Traiciones de Sánchez, golpistas traslados a cárceles de Cataluña
Oriol Junqueras

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En el día de ayer y tras la sentencia dictada por el Tribunal Europeo de Justicia hemos vuelto a ser conscientes de que no pintamos nada en la Unión Europea y que en Europa, cada vez que tienen oportunidad, intentan humillarnos con sentencias contradictorias que van contra los intereses de España. Cada vez entendemos menos en qué nos puede beneficiar estar en la Unión Europea y cada vez son mayores nuestros deseos de irnos de un lugar en el que no se nos quiere, se nos ningunea y se nos desprecia.

Pero hay algo de lo que también debemos ser conscientes, nosotros también tenemos un problema porque es el propio gobierno de nuestra nación el que se ha puesto en infinidad de ocasiones en manos del separatismo por intereses electorales y el que siempre ha permitido al separatismo catalán que hiciera lo que le diera la gana. Nosotros también tenemos lo nuestro y si nosotros tampoco somos capaces de encarar un problema nacional como debe hacerse, es muy difícil que lo vayan a hacer desde fuera.

A los españoles parece que nos cuesta aprender y necesitamos hacerlo a base de palos. Da igual lo mucho que nos tomen el pelo, da igual lo mucho que nos saqueen y que nos humillen, cada vez que tenemos la oportunidad de cambiar todo eso en las urnas volvemos a tropezar con la misma piedra y volvemos a cometer los mismos errores una y otra vez. ¿Es posible que pueda haber alguien al que le sorprenda lo que está haciendo Pedro Sánchez en sus negociaciones con comunistas, proetarras y separatistas?

Pero el caso es que el forofismo patrio provoca que, a pesar de que muchos supieran lo que iba a hacer, a pesar de que muchos lo tuvieran claro, vuelven a meter la papeleta en la urna apoyando al PSOE a pesar de que, estamos seguros, muchos de sus votantes no están para nada de acuerdo con el comportamiento de Pedro Sánchez.

¿Y cuál es el verdadero problema entonces? Es cada vez más evidente, hay mucha gente que prefiere morirse de hambre antes de que le puedan llamar facha. La Unión Europea cada vez se comporta peor con nosotros pero hay que ser realistas, somos nosotros mismos los que, con nuestras decisiones, somos incapaces de hacernos valer.