Will Graham

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Hace no mucho, se publicó un libro blasfemo ante el cual el pastor Will Graham reaccionó. Algunas de las consecuencias que padeció, fue el cierre de su cuenta en Facebook con más de 250.000 seguidores, hecho que denunció el periodista César Vidal. La figura de este pastor cobra importancia también porque ha resumido en 10 puntos los principios de la teología liberal y permite que veamos que puntas de lanza tiene este liberalismo teológico que busca la destrucción del cristianismo con independencia de la denominación en que nos encontremos. De tal forma nos disponemos a entrevistarlo.

Will Graham (1985) sirve como pastor evangélico, profesor y blogger en la ciudad española de Almería (ubicada en el extremo sureste de la península). Está casado con Ágota y padre de una hija.

Escribe semanalmente en sus blogs en Protestante Digital Evangelical Focus y colabora con Unión Bíblica , Coalición por el Evangelio Pasión por el Evangelio.

También puede leerle en:

FB: https://facebook.com/pastorwillgraham

http://pastorwillgraham.com/

 

Muchas gracias en primer lugar por aceptar nuestra entrevista.

Muchas gracias a usted.

De forma concreta para el cristiano que no sepa qué es la teología liberal, ¿cómo la podemos definir? ¿Se podría afirmar que pretende disolver al cristianismo con el espíritu del mundo?

Bien. Dos preguntas. ¿Qué es la teología liberal? ¿Y qué pretende?

Pues, una buena definición de la teología liberal sería un sistema teológico que toma su punto de partida del hombre y no la gloria de Dios en la faz de Jesucristo revelada por medio de las Escrituras.

Este punto de partida podría ser la ley moral del hombre (Kant), el conocimiento del hombre (Hegel) o la experiencia del hombre (Schleiermacher); pero en última instancia, los liberales arrancan desde el ser humano independiente de la revelación de Dios.

¿Y qué pretende? Usted lo ha expresado muy bien. En gran parte, según lo que vengo explicando, la teología liberal sí produce una mezcla malsana entre el Dios de las Escrituras y Baal. Los teólogos progresistas de nuestros días –herederos, por cierto, de los grandes teólogos liberales como Kant, Hegel y Schleiermacher- modifican las Escrituras a la luz de nuestro contexto cultural en vez de criticar la critica a la luz de la Palabra.

Tres buenos ejemplos actuales en España son Máximo García, Juan Sánchez Núñez y Carlos Osma que defienden la homosexualidad desde una ética de autorrealización. Tuercen las Escrituras por medio de una convicción humanista, no teocéntrica.

Así que la teología liberal es un sistema teológico que arranca desde el hombre; y sí, su pretensión es criticar las Escrituras a la luz de nuestro contexto cultural.

¿Cómo está afectando al cristianismo en general?

Ya que la teología liberal/ progresista tiene intereses puramente humanistas, produce un giro subjetivista en la teología y en la adoración.

A nivel práctico, esto se puede ver en muchas de nuestras iglesias los domingos por la mañana cuando las predicaciones, las canciones y las oraciones giran en torno al ser humano. Dios y su Hijo Jesucristo no son el centro del culto. Sus nombres son evocados como la solución para los problemas del hombre; pero Dios el Padre y Dios el Hijo se encuentran subordinados a las necesidades y los caprichos de los supuestos creyentes. Esto no glorifica al Señor.

Un buen ejemplo sería la canción de Samuel Hernández llamada ‘Cuando levanto mis manos’. La canción no tiene una sola palabra de alabanza a Dios. Es una “alabanza” centrada enteramente en el ser humano y en sus experiencias. No es una canción bíblica sino cien por cien liberal. Hace falta más discernimiento en la iglesia.

Lamentablemente, vemos los efectos de esta fascinación con el ego humano por doquier en la iglesia contemporánea. Otra evidencia del espíritu liberal es la falta de disciplina eclesial en la iglesia actual.

¿Por qué el liberalismo no cree en la inerrancia de las Escrituras?

No cree en la inerrancia de las Escrituras porque si las Escrituras dicen la verdad –como bien afirma la inerrancia- los teólogos progresistas tendrían que arrepentirse de muchas nociones desviadas. Ya nombré a García, Sánchez Núñez y Osma.

¿Por qué no cree en hacer hincapié en doctrina?

Porque la doctrina atenta contra la autonomía humana. ¿Qué es lo que pretendía Kant? Ser libre de cualquier dogma. Depender únicamente de su propia razón.

La doctrina de Dios, sin embargo, conlleva sumisión. El reino de los cielos es para los que tienen el espíritu de niño. Pero los liberales son rebeldes y tercos por naturaleza. No quieren doblegarse ante la Palabra escrita de Dios.

Por lo tanto, inventan frases tales como: “La doctrina no importa, lo único que necesitamos es amor” o “La doctrina no importa, lo único que necesitamos es a Jesús”. Irónicamente, al soltar frases tan sumamente dogmáticas, los liberales se disparan en el pie.

¿Por qué prioriza la teología liberal la búsqueda de la experiencia?

Porque lo que más importa para el liberal es su propia subjetividad. El progresista no está interesado en la verdad objetiva de Dios; sino en todo lo subjetivo.

En la esfera de la experiencia, los dogmas no importan. De allí el peligro de canciones como la de Hernández que critiqué antes. Esta fascinación por lo subjetivo, divorciada de la Palabra objetiva de Dios, es otra muestra de anarquía espiritual.

