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Hace unos días hemos conocido una sentencia del Tribunal Constitucional alemán acerca de las actividades del Banco Central Europeo, que ha levantado mucha polémica. Ese hecho hace necesario realizar un análisis detallado para ver de dónde viene esa polémica, si está justificada o no y quiénes y porqué la han promovido, ya que a día de hoy sabemos que la mayoría de los medios de comunicación actúan no para informar con objetividad, sino para orquestar campañas a favor de los intereses de la izquierda.

Para llevar a cabo este análisis, es necesario tomar un poco de perspectiva y situarnos adecuadamente en el contexto en que se ha dictado.

Estamos hablando de países miembros de la Unión Monetaria Europea, es decir de aquellos que han adoptado el Euro como moneda, y para ello, han decidido voluntariamente someterse a unas condiciones y a una estructura institucional en la cual el papel más relevante corresponde al Banco Central Europeo. Otro dato importante a tener en cuenta es que los países miembros de la Unión Monetaria, lo son también de la Unión Europea, por tanto están sometidos a sus instituciones, la Comisión, el Parlamento, el Consejo y el Tribunal Superior de Justicia. La actuación del Banco Central Europeo debe someterse a las normas comunitarias, el marco normativo establecido por los Tratados de la Unión y las normas aprobadas por sus instituciones. En este sentido, hay que insistir en un punto importante, la creación de la Unión Europea implica la cesión de soberanía en algunos ámbitos por parte de los Estados miembros que, en las materias objeto de armonización, deberán ajustar sus ordenamientos jurídicos internos a las disposiciones de las Directivas y Reglamentos emitidas por la Comisión. Esto es lo que los Estados miembros aceptan cuando firman su adhesión a los Tratados Constitutivos. En estas materias de Derecho Comunitario, es competente para resolver en última instancia el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, que puede en el ámbito de sus competencias, revocar las decisiones jurisprudenciales de los órganos judiciales internos de los Estados miembros. Es decir, este Tribunal tiene la última palabra en cuanto a la aplicación del Derecho Comunitario.

Esta estructura jurídica e institucional nunca ha sido objeto de discusión por parte de los países adheridos a la Unión Europea, el único Estado que ha decidido separarse es el Reino Unido, los demás siguen de acuerdo en aceptar este sistema. En general hay que decir que no se han producido polémicas por la actuación de este Tribunal, que se ha centrado mucho en las materias que dieron lugar a la construcción europea, esto es, la libre circulación de mercancías y capitales, así como la garantía del respeto a la libre competencia, la eliminación de monopolios y cuestiones de esta índole. Al organizarse la Unión Monetaria, este Tribunal asume también la función de interpretar y aplicar las normas por las que se rige la actuación del Banco Central Europeo. Para completar la perspectiva, hay que tener en cuenta que la adopción de la moneda única, supone la cesión de parte de la soberanía de los Estados miembros en materia de política monetaria. A partir de la plena entrada en vigor del Euro, los Bancos Centrales que usan esta divisa, pierden algunas de sus competencias, por ejemplo, la de emitir moneda y las ceden a la autoridad monetaria europea, que se convierte en el máximo órgano supervisor y el encargado de fijar la política monetaria para los once países integrados en el Euro.

La Unión Monetaria, no obstante, y todos fuimos conscientes desde el principio de este hecho, no es una unión entre iguales. Existe una clara diferencia entre los primeros de la clase y los de segunda regional. Se trataba con ello de dar la oportunidad de entrar a países como Italia y España, que no cumplían los criterios de deuda y déficit sobre PIB que exigía el Tratado de Maastricht, con la esperanza de que, al estar en un entorno de mayor disciplina, se adaptarían finalmente a las condiciones exigidas y reconducirían sus políticas económicas para estar alineados con los demás. Con el fin de ayudarlos en esa tarea, el Banco Central Europeo puso a disposición de los países con Economías más frágiles, programas de apoyo para que pudieran disponer de liquidez y reorganizarse.

Los países del Norte de Europa son perfectamente conscientes de las debilidades de sus vecinos del Sur y por eso han establecido fondos que tratan de facilitar una solidaridad regional que suavice las graves desigualdades que existen entre ellos. Así se logró llegar a un relativo equilibrio incluida España, hasta que se desencadenó la crisis financiera de 2008. Los balances de los bancos presentaban el peso de la deuda fallida de entidades públicas y privadas. Los inmuebles bajaron de precio, la morosidad estaba disparada, la crisis tensó la liquidez en los mercados y se produjo una acelerada destrucción de riqueza por diferencia de valor.

Ante esta situación y con el fin de reactivar la actividad económica, los países más afectados no tuvieron otro remedio que aumentar dos variables económicas cuyo efecto a largo plazo, si no se corrige a tiempo, es la quiebra técnica. Estas dos peligrosas variables son el déficit y la deuda pública.

