A Pedro Sánchez le produce un miedo atroz la libertad de prensa y los medios informativos libres e independientes. Eso es más que evidente, a él lo que le gusta es que le sirvan las preguntas en bandeja para que se luzca y se atengan a lo que a él le han preparado sus asesores. Y es que es más que evidente que, en cuanto los periodista se salen del guión y le hacen alguna pregunta incómoda, Sánchez se pone de los nervios y da pie con bola.

Pero aquí en España tiene a todos los medios muy bien aleccionados y no hacen más que bailarle el agua, es decir, aquí en España no se atreve a rechistar nadie al presidente y a decirle esta boca es mía en este tipo de asuntos. No es propio del progresismo que se requiere para entenderse con el gobierno más “progre y chachi piruli” del mundo mundial.

En esta cumbre del clima a los periodistas no se les ha permitido levantar la mano para preguntar y han tenido que nombrar portavoces para las comparecencias en rueda de prensa. Y ha tenido que ser una periodista chilena, María Julia Arana, la que ha tenido que trasladar tanto a Sánchez como al secretario general de la ONU su desacuerdo y su malestar por una situación que ella decía no haber vivido hasta ahora.

Debe ser que esta periodista no había tenido que pasar nunca por el rodillo censor de Sánchez. A los españoles ya les tiene muy acostumbrados. Entre eso y el hecho evidente de que tratan a Sánchez en ruedas de prensa como si fueran sus perritos falderos…

De todas formas esta bien que hablen claro aunque sea gente que venga de fuera, a ver si los periodistas españoles van aprendiendo, o atreviéndose.

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