Poco después de las 15:00 horas del jueves 30 de enero de 1997 la banda terrorista ETA asesinaba en San Sebastián a EUGENIO OLACIREGUI BORDA. La víctima acababa de salir de su domicilio y se disponía a acudir a su trabajo en la vecina localidad de Oyarzun. Cuando se dirigía a la parada del autobús, un pistolero se le acercó por detrás y le disparó en la nuca. Lo trasladaron urgentemente al Hospital Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián, pero no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

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La víctima trabajaba como vendedor desde hacía tres lustros en una conocida tienda de bicicletas ubicada en la Avenida de la Libertad, de San Sebastián. Hacía pocos meses que le habían trasladado al almacén que la misma empresa tiene en Oyarzun.

La banda asesina intentó justificar el asesinato de Eugenio relacionándolo con la detención del terrorista Valentín Lasarte Oliden en marzo de 1996. La detención se produjo horas después de que uno de los asesinos de Gregorio Ordóñez y Fernando Múgica hubiese comprado una bicicleta en la tienda Hiper Bike Sport, en la que trabajaba Olaciregui. En su momento se informó oficialmente de que la llamada de una persona permitió a la Ertzaintza detener al etarra. Posteriormente, uno de los hermanos de Lasarte amenazó por medio de una carta a la persona que había facilitado la información y le recomendaba que se fuese del País Vasco. Sea como fuere, ETA volvió a erigirse en juez y verdugo, llegando, sin ninguna base, a la conclusión de que fue Eugenio quien avisó de la presencia de Lasarte en Oyarzun. Además, dentro de su siniestra estrategia, decidió que su asesinato podría servir de escarmiento para aquellos que quisieran colaborar con las fuerzas de seguridad.

Los testimonios de los vecinos, compañeros y familiares dejaron claro que Olaciregui era un hombre totalmente apolítico y volcado en su familia. “No sé cómo habrán salido las órdenes para matar a este chico, pero es una barbaridad”, comentaba tras el atentado el suegro de Eugenio. Aficionado a la bicicleta y amante apasionado de la Real Sociedad, vivía en un piso pequeño y ni siquiera tenía carné de conducir.

El 9 de enero de 2011 Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, contaba en El Mundo que Eugenio Olaciregui no tuvo nada que ver con la detención de Valentín Lasarte, cooperador necesario en el asesinato de su hermano. Y cuenta cómo años más tarde una persona se le acercó en el ascensor: “Me dijo: ‘Quiero que sepas que yo fui el que delató al asesino de tu hermano; estaba comprando en el centro comercial, le vi y llamé a la Policía porque tenía cuentas pendientes con ellos (ETA)'”. Como apunta Consuelo en El Mundo, Eugenio “fue confundido con alguien que no era. Fue asesinado por un fantasma”.

El 15 de julio de 2004 el etarra Aitzol Gogorza Otaegui fue extraditado temporalmente, y por un periodo de seis meses, por las autoridades de Francia, donde cumple una condena de 10 años de prisión dictada el 27 de marzo de 2003 . Aitzol Gogorza, alias Fermin, participó directamente en el atentado contra el funcionario de Instituciones Penitenciarias Juan José Baeza (herido grave tras ser tiroteado el 16 de abril de 1997) y dio las informaciones que facilitaron el asesinato de Eugenio Olaciregui Borda. Integrado como miembro legal en la estructura del grupo K-Donosti de ETA, tenía la misión de recopilar información sobre posibles objetivos terroristas.

Eugenio Olaciregui Borda tenía 39 años. Estaba casado con Koro Villarta y era padre de dos niñas: Ainara, de nueve años, y Maialen, de tres.

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