SÍGUENOS EN FACEBOOK

SÍGUENOS EN WHATS APP

SÍGUENOS EN TELEGRAM

Le han dado a Pablo Iglesias en la Universidad Complutense una buena ración de su propia medicina bolchevique.

Esta visto que lo de la dacha en Galapagar, colocar de ministra a su señora, el sueldazo millonario y los privilegios le empiezan a pasar factura al Coletas, incluso en su terreno favorito

En el mismo escenario en el que Iglesias y sus compinches de Podemos boicotearon a Rosa Díez, haciéndole imposible con amenazas y gritos hablar o debatir, un grupo de estudiantes ha abroncado al líder de Podemos y ahora vicepresidente del Gobierno socialcomunista.

Lo han hecho a conciencia este 4 de marzo de 2020 y en el campus de Somosaguas de la Universidad Complutense.

Lo que pretendía ser un regreso triunfal del líder de Podemos a ‘su’ Facultad de Ciencias Políticas, germen del partido morado, ha acabado como el rosario de la aurora.

El escrache al vicepresidente de la coleta se ha producido en la misma sala en la que él coaccionó hace años a Rosa Díez.

«¿Cómo podéis hablar de fascismo cuando habéis permitido decenas desahucios en Madrid?», le ha gritado un joven metido entre el público, en el paraninfo de la Facultad de Ciencias Políticas.

Más de una treintena de estudiantes han apoyado al gritón y han acusado de «traidor» y «vende obreros» al dirigente morado.

«¡Fuera vende obreros de la universidad!», han coreado al unísono, durante casi un minuto ante la incredulidad de Iglesias, que ponía cara de pasmado.

En un primer momento, el resto de los estudiantes, empujados por los de Podemos, han intentado, sin mucho éxito, acallar a los autores del escrache al grito de «fuera fascistas de la universidad».

Después, tras escuchar las ideas del grupo agitador y ver como ponían como un pingo a Iglesias, han tratado de escuchar la respuesta del dueño de la dacha de Galapagar.

Argumentos

Este grupo de estudiantes ha recordado cómo la Concejalía de Vivienda del Gobierno de la alcaldesa Manuela Carmena no acabó con los desahucios de familias obreras.

«No sois de izquierda ni de nada, sois iguales que el resto, vivís del cuento, no vais a la raíz del problema que es el capitalismo».

Eso le ha escupido a la cara a Iglesias, uno de los portavoces de este grupo, que se ha presentado como el Frente Obrero.

Ante esto, Iglesias les ha acusado de ser «fascistas».

Después de que tratar de defender el pragmatismo, que con su entrada en el Gobierno han podido conseguir avances para los obreros, el líder morado ha tildado el encontronazo de «poco importante».

Finalmente, el grupo de estudiantes que han abroncado a Iglesias ha abandonado la sala.

El vicepresidente del Gobierno había acudido a la Complutense para participar en la charla ‘Reaccionarismo y fascismo en el siglo XXI’ junto al ex vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linares y la decana de la facultad, Esther del Campo, que ha glosado babeabdo a Iglesias y ha pedido que cuando deje la política regrese a las aulas.

CUANDO PABLO IGLESIAS ESCRACHABA

Tiene su coña que en el mismo escenario, en octubre de 2010, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, el hermano de este, Guillermo Errejón y Rita Maestre protagonizaron un violento escrache contra Rosa Díez.

Existen muchas semejanzas entre aquellas imágenes y lo que ocurrió este miércoles en la Universidad Autónoma de Madrid.

Posteriormente, hubo un boicot parecido contra Felipe González y Juan Luis Cebrián, cuya intención era dar una charla a un grupo de estudiantes.

En el ataque chavista del que fue víctima el ex presidente del Gobierno, lo estudiantes impidieron que entrara en el recinto universitario, por lo que González y Cebrián estuvieron dando vueltas en su coche a la espera de que la manifestación se apaciguara, algo que no sucedió.

En 2010, Rosa Díez sí logró entrar hasta el salón de actos del centro, aunque no pudo pronunciar palabra ante los gritos, silbidos y pitadas de muchos estudiantes y algunos profesores del centro capitaneados por Pablo Iglesias.

Como puede verse en las imágenes, Pablo Iglesias se sitúa en la primera línea del grupo estudiantil, y, aunque no dice ni una palabra, va guiando a los suyos en los actos que se van sucediendo.

Artículo publicado por ‘Periodista Digital’