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Había mucha expectación tal cual toreros que salen a la plaza y se espera de ellos una buena faena. Capote y muleta y todo parecía poco para el toro que había que lidiar: la autorización del Congreso para prorrogar el Estado de Alarma. Silencio en la plaza que no estuvo hasta la bandera por eso de respetar la distancia social. El líder del grupo mayoritario de la oposición, Pablo Casado, no defraudó a ajenos -ya lo había advertido- y no sé si defraudó a algunos propios, pero en cualquier caso votó abstención por responsabilidad alternativa a la ineficacia del gobierno y por el compromiso de Sánchez, ya veremos, de desvincular los Ertes y las ayudas a Pymes y a autónomos del estado de alarma, de declarar luto oficial y de mejorar la coordinación con las Comunidades Autónomas. Casado ya se lo había pedido, pero cuando Ciudadanos y PNV le pusieron la puntilla e hicieron peligrar la prórroga, Sánchez no tuvo más remedio que aceptar en vista de que no iba a contar con el flamear de pañuelos.

A estas alturas de la corrida, a nadie se nos escapa que el gobierno aprovecha el estado de alarma para modificar disposiciones normativas que nada tienen que ver con la crisis sanitaria, hacer política y ejercer de facto una mayoría que las urnas no le confirieron.

El gobierno tiene sobrada disposición normativa: la Ley de Seguridad Ciudadana o la Ley Orgánica de Protección Sanitaria de 1986, que permiten confinar a los contagiados, pero no sembrar la sospecha sobre el resto. Debería aplicarse, aunque para esto es necesaria la existencia de tests masivos, que es uno de los talones de Aquiles del gobierno en esta pandemia. Así podrían confinar a quienes están contagiados y desconfinar a quienes están sanos, y en este caso desaparecerían las condiciones necesarias para el estado de alarma. Pero lo cierto es que el gobierno se siente cómodo en esta normalidad excepcional, amenaza con que no hay plan B y pone al tendido en la tesitura de elegir entre su opción o el caos; estoy segura que muchos españoles preferiríamos darle una oportunidad al caos.  Existen mecanismos jurídicos y constitucionales para poder garantizar medidas excepcionales de desconfinamiento en absoluta coordinación con las Comunidades que tienen competencias incluso en la articulación de medidas de apertura del tejido comercial e industrial.

El PSOE argumentó sus motivos para prorrogar la actual situación con un discurso surrealista vinculando miserablemente el estado de alarma a cuestiones que nada tienen que ver con la crisis sanitaria y aludiendo al repunte de los contagios. Sánchez, con cara de quien espera al toro a porta gayola y tiene que burlar la embestida con pase de larga cambiada, redundó en temas cargados de demagogia para tapar el origen real de la necesidad de prorrogar el Estado de Alarma que no es otro que su incapacidad para afrontar con previsión y eficacia esta pandemia; mientras, la cuadrilla permanecía expectante y dispuesta a aplaudir sin reparar en la flojeza de su discurso, en la vaguedad de sus formas y en las pocas luces de su traje.

Nadie protestó al presidente de la plaza ni pidió la merecida amonestación por un discurso farragoso preñado de inconcreciones y de justificaciones injustificables. Tuvo una segunda oportunidad para un segundo toro, aunque tampoco en esa ocasión despertó demasiadas simpatías y no fue capaz de cortar oreja, a pesar de obtener el apoyo mayoritario necesario para sacar adelante su propósito. Y es que en esta crisis, la Pandemia también es un vector de comunicación y los hechos hablan por sí solos. Cuando el presidente asegura que garantiza la salud pública mientras hay millones de profesionales absolutamente desprotegidos queda claro que no hace buena letra y su discurso no se corresponde con la realidad.

Los banderilleros de nombre ministros toman nota de la actuación de su maestro, les vendrá bien para sus próximas comparecencias al estilo rumor del tendido ante una mala faena o un pésimo rejoneo, sin atender la diferencia ente ruido y comunicación eficaz.

Sánchez apeló en su discurso a la estabilidad política, a la mirada larga, a abordar la reconstrucción política y social del país desde la unidad, conceptos todos ellos que resultan vacuos en boca de Sánchez que ha puesto de acuerdo a los presidentes autonómicos de diferentes ideologías en destacar el ninguneo a que los ha sometido hasta que se ha visto abocado a una situación límite con la estocada casi hasta la bola.

Ésta es una crisis en la que no han fallado las instituciones, ni el sistema, ni los recursos; ha fallado un presidente con el alma enferma de servidumbres, incapaz de purgar su gélido pecado, con un equivocado concepto del mando único que no es únicamente mandar sino liderar un proyecto nacional de envergadura. Sánchez ha optado por planes moribundos que le abocan a un innegable fracaso y a España a la mayor pandemia económica de su Historia. Afortunadamente en política quien más quien  menos todos somos míseros nómadas. El presidente se despidió sin pitos y sin pañuelos porque no tuvo temple en sus formas y su mal gustó descartó cualquier voluntad de hacer sonar el pasodoble Maestrante y las ovaciones del público. Tan profético él, y con su desatado entusiasmo en prorrogar el Estado de Alarma, quiso con todas las suertes y con ninguna virar la situación a su favor aunque ya no le valen Verónicas ni Chicuelinas porque a nadie nos pasa por alto que su gestión, con mucha alarma y poco sentido de Estado, ha tenido muchas más sombras que luces.

En un gobierno sin un mínimo recato de transparencia, aprovechando el estado de alarma para practicar la censura informativa e institucional, para restringir las libertades públicas y las manifestaciones de carácter nacional, con la seguridad de que sus perversidades se mantendrían en privado, aunque no ha sido así, a mí me ha dado por escribir con argot taurino porque me gustan los toros, me siento orgullosa de sentirme española y de decirlo en libertad, pese a quien pese.

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3 Comentarios

  1. El Inútil,el sepulturero y profanador de tumbas,no solo es el Rey del bulo y el embuste,también le gusta amenazar e insultar a la oposición,es un incompetente que no sabe ni escribir,pero hay una frase que jamás le sale de la cabeza,la palabra en cuestión es, ultra derecha,la utiliza contra VOX y para amedrentar al partido popular,de manera especial a Pablo Casado,jamás le oí hablar en ese tono de la Ultra Izquierda, que están de socios suyos,hay otras maneras de orar señor enterrador,desde que llegó usted y ese comunista bolivariano y con una asquerosa coleta,el Congreso de los Diputados se convirtió en un circo de odio y de insultos,vayan los dos al psiquiatra que os hace mucha falta y no es vergüenza ninguna,lo que es vergüenza, es lo que estáis haciendo con España y los españoles,basta ya de prorrogas del estado de alarma para vuestros fines malvados.

  2. Estuve buscando al ministro del interior Gsande Marlaska,quería hacerle una pregunta,pero es igual,se la hago a usted,no creo que usted lea este periódico,pero seguro que tenéis a alguien controlando los diarios que no os son afines,querría saber si ahora es delito llevar en el coche la bandera de mi país,España?porque si es así lo que tendremos que llevar en el coche,es ametralladoras y fusiles para echar a este gobierno del Frente Popular como en su día lo hicieron muchos de los que este gobierno está dejando morir,estoy seguro que os vamos a ganar otra vez,porque vosotros sois el mal,las tinieblas y el bien la luz,siempre vence a la oscuridad.

  3. Pedro,no se trata de derecha ni de izquierda,lo que se trata es de echar a un gobierno de mierda como el tuyo.

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