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Cuando en el día de ayer conocíamos la terrible noticia del fallecimiento de David Gistau nos quedamos terriblemente impactados. Además de la edad, además de ser una persona conocida por su profesión, cada vez que intervenía en un programa o cada vez que leíamos alguno de sus artículos o sus escritos nos dábamos cuenta de que poseía una rara virtud: la de parecer una persona cercana a pesar de que no la conocieras, la de parecer como una especie de amigo.

La muerte de una persona joven como Gistau es siempre muy dura, pero lo más duro de esa muerte es pensar en las personas a las que deja: en su mujer y, sobre todo, en sus hijos. Todos los que tenemos una edad similar a la que tenía David Gistau y tenemos, además, hijos nos da miedo exactamente lo mismo: no lo que nos pueda pasar a nosotros, sino lo que dejas detrás, a tu familia, a tus hijos.

Y ese era un temor que expresaba David Gistau en una entrevista que hoy, tras su fallecimiento toma una especial relevancia puesto que parecen palabras totalmente premonitorias. Y da pena que alguien que reconocía tener esos temores haya tenido que morir tan pronto. Un recuerdo para él y un gran abrazo para esa familia y, sobre todo, para esos hijos.

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2 Comentarios

  1. DEP. Mi más sentido pésame a su esposa, padres, en su caso, hijos, hermanos, y demás familia.
    Era UN GRAN Y BRILLANTE PERIODISTA, que se apartaba de lo políticamente correcto.
    Tal vez por eso no tuvo EL ÉXITO Y EL BRILLO SOCIAL QUE MERECÍA, por su valía.

  2. Los grandes no mueren.
    El Señor se lleva a los mejores. Ese es el premio que les otorga.
    En vida le dió el don de la inteligencia, la ética y todo valor cuanto pueda tener un hombre.
    Supongo que cuando le hicieron la entrevista él ya conocía su diagnóstico.
    Que sus familiares y amigos no sufran. El Señor- en esos momentos duros- te da una fuerza extraordinaria, fuera de lo habitual, de superhombre, para poder soportarlo.
    Créanme que desde el momento en que supiera el diagnóstico entró en una fase de proximidad a Dios, que sólo se tiene en esos momentos. Es una fase mística, de otra dimensión. Nadie a quien no le han dado el diagnotico de las cinco letras, puede enteder lo que escribo.
    He visto a agnósticos entrar en esa fase de búsqueda por una necesidad imperiosa en ese final…
    Un abrazo a la familia y amigos.
    Yo te recordaré siempre como una gran y brillante mente, como un gran periodista.
    !Hasta que nos veamos allá arriba,!

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