Gabriel Rufián es como los niños tontos. Cuando cree que tiene a todo el mundo en sus manos piensa que puede decir y hacer lo que quiera, como los vergonzosos comentarios que ha hecho sobre el discurso del Rey Felipe VI.

Debido a esos mensajes ha recibido miles de respuestas por ser mensajes carentes de sentido y en los que no se encuentra ni un ápice del mínimo de educación que debería tener una persona normal. Lo de Rufián no es ni medio normal ya que la educación parece no conocerla ni de cerca porque una persona puede ser o no ser monárquico, pero lo que debería ser, al menos, es educada y tener un mínimo de respeto.

Y en casos como este la receta es definitiva, si no hay respeto no se tiene derecho a ser respetado, así de claro. Rufián es una persona que ha perdido ese derecho al respeto ya que basa su forma de hacer política, o lo que sea, en insultar y ofender a quien no esté de acuerdo con él. Por lo tanto lo que tiene que recibir a cambio es lo mismo, leña al mono charnego.

Y así se lo ha hecho saber Hermann Tertsch a este simplón separatista. Tras los mensajes enviados al Rey por su discurso de Navidad, Tertsch le ha hablado tan claro, que hasta un lerdo como Rufián seguramente sea capaz de entenderlo: “De verdad @gabrielrufian
cada día más gordo, más hortera y más tonto. ¡Contrólate un poco!

2 Comentarios

  1. Los linajes (apellidos) se heredan por algo. Los de cuna por descendencia, los infames por sus “actividades”. De casta – por tanto- le viene al galgo.
    Según leí a este lo despidieron como dependiente de una multinaciónal de ropa barata (su único trabajo conocido) por quedarse con dinero y con ropa. Es decir, por actuar conforme a su apellido.
    Si desciendes de un marino te apellidarás posiblemente Mariner. Si desciendes de un ebanista, Fuster y si desciendes de un Rufián, pues eso…..

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