Un año después del asesinato de los dos guardias civiles en Lemona, el 14 de mayo de 1982 la banda terrorista ETA asesinaba en Éibar (Guipúzcoa) al taxista ANTONIO HUEGUN AGUIRRE, vecino de Lasarte. Fue encontrado muerto a las ocho y cinco de la mañana en un pequeño camino contiguo a la autopista Bilbao-Behobia a la altura del kilómetro 62, en las inmediaciones de Éibar. Fue descubierto por dos vecinos de un caserío que, en un primer momento, pensaron que la víctima estaba durmiendo. Se dirigieron a él en términos jocosos, pero al acercarse comprobaron que estaba muerto, por lo que dieron aviso inmediatamente a la Policía Municipal de Éibar. La víctima no llevaba documentación alguna, pero sí cinco mil pesetas, probablemente el producto de su jornada de trabajo.

El cadáver, cubierto con un papel de grandes dimensiones, estaba boca abajo entre unos matorrales y presentaba cinco impactos de bala, cuatro de ellos en el hemitórax derecho y otro en el antebrazo del mismo lado. Fuentes policiales confirmaron que Antonio fue asesinado por la espalda en el mismo lugar en que fue localizado su cuerpo. Además de los orificios producidos por las balas, presentaba una hendidura en la cabeza y en la frente que podría haberse producido al chocar la cabeza contra el suelo, una vez recibidos los impactos. En el lugar de los hechos fueron encontrados tres casquillos marca Geco y uno FN 9 milímetros parabellum. El taxi de Antonio, un Seat blanco 124, fue localizado mal aparcado, a última hora de la mañana del 14 de mayo, en la calle Carmen a la entrada de Éibar.

María Concepción Huegun, hija mayor de Antonio, habló por última vez con su padre la noche anterior a su fallecimiento, en la parada de taxi. Poco después, el taxista telefoneó a su familia para decirles que se iba a Éibar donde debía realizar un servicio del que, probablemente, no regresaría hasta pasadas las 3:30 horas de la madrugada. A la viuda no le extrañó que no regresase a casa, pues no tenía horarios fijos y era normal que realizase continuos viajes por motivos laborales.

Sobre las 12:00 horas del mismo día 14 de mayo, los taxistas guipuzcoanos acordaron en asamblea celebrada en Anoeta (San Sebastián) iniciar una huelga en protesta por el asesinato de su compañero hasta el 16 de mayo a las siete de la mañana. La noticia de su muerte causó extrañeza entre sus compañeros y sus vecinos de Lasarte, que no le atribuían ninguna ideología definida, no pertenecía a ningún partido político ni había recibido amenazas de muerte.

El funeral por Antonio se celebró al día siguiente, 15 de mayo, en la iglesia de Nuestra Señora de Aránzazu de Lasarte.

Antonio Huegun Aguirre era natural de un caserío del municipio rural de Aya (Guipúzcoa), aunque vivía en Lasarte desde dieciocho años antes de su asesinato. Tenía 43 años, estaba casado y tenía dos hijos: una chica de 22 años, empleada en una farmacia de Lasarte, y un chico de 16.

 

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