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Como todo el mundo sabrá, Gabriel Rufián no es un personaje que nos agrade en lo más mínimo. Han sido muchas las veces que le hemos criticado y lo seguiremos haciendo, pero lo que hemos podido leer hoy nos ha dejado completamente alucinados puesto que nos parece una sobreexposición pública que, la verdad, no llegamos a entender.

Creemos que, a pesar de unos tiempos como los que vivimos en los que la privacidad casi no existe, siempre hay que intentar guardar algo de nuestras propias vidas solo para nosotros mismos, sobre todo el dolor. A finales de 2018 Gabriel Rufián y su pareja, Mireia Varela, se separaron. Ambos tienen un hijo en común, Biel.

Parece ser que Gabriel Rufián lleva muy bien esa separación puesto que ya habría encontrado una nueva pareja y precisamente en el Congreso de los Diputados, ese lugar que iba a haber abandonado hace ya casi siglos. Su nueva pareja es Mireia Varela, jefa de prensa del Grupo Vasco en el Congreso. Por tanto, da la sensación que Rufián ya ha pasado página.

Pero por lo que hemos podido leer en su cuenta de Instagram, parece que Mireia Varela todavía no y lo cuenta a los cuatro vientos a través de sus redes sociales. La verdad es que no nos importa en lo más mínimo la vida privada de Rufián, con lo que hace en público ya nos sobra y nos basta para que tenga el mayor de nuestros desprecios, pero nos sorprende el post que ha publicado su ex-pareja a través de Instagram.

Siempre es sorprendente que alguien haga una exposición de su vida privada de esta manera en público, pero esta nos sorprende aún más. No creemos que esto le haya hecho ni pizca de gracia a Rufián y, la verdad, nos da absolutamente igual. A nosotros tampoco nos hace ni pizca de gracia lo que él haga y le tenemos que aguantar queramos o no.

Gabriel Rufián

Este es el post publicado por Mireia Varela:

Despedí 2018 llorando sabiendo que perdía al amor de mi vida.
Le lloré todos los días, tardes y noches. Le supliqué mil perdones y desee cada hora su vuelta. Centenares de noches en vela. Sufrimiento inconmensurable. Aislamiento del mundo. Dolor a la gente que me rodeaba. Incomprensión del prójimo, terapias y medicación. Discusiones sin fin. Dolor, dolor y más dolor.
He despedido 2019 llorando sabiendo que ya no podré recuperarle.
Lloro en este 2020 por perder al amor de mi vida, al que escogí como padre de mi hijo, a mi mejor amigo, a mi apoyo incondicional, a mi alma gemela, a mi amante fiel, a mi eterno defensor, a mi paciente protector, a mi infatigable luchador por mí, a mi sueño de familia ideal. No he perdido a una persona en mi vida, he perdido parte de mí misma en él. Hay cosas que el tiempo no puede curar, ni ocultar, ni cicatrizar. Hay heridas eternas. Hay amores que no mueren. Hay personas que no se olvidan. Hay momentos que no se superan. Hay errores que no se perdonan. La felicidad ni se busca ni se alcanza ni se encuentra, se construye. La vida son batallas; a veces hay que luchar y otras hay que saber rendirse. Y yo me rindo“.




 

 

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Despedí 2018 llorando sabiendo que perdía al amor de mi vida. Le lloré todos los días, tardes y noches. Le supliqué mil perdones y desee cada hora su vuelta. Centenares de noches en vela. Sufrimiento inconmensurable. Aislamiento del mundo. Dolor a la gente que me rodeaba. Incomprensión del prójimo, terapias y medicación. Discusiones sin fin. Dolor, dolor y más dolor. He despedido 2019 llorando sabiendo que ya no podré recuperarle. Lloro en este 2020 por perder al amor de mi vida, al que escogí como padre de mi hijo, a mi mejor amigo, a mi apoyo incondicional, a mi alma gemela, a mi amante fiel, a mi eterno defensor, a mi paciente protector, a mi infatigable luchador por mí, a mi sueño de familia ideal. No he perdido a una persona en mi vida, he perdido parte de mí misma en él. Hay cosas que el tiempo no puede curar, ni ocultar, ni cicatrizar. Hay heridas eternas. Hay amores que no mueren. Hay personas que no se olvidan. Hay momentos que no se superan. Hay errores que no se perdonan. La felicidad ni se busca ni se alcanza ni se encuentra, se construye. La vida son batallas; a veces hay que luchar y otras hay que saber rendirse. Y yo me rindo.

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1 Comentario

  1. No creo que semejante “merluzo” pueda suscitar tanto amor…

    Más bien me parece que esta señora le ve como futuro ministro, o consejero de la Generalidad, Y LE ENCANTARÍA SUBIRSE AL CARRO GANADOR.

    ¡Es lo que se llama “la erótica del poder”!

    Pero si volviera a ser el graduado social o relaciones laborals EN PARO que era antes de meterse en políticas, ex trabajador de una empresa de trabajo temporal, dedicada a explotar a otros trabajadoes, Y DE LA QUE FUE DESPEDIDO, seguramente no le manifestaría TANTO CARIÑO.

    De cualquier forma, me sorprenden mucho estas personas que “se desnudan” en las redes sociales… ¿No guardan nada PARA LA INTIMIDAD, o es qué no tienen intimidad…, O ES QUE BUSCAN SU MINUTO DE GLORIA…?

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