2 de Mayo
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Ayer, Día de la Comunidad de Madrid, coincidían dos aniversarios de muy distinta índole. Por un lado, se conmemoraba el glorioso levantamiento de 1808 en Madrid, del pueblo español contra las tropas napoleónicas, tras la entrega de España a Napoleón Bonaparte firmada por Carlos IV, una vez recuperada la corona de España que abdicó poco antes en su hijo, Fernando VII, el Deseado, para aplacar al pueblo en el Motín de Aranjuez. Pero no voy a contar la Historia, que mucho hay escrito sobre ella, aunque se conozca poco en los sistemas educativos actuales desde la transferencia de la Educación a las autonomías, que cambiaron de “e”, dejándola en adoctrinamiento interesado en la mayor parte de taifas en las que, el posiblemente mal diseñado -se quedó muy abierto- y peor ejecutado sistema autonómico, ha evolucionado. Por otro, se recuerda, en mi caso tristemente, la fundación clandestina en 1879 del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, en la taberna madrileña Casa Labra por parte de Pablo Iglesias Posse, que nueve años después fundaba también la Unión General de Trabajadores, UGT.

En la primera fecha, tras el levantamiento en Madrid de Pedro Malasaña, apoyado por los capitanes de Artillería Luis Daoiz y Pedro Velarde y el menos conocido teniente de Infantería Jacinto Ruíz, muertos todos en la refriega, se encendió una mecha de efecto multiplicador que se extendió en pocos días al resto de España desde Móstoles, cuyos Alcaldes Ordinarios, Andrés Torrejón y Simón Hernández declararon la guerra a Napoleón -algo así como David y Goliat- mediante la publicación de un bando redactado por el abogado asturiano Juan Pérez de Villamil, que se resumió así: “La Patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla. 2 de mayo de 1808. El Alcalde de Móstoles”. Pronto se unieron Galicia, Asturias, Valdepeñas, Valencia, Zaragoza… hasta los “tirabuzones” de Cádiz y la Batalla de Bailén (Jaén) del 19 de Julio, poco más de dos meses después, donde el General Castaños venció al ejército francés del General Dupont, primera derrota napoleónica en campo abierto, y aunque tuvo un episodio final con la batalla de Toulouse de Abril de 1814, la desigual contienda terminó prácticamente con el Tratado de Valençay de Diciembre de 1813 que restauró a Fernando VII, el llamado “Rey Felón”, “título” que llevó en solitario hasta 2004, cuando encontró seria competencia como veremos después. Posiblemente, el mejor resumen de la Guerra de la Independencia sea la frase de Napoleón que recoge Ronald Fraser en su libro La maldita guerra de España: “Esta maldita Guerra fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses. Esta maldita guerra me ha perdido”. Entendible, no sólo por ello, el cariño de los vecinos.

