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En la prensa escrita, en radios y televisiones, se está hablando continuamente por los informadores de las masivas presentaciones de ERTEs por parte de las empresas, tanto grandes empresas como pymes, las cuales afectaran a cientos de miles de empleados de todas las categorías profesionales, sin que una gran parte de los lectores, oyentes y espectadores sepan realmente que es un ERTE. Desde esta tribuna vamos a intentar explicar que es un ERTE y cómo puede afectar a los españoles ante esta crisis del COVID-19, llamado vulgarmente coronavirus.

El expediente temporal de regulación de empleo (ERTE) es una solicitud administrativa que se presenta por parte del empleador ante la autoridad laboral, en este caso por causa de fuerza mayor, derivada de la situación provocada por la infección masiva y pandémica de una parte de la población a causa del coronavirus.

Tras la publicación por el Gobierno de España del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, ante este estado de cosas y a la espera de medidas paliativas a la crisis económica que se avecina a consecuencia de este Real Decreto que de facto paraliza la nación a nivel económico, va a ser imprescindible para la supervivencia del tejido empresarial y para la protección de los trabajadores de cientos de miles de empresas, la presentación masiva de ERTEs.

El ERTE es un instrumento jurídico administrativo, que se creó para que las empresas pudieran superar las crisis temporales que pudieran afectar a sus empresas y a sus trabajadores, y es susceptible de ser presentada por autónomos, pymes y medianas y grandes empresas.

Por medio de un ERTE se puede suspender de manera temporal los contratos de los trabajadores de los autónomos y de las empresas y, alternativamente, reducir la jornada laboral de los trabajadores, en consecuencia, cualquier autónomo o empresa que cumpla los requisitos, independientemente del número de trabajadores que tenga, puede presentar ante la autoridad administrativa laboral, un ERTE.

Una de las características del ERTE, es que su duración siempre ha de ser temporal y se adecua necesariamente a la duración o permanencia de la situación extraordinaria que se pretende superar por parte del empresario.

El ERTE se inicia mediante la presentación (por ventanilla o internet) de una solicitud a la autoridad laboral adjuntando los medios de prueba que el empresario estime necesarios, y en el caso del desastre del coronavirus, es muy fácil demostrar la causa mayor causada por el estado de alarma decretado por el gobierno y la emergencia sanitaria de contagio entre trabajadores y con los propios clientes. El ERTE debe de comunicarse a los trabajadores y a sus representantes sindicales y, además, esta comunicación ha de ser fehaciente y en el momento de presentar la solicitud del expediente de regulación temporal de empleo.

En este caso, es evidente que existe una fuerza mayor, como causa del ERTE, ya que el propio expediente trae causa de una emergencia de salud pública y una pandemia mundial a día de hoy incontrolada. Esta fuerza mayor ha sido decretada por el gobierno de la nación y tomadas, todo tipo de medidas extraordinarias, por parte de todas las autoridades competentes, estatales, autonómicas o municipales, que afectan a la libertad de movimientos de las personas, a la actividad de las empresas, que impiden el desarrollo de su objeto social.  A modo de ejemplo señalamos entre otras muchas consecuencias de la pandemia que afectan a las empresas y autónomos, el cierre o cancelación de actividades, restricciones a la libertad de movimientos de personas y mercancías, el confinamiento obligado en sus viviendas para evitar el contagio y la carencia de suministros y recambios en las empresas. 

Para acreditar ante la autoridad laboral competente las causas económicas y técnicas que dan lugar a un ERTE, sirve demostrar el cierre forzoso de la empresa y perdida sobrevenida de la actividad, caída de la facturación de modo repentino y a consecuencia de la promulgación del Real Decreto de estado de alarma nacional, perdida de la demanda por parte de los clientes e imposibilidad de seguir con la actividad de la cadena de producción o fabricación, como ejemplos a mencionar en el expediente.

La documentación acreditativa a presentar con el expediente en este caso es muy sencilla: vale con acreditar la relación causa efecto con la pandemia por coronavirus y las consecuencias de la promulgación del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.

