nuevo año

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Como he dicho en mi anterior  publicación de hace dos días y donde aludo mi presencia en la capital hispalense, no tendría perdón de Dios, de mi Dios, no darme un garbeo por la ciudad de Caí y por la salinera ciudad de San Fernando para visitar a mi buen amigo y compañero de más de cuarenta años agotando nuestro trabajo juntos, para que yo no desdeñara ir a verle a su ciudad natal, antes llamada la Isla de León y ver sus hermosas salinas, donde su sal blanca se elevan al cielo azul de estos días  de la primera semana de las navidades, que como dice el villancico se une a esas noches blancas que la ciudad de la tacita de plata celebra año tras año su noche blanca en el Barrio de Santa María y el Pópulo, donde se alza las torretas de su tambien blanca catedral.

Mi amigo Pedro, para sus amigos llamado Pedro el Chato, no por su nariz desnarigada, sino por su alargada apéndice, nos llevó a deleitar un buen choco a la plancha en la punta del Sur entre otros. De allí nos fuimos a Cai-no sin antes llamar a nuestro común amigo y compañero- llamado el chirigota, que como su alias indica habla por los cuatro costados, bueno, no habla, lo dice todo canturreando a lo carnaval, nos dijo que estaba dispuesto.

Sin pensarlo dos veces nos encaminamos a la tacita. Allí nos tomamos unos finos de la tierra jerezana degustando los sabrosos camarones que aún se venden en canastillas de mimbre por las calles y quisquillas de la isla. Pasamos un buen rato los tres con muestras respectivas cónyuges, comimos de barra en barra deleitándonos con charlas de buen gusto de las amistades que nos presentó nuestro amigo el chirigota. Y desde esta tierra bendecida por la gracia y el trato exquisito de los paisanos. No sin antes ver el Caño de Santi Petri y el Parque Natural de su Bahía nos despedimos con un vaso de vino dulce de pasas deseándonos una feliz entrada del nuevo año.

Desde este periódico llamado el Diestro, brindo a todos, a toda persona que ojea y escribe en esta ventana al mundo con noticias siempre frescas, abundantes en sobriedad y estilo ponderado sobre la verdad que, con  esta felicitación la hago partícipe también a todo el equipo de esta santa casa y que el niño Dios nacido hace unos días nos de alegría y dicha a todos cuantos pregono y admiro, catando sus escritos como se cata un buen vino de todo corazón, impregnados en este periódico en el cual me honro   con mis escritos. Y como se dice en estos casos, FELIZ Y PROSPERO AÑO NUEVO 2020.

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