Del segundo 2 de Mayo también hay mucho escrito y no poco tergiversado, empezando por los tan cacareados, ya 141, años de “historia” del PSOE, después de los repetidos “100 años de honradez”, de los que tanto les gusta presumir a sus conmilitones desde su reaparición en 1976 tras casi 37 años desaparecidos, que nunca existieron y que, en todo caso, los ERE, Marea, EDU y tantos más acabaron por enterrar. Los que me leen habitualmente recordarán que he cuestionado no pocas veces esa presunta “historia” porque a ver qué hitos -aparte, tal vez, de una buena intención de partida, que lo dudo viendo lo que vino después- se pueden citar de los primeros 31 años de vida de ese partido, hasta que, en 1910 -y sólo el de su fundador, que lo mantuvo hasta 1923-, consiguió el PSOE su primer escaño en el Congreso, estrenado con una muy poco dudosa “declaración de intenciones”: “Nuestro partido respetará la legalidad siempre que ésta nos permita alcanzar nuestros objetivos, si no, actuará fuera de la legalidad” -¿no recuerda a lo visto después con ZParo y su clon Falconeti con sus socios y apoyos en esos decretos ley que subvierten, cuando menos, la seguridad jurídica?-. Y no contento con eso se despachó amenazando al diputado del Partido Conservador Antonio Maura, que ya había sido Presidente del Consejo de ministros anteriormente: “…hemos llegado al extremo de considerar que antes de que Su Señoría vuelva al poder, debemos llegar al atentado personal“ y, “curiosamente”, unos días después, el 22 de Julio -no puedo asegurar que haya relación causa efecto con la amenaza de Iglesias, pero ocurrió- el joven Manuel Posá Roca -de las Juventudes del Partido Radical de Alejandro Lerroux– hirió en una pierna y un brazo a Maura en un viaje en tren a Barcelona con su familia, declarando haberlo hecho “a título personal”. Las Cortes hicieron una declaración oficial condenando el atentado que Pablo Iglesias se negó a apoyar -como su tocayo con los crímenes de ETA-. Y para más inri, El Socialista, periódicofundado también por tan “ilustre” personaje en 1886, -fueron años “creativos” para don Pablo- se burlaba del atentado en su portada del 29 de julio: “El mismo Universo atribuye a la intervención de la Santísima Virgen el haber escapado con vida el Sr. Maura del infame atentado. ¡Pues fíate de la Virgen y no corras!”. De ese PSOE, tras una primera escisión de parte de sus Juventudes, nació en 1920 el Partido Comunista Español, que pasó a ser PC de España en 1921, por una nueva escisión y se adhirió a la Tercera Internacional (Komintern).

Tras la ambigua postura del PSOE, nada extraña en ese partido, durante la Dictadura del General Primo de Rivera, en la que unos se “acoplaron” dócilmente, encabezados por Largo Caballero -que lo justificó “porque cuando más aprieta el enemigo nosotros debemos defendernos más” y Julián Besteiro -sucesor de Pablo Iglesias en la presidencia de PSOE y UGT, a su muerte en 1925- y otros se opusieron, Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos, y su caída en Enero de 1930 y el fracaso un año después de la “dictablanda” del General Berenguer al comienzo de 1931, Alfonso XII designó en Febrero de 1931 al Almirante Juan Bautista Aznar para presidir un gobierno de concentración monárquica y regionalista, que convocó elecciones municipales el 12 de Abril de ese año, en las que pese a que los monárquicos obtuvieron mayor número de concejales, el hecho de que ganaran las candidaturas republicanas en 41 capitales de provincia, provocó la dimisión de Aznar, que respondía así a la pregunta de si habría crisis: “¿Que si habrá crisis? ¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se despierta republicano?”. Este resultado precipitó la llegada, dos días después, de la citada II República, con Manuel Azaña como primer Presidente del Gobierno Provisional y la salida del Rey a París. Doy un salto sobre las consecuencias de los cinco años republicanos y el triste papel del PSOE en ellos, con su participación directa junto a la izquierda comunista en el golpe de Estado de Octubre de 1934, en Asturias y en el del Frente Popular, del que formaba parte, tras la manipulación de las elecciones de Febrero de 1936, que acabó poco después en el levantamiento militar del 18 de Julio y terminó en 1939 con la presencia del PSOE en España durante casi 37 años, hasta 1976, en que reinicia su triste “historia”. Seis años entre “ponte bien y estate quieto”, una victoria por una abrumadora mayoría absoluta en 1982, repetida no tanto en 1986 y apoyada en los nacionalismos -¡qué fiesta sin la tía Juana!- en 1989 y 1993, hasta perder el gobierno en 1996 envuelto en casos de corrupción -Guardia Civil, BOE, Cruz Roja, facturas falsas de FILESA y cía…- que, presuntamente, podría venir propiciada por algunas de las reformas legislativas, permisivas y de contratación, realizadas después de enterrar a Montesquieu.

