El martes 20 de marzo de 2001, en torno a las 14:45 horas, ETA asesinaba a FROILÁN ELESPE INCIARTE, concejal y teniente alcalde del Ayuntamiento de Lasarte-Oria (Guipúzcoa). Era un objetivo fácil, pues Froilán era un hombre de costumbres que no llevaba escolta por decisión propia. Nunca expresó su temor a ser víctima de un atentado y, según el entonces ministro de Interior, Mariano Rajoy, no había constancia de que estuviera en alguna lista de objetivos de ETA.

Tras el atentado, responsables de seguridad del PSE-EE mantuvieron una reunión con sus concejales en Lasarte-Oria para exigirles que aceptaran llevar escolta, y precisaron que el partido había planteado a Froilán Elespe y a sus compañeros, apenas dos días antes de su asesinato, que debían aceptar la protección “obligatoriamente”. Froilán Elespe se había negado una vez más.

Como todos los días, Froilán acudía a tomar un vino antes de comer en el Bar Sasoeta, situado en la céntrica avenida de San Sebastián de la localidad guipuzcoana, a escasos setenta metros de su domicilio. En el momento en que el concejal apuraba su consumición, un terrorista a cara descubierta se le acercó por la espalda y le disparó dos tiros en la cabeza. Un segundo terrorista lo esperaba fuera del local haciendo labores de vigilancia.

La acción fue tan rápida que los clientes del bar, de escasas dimensiones, alargado y con la barra al fondo, apenas pudieron darse cuenta de lo que había pasado. Únicamente la dueña del establecimiento y su hijo se percataron, aunque la primera, que estaba en el interior de la cocina, sólo pudo ver el cuerpo del concejal herido de muerte en el suelo. Ni siquiera el camarero pudo ver nada, porque estaba de espaldas en el momento del disparo. La mujer salió inmediatamente del local con el rostro desencajado, mientras el joven echaba mano de su móvil y pedía una ambulancia.

En el establecimiento la policía encontró, durante la primera inspección ocular, un casquillo del calibre 9 milímetros parabellum.

El dueño del Bar Sasoeta, Marcelino, era uno de los amigos que le recomendaba cambiar de costumbres. El concejal siempre iba a los mismos bares. Primero, al Sasoeta, para tomar el vino después de trabajar en el Ayuntamiento y justo antes de comer. Después, al Santxo, para jugar la partida de mus o tute. “Yo le decía muchas veces: Froilán, coño, no vengas siempre a la misma hora. Cambia de horario y vete a otros bares”. El concejal se sentaba en ocasiones de espaldas a la puerta de entrada de los bares, circunstancia que le recriminaban sus propios compañeros. “Él decía que merecía más la pena vivir feliz el tiempo que viviera”, recordó otro conocido, quien explicó que a Froilán algunos vecinos lo buscaban en el Bar Santxo a la hora de la partida cuando querían plantearle algún problema relacionado con su labor municipal.

Tras el levantamiento del cadáver, casi tres horas después del asesinato, el cuerpo del edil fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de San Sebastián para practicarle la autopsia, y desde allí fue conducido a Lasarte-Oria, en cuyo Ayuntamiento se instaló la capilla ardiente a las diez de la noche. Su funeral, oficiado por el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, se celebró a las siete de la tarde del día siguiente, miércoles 21 de marzo, en la parroquia San Pedro Apóstol de la citada localidad.

Froilán era la mano derecha de la alcaldesa, Ana Urchueguía, y responsable de Obras, Urbanismo y Gestión Municipal. Además, estaba afiliado a UGT del País Vasco.

Una multitudinaria manifestación recorrió al día siguiente las calles de Lasarte con el lema “ETA no, cómplices tampoco”. Antes del comienzo de la misma, el dirigente socialista Ramón Jáuregui espetó al lehendakari Ibarretxe: “Nos habéis engañado. Todavía no os habéis dado cuenta de que los de ETA os van a engañar también a vosotros”.

La alcaldesa, Ana Urchueguía, dijo entre otras cosas:

El diálogo con ETA conduce a hacer concesiones al fascismo en la claudicación de nuestra libertad. […] Quienes vivimos en el corredor de la muerte queremos algo más que palabras de condena después de cada asesinato.

Froilán Elespe Inciarte, de 54 años, era natural de Rentería. Estaba casado y tenía dos hijos de 24 y 26. Durante un homenaje a las víctimas del terrorismo en las Juntas Generales de Guipúzcoa en 2009, su hijo Josu Elespe criticó la “utilización” de las víctimas, por parte de unos políticos, y la “ignorancia” hacia ellas, por parte de otros.

 

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