gauna, alias Mobutu, a 12 años como responsables de las compras internacionales de armas de la banda. En la misma sentencia, el Tribunal de lo Criminal de París ordenaba su expulsión a España para responder ante la justicia por varios atentados cometidos en los años 80 y 90. Mobutu y Chivite cayeron en manos de las fuerzas del orden el 2 de abril de 2004 en una casa rural cerca de Angulema apenas doce horas después de que le hubiera ocurrido lo mismo al entonces jefe del aparato logístico de la banda, Félix Ignacio Esparza Luri. En cuanto a Idoia Martínez García, una de las etarras más sanguinarias de la banda asesina, fue detenida el 6 de noviembre de 1997 en la localidad francesa de La Rochelle y extraditada a España por Francia en noviembre de 2003. Actualmente se encuentra cumpliendo condena en la prisión de Teixeiro en La Coruña por otros atentados y sigue teniendo varias causas pendientes con la justicia española por numerosos atentados.

Miguel Peralta Utrera tenía 47 años. Era de Medina Sidonia (Cádiz), estaba casado y tenía cuatro hijos de edades comprendidas entre los 22 y los 15 años. Sus restos mortales recibieron sepultura en la localidad gaditana de Chiclana, tras el funeral celebrado en el acuartelamiento donde estaba destinado, presidido por el arzobispo general castrense monseñor José Manuel Estepa. Los dos hijos varones del teniente portaron hasta el nicho el féretro de su padre, junto a oficiales de la Guardia Civil y del Ejército de Tierra.

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