Urkullu

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Galicia y País Vasco celebrarán de manera simultánea elecciones autonómicas el próximo 5 de abril, una vez cubiertos 3 años y 4 meses de legislatura en ambas regiones, tal y como viene sucediendo desde 2009, en donde los caminos electorales de ambas regiones, van unidos de manera sistemática.

Estas convocatorias coincidentes y según han afirmado tanto Iñigo Urkullu como Alberto Núñez Feijóo, se producen fundamentalmente por la situación generada por los acontecimientos que se vienen produciendo en el Estado, junto con la falta de estabilidad política que da lugar el hecho del apoyo del independentismo catalán, en guerra interna y con perspectivas electorales, al gobierno de Pedro Sánchez.

Toda la intra historia de ambas convocatorias, comienza el pasado 19 de enero, víspera de San Sebastián, cuando en hora de máxima audiencia de la televisión vasca, se anunció como noticia de apertura la posibilidad de celebrar los comicios autonómicos el 5 de abril. Aúna semana después y ante las especulaciones generadas, el mismo informativo volvió a insistir en esa posibilidad, mientras que el pasado viernes, se especulaba con lo sucedido ayer.

Ayer a última hora del mediodía Iñigo Urkullu, llevó a cabo una convocatoria para las cuatro de la tarde, en la que compareció acompañado de su gobierno, a excepción de la consejera de justicia, que se encontraba en Madrid.

Durante su convocatoria ante los medios, el lehendakari explicó que había informado de la situación tanto al presidente del gobierno Pedro Sánchez, así como al presidente gallego Alberto Núñez Feijóo, con quien mantiene una buena relación personal.

Entre las causas aducidas por el presidente autonómico Vasco, que curiosamente en argumentación son las mismas que el presidente gallego, afirmó que dados los tiempos políticos, era innecesario someter a los ciudadanos a 8 meses de “campaña electoral” y que dada la actividad política de su gobierno, en donde había dificultades de acuerdo en el parlamento, ya que se han aprobado 7 leyes y 675 iniciativas parlamentarias en estos 40 meses d legislatura, pero a pesar de haber mantenido conversaciones con Podemos, no había coincidencias para la consecución de acuerdos, dejando claro que una cosa es la actividad de su gobierno y otra, la actividad legislativa del parlamento.

Por otra parte, Urkullu cree que, con este adelanto, se ganan 6 meses para las políticas a emprender de cara a futuro y se puede afrontar de manera adecuada, la “nueva etapa” que se inicia con el gobierno de Pedro Sánchez.

El gobernante vasco, señaló también en su comparecencia que su objetivo era tener la mayor fortaleza posible de cara a lo que se necesita para el País Vasco, como son la aprobación de los presupuestos de 2021 y la posible reforma del Estatuto de Guernica, junto con diversos temas que pueden surgir en la UE. Reconoció que está dispuesto a dialogar con otras fuerzas políticas, porque es consciente que, en estos momentos, es imposible sacar mayoría absoluta en el País Vasco, lo que en su opinión sería lo ideal, pero parece inalcanzable para un solo parido.

En cuanto a Galicia, dos horas y media después de lo anunciado por Urkullu y después de haber celebrado un consejo de gobierno extraordinario, Alberto Núñez Feijóo convocó a los medios para anunciar que convocaba elecciones en la misma fecha, aduciendo casi las mismas motivaciones que el lehendakari Vasco, pero con la particularidad de que no quiso entrar en temas de pactos o coaliciones electorales, cosa que dejó para después de la Junta Directiva Regional de Galicia, que se celebrará en la capital gallega a partir de las 12’30 del mediodía de hoy.

Analizando ambas convocatorias y coincidencias de fechas y de razones, cabe decir que ambos presidentes autonómicos han demostrado ser unos magníficos jugadores de ajedrez, porque en ambos casos, han dejado descolocados a sus contendientes electorales.

En el caso gallego, con esta convocatoria precipitada pero no por esperada, deja en fuera de juego a CS y su pretensión de ir en coalición en Galicia, además de que descoloca una vez más a Vox, quien no tiene ni estructura de partido ni candidato, en la comunidad.

Lo mismo sucede en el País Vasco, en donde el constitucionalismo, tremendamente débil y sin un candidato definido por la inacción de la dirección nacional de los populares, anda meditando la posibilidad de sustituir a Alfonso Alonso por otra persona, puesto que aunque le muestran su apoyo, no ha sido ratificado como candidato a lehendakari, quizás hartos de su continua pose  a la contra respecto a Pablo Casado y actos que pueden calificarse como de “desobediencia” a la dirección nacional, sin entender que es esta y no la dirección regional de los populares, quien designa a los candidatos y elabora las listas, a pesar de las numerosas presiones ejercidas por el “alonsismo” hacia Madrid, como la Junta Directiva Regional celebrada el pasado jueves.

En definitiva, no salimos de unas elecciones para meternos en otras, en este caso autonómicas, pero lo cierto es que la política española se pone al “rojo vivo”, teniendo en cuenta que ahora entran en juego dos maestros del ajedrez político, que además uno de ellos, tiene parte de la gobernabilidad de Pedro Sánchez en sus manos y pretensiones que aunque más moderadas que el independentismo catalán, no se quedan atrás para sus reivindicaciones nacionalistas de reforma estatutaria, obtención de la caja de la seguridad social, las competencias de prisiones o el acercamiento de presos a las cárceles vascas, mientras que el presidente gallego, es casi evidente que revalidará su mayoría absoluta, anulará a sus rivales políticos del centro derecha del mapa electoral y reforzará su poder en el seno del partido que rechazo ser presidente para quedarse en Galicia.

¿Son o son ambos dos unos buenos jugadores de ajedrez político? Sin duda alguna lo están demostrando.

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