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#AyudaEntreCompatriotas

Se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón y así, sin conocerle personalmente, nos podemos imaginar cómo ha podido transcurrir su trayectoria vital viéndole cómo actúa con la epidemia del Coronavirus y viéndole cómo se pasa por el forro los ya casi 17.000 muertos que su irresponsable y criminal gestión tiene contabilizados… oficialmente.

A Pedro le da igual todo como le ha dado igual a lo largo de su vida, de esos no cabe duda. Es un tipo que ni siente, ni padece. Un niñato pijo y atolondrado que no se ha sentido en la vida responsable de sus actos y que ahora, aún siendo presidente, le sigue pasando. Es evidente, estamos hablando de un tipo sin principios y con un solo fin: vivir bien. Y así transcurre su trayectoria presidencial, así funciona su cabeza, a pesar de la que nos está cayendo encima.

Diecisiete mil muertos y el tipo sigue sin inmutarse. Diecisiete mil muertos y el tipo sigue sin decretar luto nacional no sea que se vaya a notar demasiado que no son solo 17.000, que son muchos más. A sus ruedas de prensa ya no acude nadie, solo los perritos falderos y a él se la sigue “bufando”, que digan lo que quieran. Sigue con su discurso cansino, con esa oratoria vomitiva de quien pone cara de circunstancias pero no se cree ni él mismo lo que dice porque se la “bufa” todo por completo.

Él tenía que sacar adelante una manifestación feminista, ¿qué más le daba que se pudieran infectar cien mil que cien millones? A él se la bufaba. Le venía bien políticamente hablando y le daba una buena propaganda ante la izquierda pancartista y lo hizo. Y lo hizo a sabiendas de que todo iba a ir mal. Y lo hizo sabiendo que los contagios iban a provocar una auténtica catástrofe. E incluso permitió que por sus sucios intereses se contagiaran su propia esposa y su madre. ¿A él qué más le da? Es presidente. Vive bien. Y todo lo demás se la “bufa” por completo.