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Si ya es sorprendente e indignante que el futuro de un país dependa de un personaje como Pedro Sánchez, es mucho más sorprendente e indignante que las negociaciones para la formación de un gobierno sean responsabilidad de una auténtica indocumentada como es Adriana Lastra.

La “bachiller” tiene todos los problemas del mundo cuando habla de un partido como Vox pero ningún problema en absoluto cuando habla de partidos separatistas como ERC o proetarras como Bildu. En su caso el problema no viene porque tenga más o menos estudios, en su caso el problema viene porque es una descerebrada que no tiene ni dos dedos de frente y no sabe dónde tiene ni su mano derecha ni su mano izquierda. Desconoce la empatía, las buenas formas y el significado de la palabra decencia y vergüenza.

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Porque si lo conociera no se reuniría con un grupo político que apoya a los responsables de los asesinatos de casi 1.000 compatriotas en los últimos años. Sentarse en la misma mesa con un partido proetarra es una indecencia imperdonable que personajillos como Lastra intentan normalizar. Y cuando le preguntan sobre ello, a esta indocumentada solo se le ocurre decir que “lo importante es que nos conozcamos“.

Etarras

Pero por otro lado están sus palabras tras el anuncio en el que Vox decía que no iba a participar en una ronda diseñada para blanquear apoyos independentistas a un Gobierno del PSOE. Tras ese anuncio de Vox, Lastra contestaba con sorna y decía: “Estoy desolada“.

¿Desolada? Es decir, ¿le hace mucha gracia que un partido democrático y constitucionalista que no ha hecho nada contra nadie se niegue a hablar con ellos y ella se sienta más a gusto hablando con un partido proetarra que está a favor de que se mate gente? Pues la que se retrata una vez más es ella. Y el retrato que hace de ella misma es nefasto.