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Hace un par de semanas recibimos un correo electrónico que decía lo siguiente: “Hola mi nombre es Laura Velasco sufrí un accidente en Afganistán en acto de servicio. Me echaron a la calle sin nada, tengo múltiples limitaciones y graves secuelas, múltiples operaciones y me quedan 3 más, he perdido 3 nervios 2 tendones sensibilidad y movilidad del pie, la rodilla, caderas, espalda, etc. Me echaron por un SMS al móvil antes de finalizar contrato y por ser herida en Afganistán. El Tribunal Médico Militar Superior de las FAS me concedió un 60 %incapacidad permanente para todo trabajo u oficio y en cuestión de días sin explicación alguna me lo bajaron a un 20 %. He solicitado 3 veces audiencia con la ministra de defensa, me ha llegado a llamar para decirme que lo siente mucho por mi que no puede hacer nada, tengo cartas de la casa real, documentación para demostrar todo, fotos, cartas del ministerio de defensa, etc me han dejado con 2 hijos pequeños viviendo en casa de mis padres y sin nada, necesito que me ayuden a publicar mi historia para pedir justicia y que sepa la gente como el ministerio de defensa trata a sus soldados en misiones internacionales, gracias”.

Laura nos facilitaba, además, su teléfono móvil. Puestos al habla con ella nos empezó a contar su historia. La historia de una soldado que sufrió un accidente en Afganistán, un accidente que le dejó graves secuela y a la que el Ministerio de Defensa ha dejado en la estacada, sin nada con lo que poder mantener a su familia.

Hola Laura, la verdad es que nos ha impresionado mucho tu correo. Cuéntanos tu historia, cuéntanos lo que te ha pasado.

Todo sucedió cuando un 15 de julio de 2010, una compañera que tenía que hacer una misión tuvo que ser evacuada a España y a mi me pidieron que si podía sustituirla. Yo acepté sin dudarlo. El 14 de julio yo estaba de guardia y cuando la finalicé, me dijo mi teniente que si podía hacer el trabajo de otra compañera porque se encontraba mal. El trabajo consistía en vigilar la zona de accesos y registrar a las mujeres.

Cuando estaba realizando ese trabajo tuve que registrar un camión que venía cargado de arena. Me subí con una varilla para hacerlo y al bajar se me escurrieron las botas y me caí de una altura de tres metros. Para intentar curarme y ver lo que tenía, en la base me rajaron la bota y el pantalón. Me evacuaron a Herat, al ROLE 2 en helicóptero, allí me hicieron unas placas. Después me metieron en quirófano, me pusieron la epidural y me pusieron una escayola comentándome que si no me operaban en seis días perdería la pierna.

Posteriormente llamaron a mi madre por teléfono pero no le contaron la verdad. Le dijeron que había tenido un esguince. Después no me evacuaron a España con la urgencia necesaria, tenían que operarme en seis días. tuve que esperar ocho días porque mis compañeros de la Legión volvían a España y me iban a embarcar con ellos de vuelta a España.

¿Y cómo fue tu viaje en esas condiciones?

Me sentaron en el último asiento del avión, pero sentada. No me pusieron ni la pierna en alto ni nada parecido, simplemente sentada. Me comentaron que cuando llegara a Madrid me trasladarían de inmediato al Hospital Gómez Ulla y que allí ya tendrían todo lo mío y ya sabrían todo lo que había que hacer. Llegamos a Madrid, salgo la primera del avión, hay una ambulancia esperándome que me traslada al hospital pero cuando llegué allí me llevé la gran sorpresa de que nadie sabía nada de mi.

La médico me quita la escayola, tenía la pierna inflamada hasta la altura de la rodilla pero la operación tengo que esperar otro día más, me dijeron que me operarían al día siguiente a primera hora.

¿Y después de la operación?

Mi madre se había desplazado a Madrid y estuvo conmigo, pero una vez operada nos dijeron que nos teníamos que buscar la vida para volver a Valencia, que es donde vivimos. Mi madre preguntaba a los médicos que cómo íbamos a desplazarnos de esa forma si yo no tenía muletas y, además, estaba recién operada.

El suboficial de mi batallón fue quien nos ayudó, a pesar de que se encontraba de vacaciones. Realizó unas llamadas y fue quien nos consiguió una ambulancia militar para que nos trasladaran de Madrid a Valencia. A partir de ahí comienza el calvario.

¿Qué te pasó?