Desde los niveles de deuda exigidos por el Tratado de Maastricht de alrededor del 50% sobre PIB, España fue incrementando el porcentaje hasta el 100%, para financiar altos niveles de déficit. Esto llevó a que en 2012 las cuentas públicas de nuestro país, estuvieran en quiebra técnica de la que sólo pudo salvarse mediante un incremento considerable de la carga fiscal, un rescate encubierto a la banca de unos 60.000 millones de euros y un plan relativamente ambicioso de recorte de gasto.

A partir de esta profunda crisis financiera que en mayor o menor medida afectó a todos los países integrados en el Euro, el Banco Central Europeo ha puesto en práctica programas de compra masiva de deuda, con el fin de permitir que los Estados más afectados, pudieran financiarse en condiciones ventajosas, pero esto tiene algunos efectos colaterales en materia de política económica y fiscal que no son tan deseables.

Antes de pasar al siguiente punto hay que recordar que el Banco Central Europeo tiene entre sus funciones como todos los bancos centrales, la fijación de los tipos de interés, el control de la masa monetaria, la liquidez del sistema y la vigilancia de las tensiones inflación/deflación. En los últimos años, el Banco Central Europeo, ha optado por una política monetaria marcada por la laxitud. Es decir, ha realizado inyecciones de liquidez y programas de compra de deuda. Esto ha tenido consecuencias en ámbitos que no son de política monetaria, sino que afectan de modo directo al terreno de la política económica y fiscal. El motivo es que al comprar deuda masivamente a bajos tipos, en realidad lo que está haciendo el BCE es subsidiar la deuda de los Estado miembros, incentivando el endeudamiento de países ya muy endeudados por encima de los niveles de riesgo aceptables.

A esto se une que la disponibilidad continuada de dinero fácil, incentiva a los Estados para aumentar de tamaño y multiplicar los gastos estructurales en lugar de acometer las necesarias reformas que deberían reconducir sus cuentas al equilibrio mediante la reducción de las dos variables económicas más peligrosas, el déficit y la deuda pública. Además de inducir a los Estados a la indisciplina, el Banco Central Europeo, ha llegado a extremos de verdadera injerencia en la Economía de los Estados miembros. Así, por ejemplo, en el caso de que una entidad financiera privada, pongamos un banco francés, tuviera en su balance el lastre de una cantidad excesiva de deuda de mala calidad, emitida por un país quebrado como Grecia, podría asumirla para sanear las cuentas de dicha entidad, pero al coste de cargarse con deuda fallida, coste que al final trasladaría a los países que más solvencia aportan, como Alemania. Es en este marco donde debe entenderse la sentencia dictada por el Tribunal Constitucional alemán. Este órgano judicial en realidad lo que ha tratado de hacer, es delimitar las competencias del Banco Central Europeo frente al Bundesbank. Se trata de ver si con sus actuaciones ha traspasado los límites de su ámbito competencial, esto es, la política monetaria, para entrar en terrenos donde carece de competencias por no haber cesión de soberanía, como es la política económica y fiscal de los miembros del Euro.

Esto pone de manifiesto que a Alemania y otros países del Norte, se les está acabando la paciencia. Han visto que la laxitud del Banco Central Europeo lo que hace es permitir que los países menos disciplinados emitan deuda como si no hubiera un mañana, a costa de la solvencia de Alemania, lo que Frau Merkel ya no está dispuesta a consentir mucho más tiempo. Esto lo que implica es, que si un país está en situación de quiebra técnica, tiene que plantear el rescate y cumplir las condiciones que se le indiquen, realizar los ajustes estructurales que la situación exija y seguir la senda de rigor presupuestario que sea necesaria.

Esta sentencia, por tanto, es un primer aviso del Bundesbank. Ahora el Banco Central Europeo, tendrá que justificar, en ejecución de la misma, que no se ha extralimitado, que no ha invadido las competencias del Bundesbank y que ha actuado en el marco del Derecho Comunitario y de sus funciones de autoridad monetaria. Es muy probable que de momento esto no haya sido más que un simple aviso y no vaya más allá, pero ha servido para dejar claros algunos aspectos en el futuro inmediato.

En primer lugar, esta sentencia refuerza la posición del Bundesbank que en adelante, en caso de considerar inadecuadas las solicitudes del Banco Central Europeo, podrá negarse a colaborar. En segundo lugar, el Banco Central Europeo tendrá que andar con mucho más cuidado y en tercer lugar, el rescate gratis total que el gobierno de Sánchez pretendía obtener, ya está claro que no va a suceder y de ahí la indignación de la izquierda mediática.

Esto en verdad va a suponer un despertar muy brusco para España. El dolce far niente de la renta mínima y demás subsidios no va a poder sobrevivir frente a una deuda pública que puede alcanzar la ratio del 110% sobre PIB con un déficit en torno al 8%. El rescate se perfila como inevitable y tras el aviso del Bundesbank, ya no será un cheque en blanco, sino un ajuste muy duro, serio y eficazmente alemán.

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1 Comentario

  1. Ojala nos manden a los hombres de negro, pero por triplicado, y a ver si arreglan de una vez el desaguisado en el que nos han metido los gobiernos sucesivos desde Felipe Gonzalez.

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