Progresismo sostenible ecológico Falcon

Pedro Sánchez viaja hoy a Londres para participar en la cumbre de la OTAN que se celebra con motivo del 70 aniversario. Una vez allí está previsto que se entreviste con la Reina Isabel y con el Primer Ministro británico Boris Johnson. Sánchez se trasladará en un avión del Ejército del Aire a la capital londinense para acudir puntual a la cita con la Reina Isabel II, quien ofrece una recepción en el Palacio de Buckingham a los 29 líderes de la Alianza Atlántica en el (19.00, hora peninsular española).

Y nosotros nos preguntamos, aunque estemos seguros que a todo el mundo le podrá parecer absurda esa pregunta, por los motivos por los que no viaja a Londres en un barco velero, en un catamarán o en un barco de remos, aunque no reme él. Sí, podrá parecer absurda esa pregunta pero, si lo piensan, tampoco lo es tanto.

Y no lo es porque estamos asistiendo en Madrid a la cumbre del clima y todos hemos podido escuchar a Sánchez darnos sus recetas para evitar el cambio climático. Es más, Sánchez llegó incluso a mofarse de quienes no creemos en ese cambio climático y dijo que somos “un puñado de fanáticos” los que negamos la “evidencia del cambio climático”. ¿Por qué no se aplica él mismo sus recetas? Porque en estos tiempos no sería viable hacer ese viaje a Londres de otra forma que no fuera en avión si se quiere viajar rápido, ¿verdad?

régimen de Pedro Sánchez

¿Y por qué van a tener que ser viables para el resto de los mortales sus recetas? Pues muy fácil porque, como casi siempre, somos los ciudadanos, los “paganinis”, los que tenemos que hacer los sacrificios. Somos nosotros los que vamos a pagar las subidas de impuestos de este cuento que se han inventado. Somos nosotros los que vamos a tener que sacrificarnos asumiendo las decisiones que tomen. Somos nosotros los memos a los que van dirigidas sus recetas. Porque ellos, los Sánchez y compañía, no van a asumir ninguna.

De hecho él mismo utiliza el avión incluso en desplazamientos de una hora de AVE, mucho menos contaminante. Ahora utiliza un coche eléctrico para acudir a dar su discursito ridículo a esa cumbre para después volver a su cochazo “contaminante” de 300 caballos. Que no nos cuenten historias porque aquí los únicos fanáticos y que quieren fanatizar a la gente son ellos. Los mismos cuentos chinos de siempre. Que se los compren otros.