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Hace varios meses que, por varios motivos, dejamos de publicar unos artículos que hasta entonces publicábamos a diario. Eran artículos en los que recordábamos a las víctimas de los asesinatos de ETA, muchas de ellas casi olvidadas, y cómo fueron los atentados que acabaron con su vida.

Tras los últimos acontecimientos que hemos vivido en España recientemente, con un gobierno apoyado por un partido proetarra como Bildu, se hace más necesario que nunca volver a retomar esas publicaciones, algo que volveremos a hacer a diario, a no ser que circunstancias extraordinarias nos lo impidan.

El 9 de enero es una fecha especialmente dura y teñida de sangre por los asesinos etarras. El 9 de enero de 1979, ETA asesinaba al guardia civil Ciriaco Sanz García, el 9 de enero de 1980 asesinaba al también guardia civil Sebastián Arroyo González y el 9 de enero de 1998 asesinaba al concejal del PP en Zarauz José Ignacio Iruretagoyena.

Nosotros encabezamos todos estos artículos con la frase “ni olvido ni perdón” y citamos la cuenta de Twitter de Pedro Sánchez. No nos leerá, pero por lo menos que caiga sobre su conciencia, si la tiene, todo lo que está haciendo y con qué clase de gente está pactando.

Publicaremos hoy 3 artículos en recuerdo de las tres víctimas del terrorismo caídas un 9 de enero. Comenzamos con Ciriaco Sanz García.

Ciriaco Sanz García

En la tarde del 9 de enero de 1979 fallece el guardia civil CIRIACO SANZ GARCÍA, como consecuencia del atentado sufrido cuatro días antes, el 5 de enero. Sanz García recibió varias ráfagas de ametralladora que le dispararon desde un vehículo Seat cuando salía de su domicilio en torno a las dos de la tarde. El agente se tiró al suelo para tratar de esquivar los disparos. La primera persona que lo atendió fue una de sus hijas, que se encontró a Ciriaco tendido en mitad de un gran charco de sangre.

El conductor de la ambulancia municipal que trasladó a Ciriaco Sanz a la Ciudad Sanitaria de Cruces manifestó que, antes de perder el conocimiento, éste le comentó: “Me he salvado porque me he tirado al suelo en el momento en que me dispararon“. Sin embargo, su estado fue calificado de grave por los médicos que lo atendieron. La víctima presentaba heridas múltiples por arma de fuego en ambos glúteos y piernas, además de shock hipovolémico provocado por la hemorragia. Falleció en la tarde del 9 de enero de 1979.

Ciriaco Sanz García, de 50 años, era natural de la localidad de Santa Inés, en la provincia de Burgos. Estaba casado y tenía cuatro hijos, uno de ellos también guardia civil destinado en el mismo cuartel que el padre. Residía en Llodio desde hacía veintisiete años donde era una persona muy conocida.

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