datos
SI TIENES DUDAS LEGALES, NUESTRA ASESORÍA JURÍDICA LAS RESUELVE DE FORMA GRATUITA
#AyudaEntreCompatriotas
TODAS LAS REDES SOCIALES DONDE PUEDES ENCONTRARNOS, HAY QUE ESQUIVAR LA CENSURA

A medida que el coronavirus se extendía por el mundo los medios masivos de comunicación informaban con temor sobre los números de infectados y muertos dando origen a la paranoia y confusión que actualmente afecta a la población. De esta forma se difunde un estudio[1] de la Universidad de Stanford donde se estima que la tasa de letalidad del virus es de 0.12% a 0.2%, esta información contrasta con la entregada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde se estima que la tasa de mortalidad es 20-30 veces mayor. El equipo de la Universidad de Stanford, que analizó la manifestación del virus en el condado de Santa Clara del estado de California, indicó que hay más infectados que los registrados, por lo que la tasa de mortalidad sería más baja que las estimaciones de la OMS.

La investigación de Stanford no coincide con las premisas que alientan los confinamientos. El estudio de la seroprevalencia (manifestación general de una enfermedad dentro de una población definida) se realizó en el condado de Santa Clara durante el 3 y 4 de abril e incluye ciudades como San Jose donde viven aproximadamente más de un millón de personas. Los resultados preliminares estiman que existen entre 48.000 a 81.000 infectados, esto significa que entre el 2,5% y el 4,2% de los residentes del condado tienen anticuerpos contra el virus. Los datos permiten estimar que el condado de Santa Clara tiene una tasa de mortalidad por infección que se encuentra entre el 0,12% y el 0,2%, datos que se acercan a las estimaciones de gripe estacional. Por otro lado, la revista Science[2] reportó que el estudio de Stanford recibió críticas en redes sociales por haber reclutado voluntarios a través de Facebook, lo que pudo atraer a personas con síntomas similares al COVID-19. Por lo tanto se expresa que el estudio puede no ser confiable y que las estadísticas estarían lejos de lo que sucede en la realidad.

Aunque los medios masivos de comunicación promocionan al COVID-19 como una catástrofe otorgándole carácter apocalíptico y los gobiernos de forma voluntaria cierran la economía, lo que inevitablemente traerá consecuencias negativas, existen ejemplos que pueden ser considerados tanto coherentes como controvertidos. En Suecia las escuelas primarias, parques y restaurantes permanecen abiertos. Se aconseja evitar aglutinamientos, se alienta el trabajo en las casas y se desaconsejan las visitas a personas mayores. Así también se permiten las reuniones multitudinarias y se mantienen las fronteras abiertas. El epidemiólogo estatal de Suecia Anders Tegnell informó que entre el 15% y el 20% de la población en Estocolmo ha alcanzado un nivel de inmunidad que ralentizaría la propagación de una posible segunda ola del virus según se informa en Business Insider[3]. Si bien es una decisión controvertida no haber ordenado un cierre total de fronteras o un confinamiento obligatorio, el gobierno sueco expresa, según se publico en ABC News[4], que el fin fue aplicar un “livable lockdown” o “cierre tolerable” previendo que este pueda perdurar por tiempo indeterminado. De todas formas es importante destacar que la estrategia de salud establecida por cada gobierno para combatir el coronavirus debe contemplar, en caso de un confinamiento obligatorio, la salud mental de la población o los casos de violencia domestica o familiar que puedan suceder.

Actualmente Anders Tegnell continúa con una estrategia de mitigación que permite la propagación del virus, sin colapsar al sistema de salud y sin recurrir a restricciones estrictas. Aunque el sistema de salud de Suecia no se ha visto sobrecargado en ningún momento desde la llegada del virus, según se expresa en The Guardian[5], la profesora Cecilia Söderberg-Nauclér, investigadora de inmunología viral en el Instituto Karolinska, avisa que “no se está aislando lo suficiente” y que las medidas tomadas los “está llevando a la catástrofe”. Esta postura que alude desesperación y tragedia es nuevamente reiterada en una entrevista con Quartz[6] donde la profesora afirma que no ve indicios de que no se estén dirigiendo hacia la catástrofe en Estocolmo. A pesar de los dichos de Cecilia Söderberg-Nauclér, según se informa en Quartz, más del 80% de los residentes de  Suecia creen que el enfoque de su país es el correcto. La información actual indica que se ha logrado disminuir el índice de contagio a menos de uno desde el 21 de abril, según informó el epidemiólogo Anders Tegnell. La Agencia de Salud Pública pronostica que  en las próximas semanas Estocolmo podría contar con inmunidad de grupo.

Entonces, ¿Es importante tener en cuenta la inmunidad de grupo a la hora de diseñar  medidas de salud frente al COVID-19? Lograr la inmunidad de grupo puede tomarse como un objetivo relevante en la lucha contra la pandemia. Una vez que existan suficientes personas inmunizadas el virus no podrá expandirse porque la inmunización actuará como barrera, protegiendo a quien no ha padecido la enfermedad. Pero para dicho escenario, según un estudio[7] realizado por la Universidad de Harvard, habrá que esperar hasta el mes de julio del año 2022, cuando se estabilicen  los contagios.