Me operaron dos veces más. Después me operaron de la rodilla otra vez, total cuatro operaciones, pero se me han quedado varias secuelas. He perdido tres nervios del pie, dos tendones, sensibilidad, movilidad en el pie. Además, la rodilla no la puedo doblar mucho y ahora tengo afectadas la espalda, las caderas, me tiene que operar de las dos rodillas otra vez y en abril me van a hacer una resonancia del pie porque lo tengo muy deformado para ver si es a causa de los ligamentos y me los tienen que operar.

Después paso el Tribunal Médico Pericial Militar. Me dan un 24% de incapacidad, para empezar a cobrar pagas tienes que tener, al menos, un 25%. Eso es lo que hacen normalmente porque nos lo hacen a todos, darnos un 24%.

Con lo cual te dejan al límite para no tener que concederte ninguna paga…

Así es. Después el Tribunal Superior de las Fuerzas Armadas me concede un 60% de incapacidad permanente y absoluta para todo trabajo y oficio. A los nueve días me llega una carta y me dicen que vuelva a ir porque me tiene que ver un rehabilitador. Este rehabilitador lo que hace es quitarme las zapatillas, me dice que de unos pasos, me mide el pie, porque el pie se me ha quedado “equino”, y me manda de vuelta a mi casa, no me miró ni cinco minutos.

A los once días de estar con el rehabilitador me llega una carta en la que se me dice que me bajan mi incapacidad laboral de un 60% a un 20%.

¿Y qué hiciste a partir de ahí?

Tuve que tomar la decisión que tenemos que tomar siempre: llegar hasta un juicio contencioso administrativo, lo que supone un gasto de dinero enorme. La juez no deja que vaya ni la Guardia Civil, ni testigos, ni abogados, ni médicos. Nos dice que con las pruebas que hay tienen suficiente. ¿Qué sucede? Pues que me da un 24% de incapacidad en sentencia firme y encima me toca pagar las costas del juicio a mi, unos 2.500 euros.

Se me concede una indemnización de 45.000 euros de los cuales, 22.000 euros se los queda Hacienda y yo me he gastado 30.000 euros, o más, en médicos, abogados, pagar las costas del juicio… etc, puesto que llevo diez años de lucha. Fíjate que cuando estoy pasando por tribunales médicos se me echa del Ejército por medio de un SMS que se me envía al móvil, estando de baja.

Pero es que, además, no me echan por nada físico, me echan por un tema psicológico puesto que argumentan que soy una persona propensa a tener depresiones cuando nunca me había cogido una baja ni había tenido ningún tipo de problema. De hecho, en mis informes médicos se dice que nunca había tenido ningún problema y que todo había surgido a partir del accidente. Además, antes de entrar al Ejército pasas unas pruebas físicas y psicológicas, yo las había superado.

 

¿Qué tipo de medidas tomaste a partir de ese momento?

Solicité una audiencia con la ministro, Margarita Robles. Después de la primera carta, la ministro me llamó por teléfono y me dijo que se había leído mi expediente pero que lo único que me podía decir es que lo sentía mucho por mi, pero que ella no podía hacer absolutamente nada porque había pasado mucho tiempo. De todas formas me dio a entender, o eso es lo que yo interpreto, que viendo todo el expediente, si todo eso hubiera ocurrido siendo ella ministro las cosas habrían sido diferentes para mi, eso es lo que yo creí entender de Robles.

Como la ministro no acepta darme audiencia, yo vuelvo a insistir con otra carta. Como respuesta a esa nueva carta, me mandan una carta de cuatro hojas con todo mi expediente en la que me ponen, entre otras cosas, lo siguiente: “los médicos militares gozan de veracidad y son especialistas en su órgano”. Esos médicos a los que se referían en esa carta a mi me habían dado de incapacidad un 60%. Son un General de Brigada, un General de División y tres Coroneles.

Pero, además, en otra de las hojas de esa carta me ponen que “el órgano tramitador es el que decide bajármelo a un 20% porque consideran que es un disparate”. Hace una semanas he vuelto a solicitar audiencia a la ministro explicándole que los mismos médicos que gozan de veracidad son los que a mi me habían concedido un 60%.

Tengo entendido que también has escrito a la Casa Real

Sí, también he estado escribiendo a la Casa Real. Las cartas ya no me las cogen, S.M. la Reina no me ha contestado a ninguna carta y el secretario me ha puesto que le iban a mandar todo lo mío al Ministerio de Defensa. Lo que he conseguido es que el Ministerio de Defensa me enviara una carta en la que se me dice que dado que han recibido una carta del Rey, ellos iban a considerar que pase un nuevo tribunal y que me dirán algo con lo que decidan. De esto hace cuatro meses y todavía no tengo noticias de nada.

