Dámaso Sánchez
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El 24 de marzo de 1980 ETA comete dos asesinatos, en dos localidades distintas, con una hora de diferencia entre uno y otro. En ambos casos la banda terrorista justificó el asesinato acusando a las víctimas de ser confidentes de la policía, una excusa utilizada en casi un centenar de casos.

A las ocho y media de la noche del lunes 24 de marzo de 1980, dos etarras asesinaban a tiros, en la localidad vizcaína de Durango, al joyero DÁMASO SÁNCHEZ SOTO, al que dispararon varios tiros a corta distancia.

Dámaso cayó herido de muerte frente a la joyería Dasán que regentaba desde hacía años en Durango. Segundos antes, la víctima, que iba acompañada por su esposa y una hija, había cerrado la puerta del establecimiento, situado en la calle Santa María de esa localidad, para dirigirse a su domicilio.

Los pistoleros de ETA, al ver aparecer a Dámaso, descendieron de un taxi Seat 131 blanco matriculado en Santander. Momentos antes dos individuos habían solicitado los servicios del taxi para trasladarse a Lemona, pero durante el trayecto amenazaron al conductor obligándole a desviarse del camino. Tras dejarle atado en un árbol, recogieron a un tercer etarra y se dirigieron a Durango. Después de asesinar a Dámaso, emprendieron la huida.

Algunos vecinos de Durango dijeron que Dámaso Sánchez estaba vinculado a organizaciones de la extrema derecha. Frente a estas opiniones existen otras que decían desconocer las actividades políticas concretas del joyero. Sea como fuere, ETA volvió a recurrir a la justificación del asesinato diciendo que Dámaso era un confidente de la Policía.

Por el asesinato de Dámaso fueron condenados en 1983, a penas de 26 años de reclusión mayor, Juan José Larrinaga Echevarría, Juan Antonio Urrutia Aurteneche y Fernando Iraculis Albizu.

Dámaso Sánchez Soto era natural de León. Estaba casado con Julia González y tenía tres hijos, de 24, 21 y 16 años. Residía en Durango desde hacía tiempo y tenía 50 años.

Una hora después del asesinato en Durango del joyero Dámaso Sánchez Soto, a las nueve y media de la noche la banda volvía a asesinar, también a tiros, a JOSÉ ARTERO QUILES, marmolista de profesión, en la localidad guipuzcoana de Escoriaza.

José había estado momentos antes en el Bar Toki-Alai, donde presenció el programa de televisión Gran Estadio. Más tarde se dirigió a otra cafetería y, de allí, a su automóvil. Fue tiroteado en el momento en que ponía en marcha su vehículo, aparcado en la plaza del pueblo frente al Ayuntamiento. Murió en el acto.

Los terroristas utilizaron un Seat Ritmo, matriculado en San Sebastián, que habían robado a su propietario, un farmacéutico de la vecina localidad de Arechavaleta, al que abandonaron después de maniatarlo.

Según algunos vecinos de Escoriaza, José mantenía estrechas relaciones con miembros de la Guardia Civil. Por este motivo parece que había recibido varias amenazas. El hecho es que los autores del atentado, miembros del grupo Iharra de ETA, recibieron órdenes de asesinarle porque era confidente de la Policía. Lo mismo que ocurrió con Dámaso.

En 1994 fueron condenados como autores materiales del asesinato Francisco Martín Robles, Enrique Letona Viteri y Jon Aguirre Aguiriano. También fue condenado Jesús María Zabarte Arregui como autor por cooperación necesaria.

José Artero Quiles tenía 42 años y estaba soltero. Era natural de Albox (Almería), aunque residía desde hacía años en Guipúzcoa. Tenía en propiedad un pequeño almacén de placas y mármoles.

 

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