Se entiende que al no existir actualmente inmunidad de grupo se considere el distanciamiento social para evitar contagios. Esto puede realizarse de forma estricta proponiendo un confinamiento total a medidas más ligeras, como reducir los eventos que reúnan multitudes. Los gobiernos y los medios de comunicación tienen que decidir que comunican y como lo comunican. Una opción es tomar solo los datos más alarmantes y plantear un escenario apocalíptico en el que convivamos confinados hasta el año 2022 o analizar la compleja situación y tomar medidas inteligentes para proteger la salud de las personas y no destruir la economía.

¿El tiempo de levantar los confinamientos?

El profesor de la Universidad de Stanford, epidemiólogo y matemático John P.A. Ioannidis expresó: “pensar que la cuarentena salvará al mundo es inmaduro”. El Gobierno de Nueva Zelanda tomó acciones para comenzar a reducir desde el lunes 11 de mayo las restricciones impuestas a causa de la pandemia. La primera ministra Jacinda Ardern anunció que se diseñaron nuevas medidas para que la mayor cantidad de personas posible puedan volver a trabajar y la economía vuelva a funcionar. Esto implica una nueva fase donde las empresas reabrirán para sus clientes y sus trabajadores, teniendo en cuenta las medidas necesarias para combatir la pandemia como por ejemplo respetando el distanciamiento físico entre las personas. Las escuelas y centros de aprendizaje podrán reabrir al igual que los espacios públicos, bares y restaurantes. Las reuniones estarán permitidas y como máximo se estipula 100 personas. La práctica del deporte amateur y profesional estará permitida al igual que los viajes nacionales, solo bajo recomendación. Según afirmó Jacinda Ardern, los cines, restaurantes, cafeterías y gimnasios reabrirán a partir del 14 de mayo. Las clases en los colegios comenzarían a partir del lunes 18 de mayo, mientras que la reapertura de los bares está prevista para el 21 de mayo

John P.A. Ioannidis advirtió en un artículo publicado en Stat News[8] el 17 de marzo que eran desproporcionadas las medidas de los Gobiernos frente a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad COVID-19. Ioannidis expone que la evidencia demuestra que el COVID-19 es menos letal de lo que se creía exponiendo que tiene una tasa de mortalidad comparable a la de una temporada de gripe severa, al menos en áreas donde los hospitales y hogares de ancianos no han sido afectados de forma grave. El matemático expresa que el confinamiento ya no es una respuesta adecuada, teniendo en cuenta el impacto negativo que produce, como por ejemplo desempleo masivo, aumentos en la violencia doméstica o problemas de salud mental. Según expone, un mejor enfoque es que en los hospitales y hogares de ancianos se realicen pruebas de forma regular al igual que se implemente un estricto control de infecciones y medidas de higiene estrictas.

El camino para pensar un plan efectivo contra la pandemia no es confiar ciegamente en las predicciones más catastróficas entregándose a la paranoia. Según se puede observar, los gobiernos están actuando sin datos confiables. En el caso de las acciones tomadas por el gobierno Argentino parecieran ser improvisadas sobre la marcha. En este caso cabe preguntarse ¿Qué datos tienen en cuanta para extender el confinamiento? ¿Cuál es la fiabilidad de esos datos? ¿Cómo la sociedad puede acceder a los estudios realizados?    Es claro que se necesita información confiable y contrastada para guiar acciones que sean efectivas para combatir la pandemia. Por el momento se seguirán esperando las conferencias por televisión que realiza el presidente sobre la extensión del confinamiento cada quince días, tal como se espera ansiosamente un nuevo capítulo semanal de nuestra serie favorita. Finalmente es necesario alertar que la falsa dicotomía, planteada por el presidente argentino, entre la elección de salud o economía está generando la pérdida de nuestras libertades. ¿Hasta cuándo continuaremos en prisión domiciliaria?

*Un artículo de Luis Viera

[1] https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.04.14.20062463v2

[2] https://www.sciencemag.org/news/2020/04/antibody-surveys-suggesting-vast-undercount-coronavirus-infections-may-be-unreliable#

[3] https://www.businessinsider.es/epidemiologo-gestiona-coronavirus-suecia-duda-plan-634155

[4] https://abcnews.go.com/International/life-sweden-amid-coronavirus-pandemic-reporters-notebook/story?id=70286329

[5] https://www.theguardian.com/world/2020/mar/30/catastrophe-sweden-coronavirus-stoicism-lockdown-europe

[6] https://qz.com/1842183/sweden-is-taking-a-very-different-approach-to-covid-19/

[7] https://science.sciencemag.org/content/early/2020/04/24/science.abb5793?rss=1

[8] https://www.statnews.com/2020/03/17/a-fiasco-in-the-making-as-the-coronavirus-pandemic-takes-hold-we-are-making-decisions-without-reliable-data/