Después llamé por teléfono a un Comandante que es secretario del Jefe de contingente de mi misión para pedirle audiencia. Su respuesta fue que su jefe estaba muy ocupado y que no puede tener audiencias conmigo. Me manda hablar con Raúl Zapatero Zapata, un subteniente. Le llamo por teléfono y me contesta que deje de estar llamando a los mandos y molestándolos, a lo que yo contesto que yo mando correos y como no me contestan llamo. Y me responde que nadie tiene la obligación de contestarme a nada.

¿Te han hablado así?

Sí, por teléfono. Después de todo esto llamo a Heridos y Fallecidos donde un Coronel me dice que le mande toda la documentación por correo, al día siguiente me llama y me cuenta que habían mantenido una reunión para ver mi caso y que un caso como el mío no lo habían visto nunca, pero que tampoco podían hacer nada y añade, “tranquila, no te vamos a dejar sola. Te llamará una psicóloga para que te ayude a encauzar tu vida”. El caso es que yo estoy en casa de mis padres, con mis dos hijos y con mi mujer sin cobrar nada. no cobro ni paro, ni nada. Además no puedo trabajar por las limitaciones físicas que tengo.

Captura de pantalla de la llamada de Margarita Robles

¿Y te has movido a través de partidos políticos u otras asociaciones?

Es que ninguno hace nada. Es que yo he escrito y nadie me contesta. Mi tío escribió al Partido Popular y no le han contestado. Hemos escrito a Vox, tampoco nos han contestado. Con quien si voy a tener una reunión es con un el presidente de un partido que no es conocido, el partido se llama Contigo. No son conocidos, pero se están moviendo bastante. Y este hombre, por lo menos, se digna a escucharme y viene a mi casa a verme.

Hay asociaciones que me están intentando ayudar. Por ejemplo “Justicia y Honor”, “Red 45”, “UMT”… Hay asociaciones que me intentan ayudar, pero después el problema llega en que nos dejen avanzar. Estoy desesperada, tengo 34 años y no puedo ni coger a mis hijos. Imagínate estar con 34 año y así de limitada.

Lo que sí tengo que agradecer es el comportamiento de mis compañeros conmigo. Tengo la suerte de que mi batallón de la Policía Militar, a día de hoy me siguen llamando, mis compañeros de la Legión que estaban en la misión, también. Iván Ramos, que fue herido en Afganistán y que ya no está en activo, también me está apoyando. Que en ese sentido, el de los compañeros, somos como una piña.

Y después tienes que escuchar a Margarita Robles diciendo que se ocupan y apoyan a los heridos y fallecidos en actos de servicio y a sus familiares. Eso es mentira. Nunca nos han llamado ni a mis padres ni a mi para interesarse por nosotros.

Perdona, te he escuchado decir que tienes mujer, ¿y asociaciones LGTB has hablado con ellas?

No, porque no tiene nada que ver una cosa con la otra. A mi nadie me ha tratado mal por mi condición sexual, en ese sentido nunca he tenido ningún problema.

Demuestras una gran honestidad con esto, Laura.

Gracias.

Esto es una pena. Militares heridos en acto de servicio que tengan que acabar de esta forma, es algo que no se entiende. Que no encuentren ayuda por parte de nadie cuando son unas personas que arriesgan su vida por nosotros y que están para cumplir con lo que se les ordene sin rechistar demuestra lo injustos que son los responsables políticos y lo egoístas que son ya que solo les utilizan cuando creen que haciéndolo pueden conseguir algún beneficio para ellos mismos.

Personas como Laura no solo lo están pasando mal económicamente, tienen sus vidas marcadas por las secuelas físicas provocadas por su trabajo en el Ejército y no consiguen ayuda de nadie. Los militares merecen un mejor trato y una mayor atención cuando se encuentran en este tipo de situaciones.

Esperemos que Laura tenga la suerte que no ha tenido antes y que consiga que se le haga caso para poder hacer su vida de la mejor forma posible. Se lo han ganado con creces.

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1 Comentario

  1. Este es el Ejercito progre de Pancho Villa.
    Personajes como el innombrable de Podemos ,y felones como Zapatero que hace su gran revolución militar cambiando el color del uniforme y la denominación del Cuerpo de Ingenieros a UME.
    Es el pago de socialistas y narcocomunistas a el Ejercito por el 1935/6.
    Lo cierto es que siguen siendo los vencidos por muchas memorias suyas historicas que solo cuentan lo que a ellos les interesa.
    No se si se dan cuenta los militares que ya no forman parte de la España reala que los mandan fuera para que no molesten.
    Y los presupuestos se los gastan los jefecillos que estan alineados con los socialistas y comunistas,vamos como en el 35.

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