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En el día de ayer saltaba la noticia de la purga que habían realizado en Podemos contra dos de sus abogados: José Manuel Calvente y Mónica Carmona. Al parecer a estos podemitas no les gusta que se aireen sus irregularidades y ni siquiera les gusta que se denuncien dentro del propio partido. Ese es, al parecer, el “delito”, por el que han sido purgados y despedidos de Podemos.

Tal y como ha declarado Calvente en algunos medios su función era la de investigar internamente cualquier tipo de irregularidad para corregirla y evitar que Podemos cometiera un delito o infracción. “Mi trabajo me obligaba a buscar la seguridad jurídica del partido. Si detectaba irregularidades, avisaba a la dirección para que las depurase… Pero, en lugar de hacer eso, guardaban silencio y sospecho que destruían las pruebas“.

Pero lo peor no es ya solo el despido, lo peor es que la basurienta maquinaria del partido ya está empezando a propagar su basura para difamarle y están diciendo de él que uno de los motivos del despido es por “acoso sexual“. La suerte que tiene Calvente es que conoce el partido desde dentro y sabe cómo funcionan. Advierte que no les tiene “miedo” y que tiene “pruebas de todo“.

También ha hablado de la escolta de Montero y ha dicho que, efectivamente, la trataba como si fuera su “criada” y que cuando fue al juzgado y denunció eso “desató todo” lo que les está pasando tanto a él como a su compañera.

Cada día queda más clara la forma en que funciona esta “mugre” podemita. Todos los que salen rebotados de aquel partido denuncian lo mismo y el mismo tipo de comportamiento tanto por parte de Pablo Iglesias como de Irene Montero. A los “Ceaucescu” no les gusta que nadie se atreva a toserles porque a partir de ahí llegan las venganzas y los acosos. Esperemos que sigan saliendo cosas a la luz de esta gente y, aunque no les vaya a pasar nada, que por lo menos vea todo el mundo de qué pie cojean.