El 28 de abril de 1987 fallecía MARÍA TERESA TORRANO FRANCIA, ama de casa y militante socialista que había resultado gravemente herida en el ataque con cócteles molotov que siete etarras llevaron a cabo contra la Casa del Pueblo de Portugalete (Vizcaya) el 25 de marzo.

El martes 25 de abril, un grupo de terroristas callejeros, autodenominado Mendeku (Venganza en euskera) atacaba la Casa del Pueblo de Portugalete, arrojando cócteles molotov contra sus ventanas con intención de incendiarla. En ese momento unas quince personas estaban en la sede socialista. María Teresa Torrano Francia, que se encontraba mirando hacia la calle, pudo ver al grupo de jóvenes con una botella incendiaria en la mano, preparada para lanzarla, y tuvo tiempo de advertir a sus compañeros para que se agachasen. Sin embargo, tres de las bombas incendiarias alcanzaron el interior del local e hirieron gravemente a seis personas, entre ellas a María Teresa, causándole gravísimas quemaduras en más del 50% de su cuerpo. Otros tres cócteles molotov cayeron fuera del recinto. Un séptimo explosivo fue localizado por la Policía entre unos arbustos próximos a la sede socialista ya que, al parecer, uno de los terroristas optó por ocultar su botella inflamable.

María Teresa fue ingresada en el Hospital de Cruces de Baracaldo, pero no pudo superar las graves heridas sufridas y murió el día 28 a las once de la noche. El parte médico facilitado a primeras horas de la mañana del día siguiente precisaba que había fallecido como consecuencia “de una parada respiratoria de la que no se recuperó, a pesar del tratamiento”. Otro compañero, Félix Peña Mazagatos, murió el 5 de mayo.

También resultaron heridos graves con importantes quemaduras María Teresa Olalde Bustinza, María Jesús García del Valle y José Luis Villanueva, además de Jesús Ramos, el marido de María Teresa.

Jesús Ramos, manifestó que “los asesinos, cobardes, que han asesinado a mi mujer vilmente, si con eso piensan que van a arrugar la moral y la lucha, lo tienen bien claro. Me han dado mucha más moral para seguir luchando; bastante más de la que tenía”. Mientras, Rosario Francia, madre de la fallecida, afirmaba que no sólo no perdonaría jamás a los culpables de la muerte de su hija, sino que “si pudiese, los quemaría vivos”.

La condena del ataque contra la sede socialista de Portugalete, que causó un enorme impacto en la localidad, se extendió a todas las fuerzas políticas y sociales vascas, incluida Herri Batasuna, que lo hizo tras morir Félix Peña el 5 de mayo.

La ejecutiva del PSE-PSOE, en un comunicado hecho público tras el atentado, anunció que ejercería la acusación particular en el proceso que se abriese para esclarecer el atentado, mientras que la oficina federal de Prensa del PSOE denunciaba en otro comunicado “la barbarie neofascista de quienes, bajo el amparo de las siglas de Herri Batasuna, atentan contra la vida de las personas”.

Sorprendentemente, Herri Batasuna condenó el atentado al tiempo que manifestó su repulsa en relación al grupo Mendeku, intentando desmarcarse de sus activiadades. El citado grupo, decía su comunicado, “ha sido y es enemigo ideológico y político de Herri Batasuna, como lo puede ser de otras formaciones políticas y del resto de organizaciones del movimiento de liberación vasco”. Expresaba, además, la “más sincera condolencia” por la muerte de María Teresa y su deseo de que los demás heridos en el atentado se recuperasen rápidamente. HB añadía en su nota su “esperanza de que hechos condenables de esta naturaleza no se vuelvan a repetir jamás”.

Sin embargo, la actitud de los batasunos no pareció convencer al secretario general de los socialistas vizcaínos, Ricardo García Damborenea, que exigió en rueda de prensa la ilegalización de la formación, porque “estamos padeciendo un acoso permanente por parte de HB, que es el brazo político de ETA, aunque en esta ocasión el atentado haya sido cometido por militantes de la propia coalición abertzale y no por miembros de su organización armada”. Más suave, en contraste con la actitud de los socialistas vascos en 1987, fue la mantenida en abril de 2007 por Patxi López, con motivo del vigésimo aniversario del ataque a la Casa del Pueblo. Dijo que María Teresa y Félix fueron “dos compañeros asesinados por la acción criminal, estúpida e irresponsable de jóvenes contaminados por la ideología totalitaria de ETA”.

El que Herri Batasuna condenase este atentado no puede esconder la relación de estos terroristas callejeros con la formación política. El Colectivo Mendeku toma el nombre de uno de los Comandos Autónomos Anticapitalistas más sanguinarios de la banda terrorista. Este grupo destacó, precisamente, por una campaña contra objetivos socialistas entre 1983 y 1984, en venganza por las acciones de los GAL. Además de ataques contra las Casas del Pueblo, fueron los autores del asesinato del senador Enrique Casas.

