igualdad
ÚNETE A LA QUERELLA CONTRA PEDRO SÁNCHEZ Y TODO SU GOBIERNO
TE ATENDEMOS GRATUITAMENTE EN TODAS LAS DUDAS LEGALES QUE TENGAS CON EL COVID-19 PONTE EN CONTACTO HACIENDO CLIC EN ESTE ENLACE
#AyudaEntreCompatriotas

En todo tiempo y lugar, venimos escuchando y leyendo con una reiteración tan aburrida como casi todos los mantras procedentes de estos predicadores mesiánicos que se recrean en la suerte de la manipulación, entre golpes de pecho y calmas palabras huecas: que el gran objetivo de su acción política y el camino de la salvación social, es el logro de la auténtica igualdad entre los seres humanos. Y lo escribo así para que no empiecen a tocar a rebato si digo hombres, y me evito la insoportable e inútil cursilería del lenguaje inclusivo, por cierto, tan aceptada y apreciada por la más diversa y transversal “pijoprogresía”.

Pues bien, la igualdad es imposible, irreal y por lo tanto y afortunadamente, inalcanzable. Cualquier observador del medio, y no excesivamente perspicaz, lo puede comprobar por sí mismo. Las causas son tan evidentes que produce casi rubor tener que manifestarlo. En primer lugar, porque genéticamente somos diferentes, y nunca se puede conseguir que todos tengamos la misma capacidad intelectual, la misma talla, la misma masa muscular, la misma voluntad, los mismos niveles de secreción endocrina, la misma capacidad afectiva, o el mismo color de piel, puesto que cada individuo tiene una dotación genética única, salvo obviamente, los gemelos monocigóticos. No es la única causa, puesto que el desarrollo del individuo de forma integral, se produce a partir de su interacción con el medio ambiente, y éste es absolutamente variable y cambiante, de forma que, desde el primer contacto con el mismo, la relación es diferente y la impronta en la percepción del subconsciente también. Ese progresivo modelaje es personal, privativo e irrepetible.

Los seres vivos más elementales, los unicelulares con una única célula manifiestan diferencias a pesar de su uniformidad genética. Ante un cambio ambiental, unos desarrollan modificaciones adaptativas y otros no, los primeros sobreviven, los que no lo consigan desparecerán. Observen un grupo de crías mamíferas recién nacidas, verán como desde el primer momento de sus vidas unas son más fuertes a la hora de colocarse en relación con la ubre materna, otras más intrépidas, otras más calmas y resignadas. Esta diversidad es la naturaleza, es la gran riqueza de la vida, del orden natural, que fluye de forma espontánea y magnífica en su gran variación.

He aquí la primera anomalía de su mensaje, la pretensión de la una igualdad traducida en uniformidad. Porque les molesta la diversidad, les espanta la naturaleza y la vida en libertad, por mucho que se pongan la careta de defensores de la misma. Solo les interesa en cuanto sea un elemento de control, de supeditación y de manipulación con los ya conocidos medios de ingeniería social. Y la pretendida defensa de la vida en el mismo argumentario mezclado con enfrentamiento de sectores sociales, la caza, los toros y esa sostenida cantinela de formulación seudoecologista, pero a la vida humana que la den, en cuantos menos mejor, desde el aborto hasta la eutanasia. Efectivamente a ustedes les apasiona la igualdad, pero la mejor imagen de la misma es la de los animales estabulados, que es su verdadero objetivo, todos uniformes e iguales, pero sin libertad, porque en cuanto un ser vivo se desarrolla en libertad, surge la diversidad. Son incompatibles con la libertad, su sueño es la uniformidad y el control social, nada de individuos libres con capacidad de creación. Y puestos a igualar, será conveniente también igualar la muerte en edad y circunstancias, atención a la eutanasia.

Y ahí es donde deriva su oposición frontal al individuo y al ejercicio en libertad de su proyecto personal de vida y por añadidura a todo lo que signifique iniciativa privada y emprendimiento, entre otras cosas porque ninguno de ustedes sería capaz de trabajar y sacrificarse hasta ese extremo, y mucho menos de conseguir el menor éxito. No hay mejor prueba que la contemplación mayoritaria de sus currículos. No les interesa dar valor al mérito y la capacidad, porque sino nunca alcanzarían los niveles que mediante la discrecionalidad y la libre designación les permiten lograr metas jamás soñadas y colocar a todos sus clientes y fieles gregarios. Solo les gusta seleccionar a los más dóciles y serviles del igualitario rebaño para que les acompañen en su adoctrinamiento y conquista del poder. Yo lo decido todo, porque así yo lo decido, y como estamos en un mundo de iguales, cualquiera vale lo mismo para un roto que para un descosido, es indiferente Pedro que Juan, o Petra que Juana, así que yo coloco a quien quiero donde yo quiera ¿Va sonando la letra y música de la partitura? Porque ese es el objetivo, el poder omnímodo y perenne en una sociedad igualitaria en la sumisión, acrítica y con la misma subvención de supervivencia. La igualdad plena, el mismo poder perpetuo y el mismo rebaño gregario con idéntica miserable vida con el único objetivo de resistir.