Existen en internet unos formularios dirigidos a la autoridad laboral competente, que se pueden encontrar en las páginas web de las consejerías de empleo de las Comunidades Autónomas, donde se efectúa la comunicación de suspensión del contrato al trabajador.

Cuando la presentación del ERTE afecte a los trabajadores que desarrollen su actividad o que se encuentren adscritos a centros de trabajo ubicados en su totalidad dentro del territorio de una Comunidad Autónoma, el expediente se presentará a través de sus delegaciones territoriales o de las Direcciones Generales de Trabajo o Salud o Bienestar Laboral.

Cuando la presentación del ERTE afecte a los trabajadores que desarrollen su actividad o que se encuentren adscritos a centros de trabajo ubicados en el territorio de dos o más Comunidades Autónomas o prestan servicios a departamentos, entes, organismos o entidades encuadrados en la administración general del Estado, el ERTE se ha de presentar ante la Dirección General de Empleo del Ministerio de Trabajo.

En las ciudades de Ceuta y Melilla tienen asumidas las competencias en materia de trabajo los delegados del Gobierno.

Una vez presentado el ERTE por parte del empresario, ante la autoridad competente, con sus instancias y requisitos administrativos, la autoridad laboral solicita un informe preceptivo a la inspección de trabajo y seguridad social, aunque en este caso de pandemia por el coronavirus, parece que este informe no se va a solicitar a los efectos de agilizar la tramitación del ERTE por motivos de urgencia (esto aún no se ha aprobado). El órgano tramitador del ERTE ha de verificar que es cierta la fuerza mayor alegada por el empresario presentador y alegada en el expediente presentado.

El plazo para resolver este ERTE, es de 5 días desde que el empresario presenta la solicitud y una vez resuelto el ERTE afirmativamente el empresario ha de trasladar fehacientemente a los trabajadores o sus representantes la resolución tomada por la administración laboral competente. Desde la aprobación del ERTE se produce la suspensión de los contratos laborales o la reducción de jornada desde la fecha en que se publicó el Real Decreto de alerta nacional.

En el caso de solicitarse el ERTE para la reducción de la jornada laboral y no para la suspensión de los efectos de los contratos laborales, el expediente puede tener un efecto de reducción de jornada entre un 10 y un 70% de la jornada de trabajo y una reducción del salario del trabajador proporcional a la jornada reducida.

En el caso de que el empresario solicite el ERTE para suspender temporalmente los contratos, los trabajadores pueden solicitar en el INEM la prestación por desempleo si tienen cotizado al menos 360 días en los últimos 6 años. En el caso de no ser así los trabajadores pueden solicitar el subsidio desempleo si no tienen rentas superiores al 75% del SMI (831,25€ mes/ 9.974,97€ año) excluida la parte proporcional de dos pagas extraordinarias (1.108,33€ mes/ 13.299,96€ año).

El gasto de la prestación por desempleo solicitada se realizará por horas y no por días. Lo gastado durante el ERTE no se puede recuperar, salvo que se encuentre otro trabajo y se comience a generar otra prestación.

A causa del ERTE, el trabajador no pierde la antigüedad en la empresa y el tiempo de duración del ERTE computa al trabajador a efectos de antigüedad y de despido.

Además, el trabajador no se verá perjudicado por el ERTE de su derecho a vacaciones y acumuladas hasta el momento de presentación de ERTE, sin perjuicio de que el salario que percibirá durante las mismas será el correspondiente a la reducción de jornada. Lo mismo sucederá con las pagas extraordinarias, es decir, el trabajador seguirá generándolas, pero en una cuantía proporcional al tiempo de trabajo.

Es de advertir que, durante el tiempo de duración del ERTE, el trabajador no genera derecho a vacaciones, y si la suspensión del contrato de trabajo es superior a un año, las vacaciones generadas y no disfrutadas, además de las pagas extraordinarias deberán liquidarse en el finiquito en caso de despido o finalización del contrato laboral. 

Desde el bufete Quercus&Superbia Jurídico estamos dispuestos a resolverle todas las dudas que tanto a empresarios como a trabajadores les genere la situación creada en sus empresas y puestos de trabajo, en caso de verse afectados por un ERTE.