mesa de diálogo

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Con una amenaza previa de Gabriel Rufián respecto a la postura que va a adoptar ERC a la hora de aprobar el techo de gasto que va a presentar en el Congreso el gobierno y con una advertencia adicional al ejecutivo de Pedro Sánchez, por parte de la portavoz de JxSi Laura Borras, asegurando que “nos vamos”, se ha iniciado en la tarde de ayer en el Palacio de la Moncloa, la reunión bilateral entre los gobiernos de España y Cataluña. Esta “mesa de diálogo” en la que participan un total de 15 personas, puesto que el vicepresidente Iglesias no ha acudido aquejado de “amigdalitis”, está formada por ocho representantes de la Generalitat por parte catalana, mientras que el gobierno de Sánchez, cuenta con siete representantes.

En la reunión, que no cuenta con un orden del día prefijado y que se hace bajo los “auspicios” del comité bilateral entre gobierno y comunidad autónoma, los temas que se tratarán se centran en la consecución del derecho de autodeterminación para Cataluña, exigiendo desde la parte catalana que se pueda celebrar un referéndum vinculante, estudiar las propuestas tributarias de la Generalitat, atender las demandas legislativas sobre textos pendientes de recurso o sentencia, así como descentralizar ayudas y subvenciones, además de negociar la unidad de mercado, incluir en la Ley de Educación, la normativa que afecta al modelo de escuela catalán, invertir en puertos y traspasar la gestión del aereopuerto del Prat a la comunidad catalana.

Junto con estas peticiones, una de las exigencias de la delegación catalana, será la inclusión de la figura de un “mediador internacional” en las negociaciones entre los dos ejecutivos, para que lo tratado en estas reuniones y su cumplimiento, puedan ser verificados de manera permanente. En este sentido, el ex presidente de la Generalitat Artur Más, quien hace escasos días ha cumplido los trece meses de inhabilitación a los que había sido condenado, ha asegurado que la figura del mediador, se exigirá desde la parte catalana, en el caso de que el gobierno de España siga generando desconfianza en sus actitudes en las negociaciones y cree que puede servir para “limar las asperezas y desconfianzas” hacia Sanchez.

Esta reunión que comenzó con la llegada de la delegación catalana, recibida por los ministros de Pedro Sánchez, no se inició  hasta qué minutos después, hiciera entrada en solitario Quim Torra, que fue recibido únicamente por el presidente del gobierno Pedro Sánchez, quien después de saludarle y dar un pequeño paseo por los jardines de la Moncloa, le acompañó a modo de anfitrión hasta la sala de reuniones, para dar comienzo a la denominada “mesa de diálogo”.

Esta mesa de diálogo bilateral entre un gobierno nacional y un gobierno autonómico que plantea por primera vez en democracia unas reivindicaciones no contempladas en la Constitución Española, como son el derecho de autodeterminación, así como la anulación de las trabas impuestas a textos legislativos que han recibido sentencias o han sido recurridos por el gobierno de España, ha sido duramente criticada por el líder de la oposición PABLO Casado, quien ha considerado que este encuentro entre los dos ejecutivos, es “el inicio del troceamiento de España y de dar paso a la desigualdad e insolidaridad entre las regiones españolas”.

¿Quién hubiera dicho alguna vez que un gobierno de España se iba a sentar a hablar con quienes reivindican separarse de España? Pues bien, ayer todos los españoles hemos visto con estupor,  como un presidente del gobierno necesitado del apoyo de los independentistas para mantenerse en el poder, nos ha ofrecido a los ciudadanos  un espectáculo triste, lamentable en el que la sociedad española ve humillada su capacidad de decisión, nuestra Constitución se convierte en una ley de leyes que existe, pero que se puede vulnerar sin consecuencias y como el interés personal de un político, se antepone a los intereses de un estado democrático .

Un presidente de gobierno, tiene entre sus obligaciones el cumplir y hacer cumplir la ley, función para la cual, está designado, pero lo que no tiene sentido, es que se siente en una mesa de igual a igual con quienes representan a partidos cuyos dirigentes han sido condenados por los tribunales, por haber subvertido el orden territorial y legal establecido en la Carta Magna.

Si la justicia considera a estos dirigentes de partidos como personas que han vulnerado la ley, ¿que hace nuestro gobierno hablando con ellos?

Como español, me siento indefenso, al igual que se sienten millones de españoles, porque cuando hemos sido llamados a las urnas, nadie nos ha contado qué sucedería esta situación de “mesa de diálogo” ni que por ser asturianos, gallegos, cántabros, andaluces, murcianos o castellanos, nos sentiríamos marginados, maltratados y desairados por un gobierno de España que con sus actos y gestos, beneficia a una comunidad autónoma, porque su supervivencia política depende de esto.

Solo saco una conclusión, triste y penosa, pero debo decirla. Amo a España, pero me avergüenzo del gobierno que la rige porque la humilla y daña.

TODAS LAS REDES SOCIALES DONDE PUEDES ENCONTRANOS, HAY QUE ESQUIVAR LA CENSURA

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