Si es evidente la diversidad física, psicológica e intelectiva, en dónde pretenden situar la igualdad. Pues sencillamente en el control y limitación de la libertad, a lo que unen la falsa pretensión del objetivo de la equiparación económica. Equiparación que evidentemente afecta a toda la población, salvo a esas cúpulas dirigentes que en los países comunistas se enriquecen hasta la nausea y perpetúan sin límite temporal visible. Pero una cuestión muy elemental, a qué nivel proponen esa igualdad ¿Por qué no dicen la verdad? Pues muy sencillo, porque es el nivel de la supervivencia. Es decir, la igualdad al mínimo, porque es su referente. La realidad es la cuestión de siempre, quitar y perjudicar a la gente que con capacidad, esfuerzo y trabajo han logrado relevancia económica y social, y en muchos casos referentes y modelos para buena parte de la ciudadanía, con el falso pretexto del reparto universal. No soportan el éxito ajeno derivado de la iniciativa y mérito personales, ni que nadie sobresalga, ni despunte, en ningún aspecto. A eso lo denominan justicia social, eso sí siendo siempre los justicieros, pero no los justiciables. Para ustedes, desgraciadamente el objetivo no es generar incentivos para esos logros, sino el individuo enjaulado y con una renta de supervivencia. La mediocridad como norma de vida en una sociedad gregaria y dependiente, porque el estado se convierte en el factótum y la iniciativa privada aniquilada. Pero además parten de una demagógica teoría que convence a mucho ingenuo, que es dar a entender que la riqueza es como una inmensa tarta, pero limitada, que se reparte entre toda la humanidad, y si alguien se lleva un pedazo muy grande de esa tarta de tamaño fijo, es el resultado de que se lo está quitando a otros. Digan a la gente la verdad, la riqueza no es un fenómeno de tamaño determinado y estable, la riqueza se crea, se genera, se produce. Se crea con inteligencia, con iniciativa, con ingenio, con tenacidad, con trabajo, con valentía y con esfuerzo. Hagan algo de autoanálisis sobre su carga personal en estos valores.

Una sociedad, y especialmente sus miembros más jóvenes, que carece de modelos, de referentes, está desprovista de objetivos, de motivos para la superación, de incentivos. La mente humana para su superación y su mejora de actuación, requiere ocupación, y esta debe forjarse en base a propósitos positivos, creativos e ilusionantes. De lo contrario dormitará, entrará en una adinamia que conducirá a una situación semejante a la atrofia que ocurre en el músculo, y lo que es aún peor será ocupada por sentimientos negativos de envidia y frustración. La desmotivación, la pereza y la inactividad, serán los componentes de su cotidianeidad.

A mayores esta igualdad la proponen en el sistema educativo, cuidado que nadie sobresalga, que todo el ritmo docente se desarrolle adaptado al nivel de los peores, no hay problema, que en cuanto más descienda el nivel, más bajo situaremos los objetivos de conocimiento y de exigencia. Pasen, pasen, promoción automática, que nadie repita, por favor, qué atraso, qué injusticia ¡Qué gran mentira, qué gran estafa! Porque una buena educación, una buena formación, que sea capaz de premiar a los mejores, es lo que conduce a la única de las igualdades posibles, la igualdad de oportunidades. Y contra la falsa demagogia de esta izquierda radical, lo que realmente permite a los sectores menos favorecidos alcanzar niveles superiores de una manera lícita y acorde a su esfuerzo y capacidad, claro en un estado de cosas de libertad y respeto a la persona como ciudadano, no como súbdito. Todo lo que no sea conducir a una sociedad por el camino de la libertad, del conocimiento y del estímulo a la iniciativa y la creatividad, es llevarla hacia el gregarismo y la dependencia. En cuanto menos recursos de preparación y de proyección hacia la actividad tiene una persona, más dependiente será y por lo tanto condenada a una supervivencia subsidiada. A partir de ahí, el síndrome de Estocolmo, ese Estado enemigo de tu libertad y tu desarrollo personal, se convierte en tu salvador. Ya no hay solución, solo y cautivo, eres ya totalmente dependiente y no tienes otra posibilidad, y además igual que muchos de los que te rodean. Iguales y gregarios para salir a la calle a toque de corneta del que te paga, ese Estado que te ha hecho igual en la nada. Volverás a casa solo, parado, e igual para todos los días de tu vida.

TODAS LAS REDES SOCIALES DONDE PUEDES ENCONTRANOS, HAY QUE ESQUIVAR LA CENSURA