El muchachote se llama Toño Abad y según él mismo nos cuenta en su biografía de Twitter es director del “Observatorio valenciano contra la LGTBIfobia” y escribe en El Plural y en el Huffington Post. Nosotros podríamos añadir a su biografía, y eso es cosecha propia, que es un pobre descerebrado.

Y a este pobre descerebrado no se le ha ocurrido otra cosa que justificar la asistencia que haya en el día de a las concentraciones del 8 de marzo, a pesar del coronavirus, comparando las edades de los fallecidos por coronavirus y los fallecidos por la llamada violencia de género.

Es decir, para este campeón de la estupidez no hay personas ni seres humanos, hay muertos de primera y muertos de segunda y esa categorización se otorga en función a las edades. A partir de una cierta edad, es decir, los ancianos, te conviertes en un muerto de segunda que, al parecer, no merece el mismo respeto que si mueres más joven.

Es decir, el fulano este no es más que un pobre estúpido que no tiene dos dedos de frente y que, además, escribe su tuit como si hubiera sido escrito por uno de los mayores pensadores del siglo XXI cuando lo único que queda demostrado con lo escrito es que no es más que un pobre imbécil.

La empatía hacia las personas no se mide en función a su edad. Cualquier muerte es trágica y no puede ser comparable con otras, mucho menos para justificar una manifestación sectaria y partidista como la que se va a celebrar en el día de hoy. Háztelo mirar, Toño. No puedes ser más simple e impresentable.