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¿Alguien duda de cuál será el sentido del informe “jurídico político” de la Abogacía del Estado sobre la puesta en libertad, inmunidad e impunidad parlamentario de los presos y huidos golpistas catalanes…?

Yo, no.

Confieso que me da la pena y un cierto sentimiento de asco, la bajada de pantalones de la Abogacía del Estado, poniéndose a mirar hacia Cuenca, esperando la embestida del “presidente por traición” de España.

Zapatero fue presidente por accidente, posiblemente también por traición, pues los cientos de asesinatos del 11 de marzo propiciaron su llegaba al poder, en condiciones que solo en clave masónica, marroquí y hasta francesa, se puede entender…, pero el memo actual es todavía peor.

Como decía Pérez Reverte, este tipo nos hará pensar que Zapatero era Churchill, al lado suyo, y no falta mucho para que eso suceda.

Claro que “gobernar”, o más bien manipular a unos millones de personas totalmente aborregadas, y manejadas a través de las redes sociales y de unos medios de comunicación totalmente vendidos al poder, posiblemente no es tan difícil.

Cuestión distinta es enderezar la economía, hacer que el paro disminuya, que aumente la confianza empresarial, rebajar la gigantesca bola de nieve de la deuda pública, etc., pero eso, ¿a quién le importa…?

De cualquier forma, lo que es realmente sorprendente es el total desprestigio en que ha caído un cuerpo antaño tan prestigioso como la Abogacía del Estado, unos señores que miraban a los jueces por encima del hombro, y cuya palabra era prácticamente sagrada en los tribunales.

Que “cagaban” una mierda de informe jurídico de tres folios, lleno de vaguedades y chorradas, y pasaban una tasación de costas de tres mil euros (yo lo he visto y sufrido en persona), vamos que cobraban mucho más que una puta de alto standing, y que me perdonen las putas, pues ellas por lo menos tienen dignidad, ética y sentido de la responsabilidad laboral, procurando dejar siempre al cliente lo más satisfecho posible.

Aún recuerdo cuando en tiempos de la infausta ministra de justicia Mariscal de Gante, se sacaron a concurso quince plazas de abogados del estado interinos.

Yo concurrí, pues estaba en aquel momento sin cosas más importantes que hacer, y la convocatoria fue rápidamente recurrida por una asociación de este colectivo diciendo que la presencia de interinos en su prestigioso cuerpo iba a hacer que decayera su prestigio, pues ellos nunca habían tenido interinos –es decir, negros- en el gremio, y que, además, la experiencia les demostraba (y en eso no estaban equivocados), que los interinos se acaban quedando, con lo cual al final la gente no sabría si estaban ante un abogado del estado “de verdad”, o “uno que pasaba por allí”.

Desconozco el resultado de ese pleito, pues como no fui nombrado, me desentendí del asunto, pero lo que si tengo claro es que me hierve la sangre cada vez que veo a un abogado del estado ejerciendo la abogacía privada por la tarde (y muchas veces, también por la mañana, pues los juicios suelen celebrarse en horas de audiencia, por las mañanas), o asesorando a empresas, a veces con intereses contrapuestos con el interés público y cobrando sus buenos dineros por ello.

O ver a un abogado del estado que asesoraba a una universidad pública seguir asesorando privadamente a esa institución pública, y llegar a facturarle y cobrar ¡hasta un millón de euros!, un bonito sobresueldo para cualquiera, ¿no les parece…?

(He dedicado varios artículos al asunto, por lo que cualquier persona interesada, si pone en Internet mi nombre y abogados del estado aparecerán rápidamente, que hoy en día las ciencias adelantan que es una barbaridad). Pese a lo cal el número de tontos no para de aumentar, lo que es francamente paradójico…

En definitiva, que un cuerpo antaño prestigioso ha pasado a ser hogaño un cuerpo de funcionarios peloteriles y serviles, siempre a las órdenes del que manda, como todos los españoles de bien tuvimos ocasión de comprobar con el caso Noós, y la infeliz abogada del estado empeñada en explicar urbi et orbe “que Hacienda no somos todos”, y si no, ¡que le pregunten a Jorge Pujol, como acabamos de ver recientemente!

O a don Edmundo Val, a quien se “ordenó” que no acusara por sedición en el caso del proceso separatista catalán, sino solamente por sedición, delito que tiene penas más bajas, y al negarse a hacerlo, actuando en conciencia, fue sustituido por una señora a la que solo le faltó pedir que condecoraran los separatistas…

Resumiendo y concretando, ya no podemos fiarnos de nada ni casi de nadie en la decadente España actual, que va camino de su desaparición, o por lo menos de la insignificancia política, mientras la orquesta de los separatistas sigue tocando a rebato, e imponiendo sus abusivas condiciones a un gobierno cobarde y traidor.

TODAS LAS REDES SOCIALES DONDE PUEDES ENCONTRANOS, HAY QUE ESQUIVAR LA CENSURA

2 Comentarios

  1. Los abogados del estado, la fiscalía, etc., ESTÁN VENDIDOS AL PODER POLÍTICO.
    Esa es la pura y dura realidad.
    Y LA MAYORÍA DE LOS JUECES, TAMBIÉN.

  2. LA “ABOGACÍA DEL ESTADO” ESPAÑOL,
    al servicio de los republicanos, cuándo España sigue siendo una Monarquía, Y DE LOS PARTIDOS SEPARATISTAS DE LA PATRIA.
    Todo un contrasentido en sus términos.
    PARECE EVIDENTE QUE ESTA “abogacía” SOBRA, PUES ES INCAPAZ DE DEFENDER AL ESTADO ESPAÑOL.
    qUE LA LLAMEN LA “ABOGACÍA DEL psoe y de podemos”, QUE SERÍA UN nombre más adecuado y pertinente a su auténtica situación y actuación…

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