Repaso algunas amenazas históricas junto a la citada del fundador del PSOE a Maura que demuestran cómo puede actuar la izquierda, destacando la de la representante entonces de sus ahora socios, Dolores Ibárruri, la Pasionaria, que sentenció a muerte a José Calvo Sotelo en las Cortes el 16 de Junio de 1936: “Has hablado por última vez”. Mucho más reciente, en términos similares, la del socio preferente del PSOE hoy, PabLenin Iglesias, a una diputada de VOX, a la que llamó “parásito” y que su partido representaba “el odio, la hipocresía y la miseria moral” -le dijo la sartén de Galapagar al cazo- para “advertirle” después que, “España -o sea, ellos- se quitará de encima la inmundicia que ustedes representan”. La parte de “historia” del todavía, aunque degenerando, PSOE, en los años de oposición, con Joaquín Almunia, José Borrell y, transitoriamente, Manuel Chaves “ERE”, cabe en una tarjeta de visita, hasta la llegada en el XXXV Congreso de 2000 del “campeón” vallisoletano leonés, José Luis Rodríguez, que desde que despertó las dos España a partir de 2004 empezó a convertirlo en el Partido Siempre Opuesto a España, que ahora su clon, el doctor Fraude cum Laude -avisado está desde final de 2014-, ha pasado a Partido Sánchez Ominosamente Entregado. La “historia” destructiva del partido en los casi 10 años de gobierno de ambos, al rebufo los dos, primero, de la caja llena, y ruinosos después, es una prueba más de esa triste “historia” que decía antes y no voy a repetir por ser tan reciente. En resumen, los 141 años de antigüedad del PSOE son: 31, sin pena ni gloria; 21, amenazando, brujuleando y escindiéndose; 5, de destrucción de España; 3, de Guerra Civil provocada por ellos; 37, desaparecido y oculto; 5, de transición y retorno; 4, de euforia pendular; casi 10, implantando el “modelo” socioeconómico y “educativo” hasta su primera caída por la corrupción; 8, de nuevo casi desaparecido y medio roto; casi 8, terminando su obra destructiva, separadora y de nuevo ruinosa; casi 7 también, a punto de desintegrarse, con los peores resultados de su “nueva” vida -le faltó el empujón de Rajoy– y los 2 últimos entregado a los peores enemigos de España, como en los años 30, comunismo y separatismo. Es decir, 58 años sin nada que decir y 83 muy tristes.

Enlazo las dos fechas y sus consecuencias con la reflexión que recoge José Mª Pemán en su libro La Historia de España contada con sencillez: “No es posible contar estos principios del gran alzamiento popular llamado “Guerra de la Independencia”, sin pensar en el Movimiento Nacional de 1936. Los dos nacieron de la misma hondura y verdad del alma española. El alma que se necesita de nuevo, españoles de bien, ante el ataque que nos amenaza. Recuperemos los puntos de apoyo de los que siempre hizo gala el pueblo español: “Fe, Monarquía y Milicia, como instrumentos de su Unidad”, que el enemigo anticatólico, antimonárquico, antimilitar y separatista, conoce y ataca.

Y acabo con una sentencia que Cervantes puso en boca de Don Quijote, dirigida a Sancho Panza: “Por la libertad, Sancho, así como por la honra -dos cosas, añado yo, fuera del vocabulario de la izquierda socialcomunista actual-, se puede y debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”, precisamente lo que pretende imponernos esta “alianza” maldita formada por los peores enemigos de la Historia de España.

2 Comentarios

  1. EXTRAORDINARIO ARTÍCULO, por el que les felicito por partido doble:
    al autor por escribirlo, y
    a ustedes por publicarlo.
    ES DE LO MÁS BRILLANTE QUE HE LEÍDO EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS.

  2. Muchas gracias, Ramiro. Es el mejor comentario que he recibido en los ya más de seis años que vengo publicando en diferentes medios, fuera de mi perfil de Facebook.
    Mis más sinceras gracias.

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