¿Por qué dicen que Dios sólo es amor?

Porque de esta manera abusan de la doctrina del amor de Dios convirtiéndolo en un pretexto para entregarse al pecado. No les gusta pensar en un Dios justo, recto y santo que castigará a sus enemigos en el lago de fuego y azufre. Así que crean a otro dios conforme a su propia imagen y semejanza –un Dios ultra permisivo- para sentirse en paz a la hora de pecar.

En realidad, la gran tesis de ‘Sólo un Jesús marica puede salvarnos’ (Carlos Osma) es que Dios no es otra cosa que no sea amor. Y dicho amor, desde luego, no es el amor bíblico, el cual no se goza en la injusticia (1 Corintios 13:6), sino un amor diabólico y humanista que no refrena el pecado.

En una palabra, los progresistas son idólatras.

¿Por qué no conectan con el evangelio apostólico?

Porque el evangelio apostólico depende de hechos objetivos y reales. Para ellos, no importa si Jesús existió o no. No importa si resucitó literalmente al tercer día o no. Lo único que cuenta es el significado subjetivo de “Jesús” para ellos. Por ejemplo, “Jesús me da paz” o “Jesús me hace sentir amado” o “Jesús me da un significado en la vida”. Todo es subjetivo.

Además, niegan por completo la noción de la muerte expiatoria del Salvador. En vez de ver a Jesús como el bendito Cordero de Dios inmolado por los pecados de su pueblo, creen que es simplemente un ejemplo a seguir, un varón que –si existió históricamente- se dejó crucificar por amor a la humanidad; pero no para perdonar los pecados de nadie sino para ser un buen ejemplo de entrega a la voluntad de Dios.

¿Por qué no creen en la divinidad de Cristo?

Porque la doctrina de la doble naturaleza de Cristo es una ofensa para la mente natural. Es algo que se tiene que aceptar sí o sí por la fe. Significa someterse al mensaje apostólico. Y dado que la autoridad suprema en la vida de un teólogo liberal es él mismo, no puede creer en tal mensaje.

Ahora bien, los liberales frecuentemente aluden a Jesús como alguien “divino” pero utilizan el adjetivo “divino” en el sentido de un hombre especialmente iluminado. Pero no es divino en el sentido ontológico.

¿Por qué hacen hincapié en la unidad visible de la iglesia a todo coste?

Porque buscan una unidad humanista al estilo de Babel. No es una unidad fundamentada en las grandes verdades de la Palabra de Dios como presupone la oración sacerdotal de Cristo en Juan 17:21.

Cuando la verdad no va por delante, cualquier tipo de unidad basta.

¿Y por qué elogian a las otras religiones?

Pues, más de lo mismo. Es una unidad construida desde abajo, desde la esfera de los sentimientos humanos. Nos resulta bonito pensar en mundo unidad y en paz como la canción We Are The World. Tal unidad es carnal.

Booz no elogió a Moloch. Elías no elogió a Baal. Pablo no elogió a las deidades atenienses. ¿Por qué no? Porque eran hombres nacidos de Dios. A diferencia de los progresistas, habían vencido al mundo.

¿Por qué rechazan la doctrina del infierno?

Porque la doctrina del infierno atenta contra la autonomía humana. Quiere decir que el hombre no está en el trono del universo y que tendrá que rendir cuentas ante el gran Juez en el día de Dios.

Los progresistas no aceptan ninguna doctrina que sea desagradable al corazón humano. Consiguientemente, desechan la doctrina del infierno; pero curiosamente sí quieren creer en la vida eterna. ¿Por qué será?

¿Por qué no se quieren oponer al mundo?

Porque una casa dividida contra sí misma no puede permanecer. La teología progresista es mundana, es de la carne. Y encaja perfectamente con todo lo que mundo enseña sobre la glorificación del ego. Por esta razón, estos teólogos no son perseguidos por el mundo porque razonan como la gente del mundo.

Un ejemplo reciente es el pastor de Hillsong Carl Lentz que no era capaz de decir que el aborto es pecado en un programa de televisión. ¿Quién va a atacar a un hombre tan dulce? Pero así hablaron los falsos profetas en las Escrituras. Siempre venían con mensajes dulces sin mencionar términos como arrepentimiento, castigo e ira de Dios.

El teólogo liberal no se opone al mundo porque es del mundo.

Teniendo, pues, claro esto, no podemos olvidar como esta teología liberal ha aceptado e incuso defiende la ideología de género y los nuevos modelos de familia. En el caso de nuestro país, ¿cómo nos podemos defender ante la ideología de género?

Dentro del hogar, los padres tienen que educar a sus hijos según los valores morales de las Escrituras. Y dentro de las iglesias, los pastores hemos de predicar sobre la sexualidad bíblica enseñando que el varón es la cabeza del hogar; la mujer es su ayuda idónea; y los hijos tienen que someterse a papá y a mamá.

En el sector político, tenemos que votar a los partidos que defiendan dichos valores. Un cristiano debe defender la primera institución de Dios, la familia.  Y en este sentido podemos participar en marchas o manifestaciones que estén de acuerdo con estas convicciones bíblicas.

Y desde luego, no perdamos la fe en el poder de Dios. Él puede bendecir nuestra nación. Al fin y al cabo, oramos al Dios viviente; no al “dios” liberal.

Muchas gracias de nuevo por atendernos.

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