El 22 de marzo de 1984, los cinco integrantes del Mendeku fueron abatidos por la Policía Nacional en Pasajes, lo que supuso su total desaparición. Posteriormente, un grupúsculo de proetarras se constituyó en el Colectivo Mendeku. Y fueron estos los que atacaron la Casa del Pueblo de Portugalete asesinando a dos personas. Según uno de los integrantes, José Manuel Vázquez Centeno, alias El Patas, el motivo fue que “se habían producido unas extradiciones y había que dar una respuesta”.

Por otra parte, en agosto de 1987 ABC publicó que Herri Batasuna rifaba papeletas para recaudar fondos con el fin de conseguir la libertad provisional de El Patas. Las papeletas costaban 50 pesetas, el premio era una cantidad de hachís y se vendían en Portugalete y Algorta. Al alcalde en funciones de Portugalete, el socialista Miguel Cabieces, manifestó el dolor y el bochorno que le producía ver el apoyo que HB prestaba a los autores de dos asesinatos.

Cinco de los integrantes del Colectivo Mendeku fueron condenados en 1991 a 20 años de reclusión menor. Fueron José Antonio Basterra Urrutia, Carlos Ciriaco Lázaro, Miguel Ángel Guerra Falcón, José Andrés Uribarrena Ochoa y José Manuel Vázquez Centeno. Jesús López Santa Coloma, que entonces tenía 17 años, fue condenado a 12 años de prisión menor. Un séptimo participante, Aitor Calvo Barreras, fue puesto a disposición del Tribunal Tutelar de Menores y absuelto posteriormente.

La Audiencia Nacional se inhibió del caso a favor de la Audiencia de Bilbao. El fiscal en sus conclusiones pedía penas que sumaban 1.378 años para los seis por un delito de estragos, dos delitos de asesinato y ocho delitos de asesinato en grado de frustración. En sus fundamentos jurídicos los magistrados rechazaron la tipificación de los hechos como asesinato, pedida por fiscal y acusación, y la de imprudencia con resultado de muerte, presentada por la defensa, inclinándose por el delito de homicidio.

Los condenados a 20 años sólo cumplieron 12 de prisión efectiva. Un caso que ejemplifica el fracaso de la bondad del sistema penitenciario con los etarras y proetarras es el de José Andrés Uribarrena Ochoa. En junio de 2008 agredió a Bixen Itxaso, concejal del PSE en Pasajes. El motivo: la aprobación de una moción ética contra ANV tras el asesinato de Isaías Carrasco. En julio de 2010 el Tribunal Supremo confirmó la condena a dos años y cuatro meses por la agresión al edil del PSE contra Uribarrena. Para entonces Uribarrena no era ya “un joven contaminado”, como los calificó Patxi López, pues tenía 41 años. El nulo arrepentimiento y el odio seguían igual que cuando asesinaron a María Teresa y a Félix. Los matones proetarras han convertido Pasajes, al igual que ocurre en el resto de lugares donde gobierna ANV “en un parque temático de ETA”, como narraba Pablo Ordaz en una terrible crónica en El País (08/06/2008):

Hay más asesinos de ETA que, después de pasar una temporada en la cárcel, no muestran señales de arrepentimiento. Uno de ellos, trabajador en uno de los barcos atracados en el muelle, deja sus quehaceres cuando ve aparecer a un concejal socialista y a sus escoltas. Se pone de pie. Los mira desafiante. Y no les quita la vista de encima hasta que desaparecen.

Otro ejemplo del fracaso de la reinserción es el de Jesús López Santa Coloma. Sólo fue condenado a 12 años de prisión menor porque se le aplicó el eximente de ser menor de edad en el momento del ataque a la Casa del Pueblo. En cuanto salió a la calle, volvió a participar en acciones de terrorismo callejero. En febrero de 1998 fue detenido en una operación contra Herri Batasuna en Portugalete por la relación de esta formación política con los llamados “grupos Y” de apoyo a ETA. Además de a López Santa Coloma, se detuvo a Fernando Landaburu, concejal de esta formación política en Portugalete, y a Ernesto Sánchez del Arco, encargado de la sede social de la coalición. Los detenidos habían participado en actos de violencia callejera en diversas localidades vizcaínas, como Bilbao, Portugalete y Santurce.

María Teresa Torrano Francia tenía 37 años. Estaba casada con Jesús Ramos, secretario de la agrupación socialista de Portugalete, que también resultó herido en el mismo atentado. Dejaba dos hijos, Iván y Saoia, de 13 y 11 años, respectivamente. María Teresa era militante socialista desde 1977 y había participado en ocasiones como monitora en los campamentos de verano que organiza el PSE-PSOE. La capilla ardiente con su cuerpo se instaló en la misma sede socialista de Portugalete que sufrió el atentado y su entierro se celebró al día siguiente en el cementerio de la localidad. La familia de María Teresa constituyó la Fundación Maite Torrano para preservar la memoria de la víctima e impulsar las libertades en el País Vasco.

 

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