El 17 de marzo de 2001 es asesinado en Rosas (Gerona) el mosso d´Esquadra SANTOS SANTAMARÍA AVENDAÑO. El método utilizado fue un coche-bomba activado por un temporizador. Hacía ocho días que otro conche-bomba había acabado con la vida del ertzaina Iñaki Totorika Vega.

El vehículo fue robado en la localidad francesa de Tarbes, con matrícula doblada con la placa que correspondía a un coche matriculado en Gandía. En esta localidad también dejaron otro coche-bomba, que fue explotado de forma controlada por artificieros de la policía a las 4:30 horas de la madrugada en la playa, bajo la supervisión personal del director general de la Policía, Juan Cotino, que se encontraba en Valencia con motivo de las Fallas, acompañado, precisamente, por el comisario francés Roger Marion, máximo responsable de la lucha antiterrorista en el país vecino. El director general de la Policía lo había invitado personalmente, pese al malestar que en el Ministerio de Interior provocó la supuesta negligencia de las autoridades francesas en la custodia de la dinamita robada por ETA en Grenoble.

El mosso d´Esquadra Santos Santamaría estaba libre de servicio y se presentó de forma voluntaria a sus superiores para trabajar en el acordonamiento del lugar, evacuación de posibles víctimas, coordinación de desalojos y en todo aquello que se juzgara necesario para preservar la seguridad de los ciudadanos de Rosas. La explosión le alcanzó a Santos y a un policía municipal, Carlos Ruiz Borrego, precisamente mientras establecían el cordón de seguridad y desalojaban el Hotel Montecarlo, frente al que los etarras habían dejado el coche-bomba. Ambos fueron trasladados al Hospital de Figueras. Santos fue alcanzado por un amortiguador del vehículo, que se le incrustó en el abdomen y murió pocos minutos después de ingresar en el hospital. También resultó herida una ciudadana francesa. La explosión causó, además, numerosos desperfectos materiales en inmuebles y vehículos.

El relato de hechos probados de la sentencia de la Audiencia Nacional de 2005 señala que los autores del atentado fueron Eider Pérez Aristizabal y Aitor Olaizola Baseta, integrantes del grupo Sugoi de ETA. Ambos celebraron, desde mediados del año 2000, diferentes reuniones en Francia con los dirigentes etarras Ainhoa Múgica Goñi, Juan Antonio Olarra Guridi y Lorenza Beyrie Chembero (en rebeldía), en las que estos últimos les fijaron hoteles de la Costa Brava como objetivos contra los que atentar. En una de estas reuniones, Múgica les dijo que debían colocar un vehículo con explosivos en la zona del Hotel Montecarlo, en la urbanización Santa Margarita de Rosas. Para ello, les hizo entrega de un Ford Escort cargado con 50 kilos de explosivos preparados para ser activados.

El día de los hechos, el 17 de marzo de 2001, Aitor Olaizola precedió con su motocicleta a Eider Pérez, quien a su vez conducía el vehículo que portaba la bomba. El coche fue aparcado con su maletero orientado hacia la entrada del Hotel Montecarlo.

La sentencia añade que “con la finalidad de causar el mayor número de daños personales y materiales y con la misma finalidad de aparentar una falta de peligro y conseguir una excusa falsa”, una persona, de forma anónima pero en nombre de ETA, avisó al diario Gara, a la DYA y a los Bomberos de Barcelona de la colocación del coche-bomba.

Por ello, la Policía Local de Rosas y los Mossos d’Esquadra se dirigieron al lugar y, una vez comprobaron la existencia del vehículo, comenzaron a desalojar a las personas que se encontraban en los alrededores. Mientras las fuerzas policiales desarrollaban esta labor, sobre las 22:56 horas se produjo la explosión, cuatro minutos antes de lo previsto. La misma ocasionó un socavón de 40 centímetros de profundidad y dos metros de ancho.

Asimismo, “como consecuencia de la anticipación de la explosión respecto de la hora indicada por el comunicante anónimo”, la onda expansiva y la metralla alcanzaron al mosso d’Esquadra Santos Santamaría Avendaño, que se hallaba a 105 metros del lugar de la explosión, colaborando en las tareas de desalojo del hotel. La distancia no impidió que se le incrustase un amortiguador del coche-bomba en el cuerpo, lo que provocó su fallecimiento.

La sentencia indica que, en el momento de la explosión, se encontraba aparcado un autocar de dos pisos entre el coche-bomba y el Hotel Montecarlo que actuó como parapeto de la misma “evitando mayores daños en la estructura del hotel y en las personas que en el mismo se encontraban y aún no habían podido ser desalojadas”.

La Sección Primera de la Audiencia considera que la “preparación y cualificación” de los procesados en el manejo de los explosivos lleva a establecer que la diferencia horaria entre el momento anunciado de la explosión y el momento en el que realmente se produjo “no fue una mera coincidencia o error fatídico”, sino que los terroristas “temporizaron la explosión de forma que causara el mayor daño, anticipando la misma”.

Santos Santamaría Avendaño tenía de 32 años. Este agente de los Mossos d´Esquadra es el único policía autónomo catalán que ha muerto a manos de ETA. Su asesinato fue, por otra parte, el último de la banda terrorista en Cataluña. Natural de Barcelona, Santos Avendaño era licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales. En la fecha de su asesinato llevaba tres años trabajando en la Unidad de la Policía Judicial de la comisaría de Rosas. Un hermano suyo también es agente de los Mossos d´Esquadra y su padre, Santos Santamaría Zaragoza, fue presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas.

 

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