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El 21 de marzo de 1981 fallece RAMÓN ROMEO ROTAECHE, incapaz de superar las gravísimas heridas que le provocó un atentado cometido dos días antes. Sobre las diez de la mañana del jueves 19 de marzo de 1981, un disparo en la nuca, efectuado por una etarra de unos veinticinco años, hería gravísimamente al teniente coronel Romeo Rotaeche cuando salía de la basílica de Begoña en Bilbao. A última hora de la tarde del 19 de marzo se hizo público un parte médico anunciando que el herido estaba en coma profundo.

Todas las fuerzas políticas vascas calificaron el atentado de “clara provocación al Ejército”. Las características personales del militar herido, considerado como “muy liberal” tanto en medios castrenses como entre sus numerosos amigos de Bilbao y Vitoria, donde transcurrió la mayor parte de su vida, acentuaron la indignación producida por el atentado. Era el primer atentado contra un miembro del Ejército tras la intentona golpista del 23 de febrero.

El teniente coronel Romeo Rotaeche había acudido a misa de las 9:30 horas en la basílica de Begoña, cerca de su domicilio. Los dos etarras, un hombre y una mujer, habían permanecido también en el interior del templo, según testigos presenciales. Una vez que finalizó el acto religioso, el militar salió de la basílica. Apenas traspasó el umbral, la chica sacó una pistola, efectuando un único disparo que alcanzó al teniente coronel en la nuca. Mientras el herido quedaba tendido en medio de un gran charco de sangre, los dos agresores emprendían la huida a pie.

Una ambulancia de la Cruz Roja, que pasaba casualmente por el lugar, condujo al teniente coronel a la Clínica Virgen Blanca, situada a apenas un centenar de metros de la basílica. En dicho centro médico se le efectuaron constantes transfusiones de sangre -hasta catorce litros- antes de someterlo a una delicadísima operación en la cabeza. Finalizada ésta, cerca ya de las tres de la tarde, el parte médico confirmó el estado gravísimo del herido, al que se apreciaron laceración cerebral y estallido de la bóveda craneal, con desgarros en las meninges y seno longitudinal superior. En la operación le fue extraído el proyectil, de calibre 9 corto, que se había alojado en el lóbulo frontal izquierdo.

En 2007 fueron condenados por este asesinato José Antonio Borde Gaztelumendi, Sebastián Echániz Alcorta, alias Sebas, y Enrique Letona Viteri, alias Masillas, miembros del grupo Vizcaya de ETA. Los tres participaron en tareas de vigilancia e infraestructura para cometer el atentado, aunque no fueron ellos los que le dispararon en la cabeza. Además, la sentencia les impuso la prohibición de residir el Bilbao durante un periodo de 10 años a contar desde el momento en que sean excarcelados.

Ramón Romeo Rotaeche había nacido en Burgos, pero vivía en el País Vasco desde su juventud. Era jefe de la Zona de Reclutamiento del Gobierno Militar de Vizcaya. Prácticamente toda su carrera militar la había desarrollado en Vizcaya, rechazando destinos fuera de esa provincia pese a haber recibido amenazas de la banda terrorista. Incluso en 1978 fue víctima de un atentado terrorista, junto con otros jefes militares, del que salió ileso pese a que el vehículo en el que iban hacia el acuartelamiento de Munguía fue ametrallado. Además de su dedicación a la carrera militar, trabajaba en Viviendas de Vizcaya como técnico de la construcción y de cálculo de estructuras. Tenía 52 años, estaba casado y era padre de seis hijos.

 

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