testiculina

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España, un país que por tener 40 años de democracia debería ser un estado y una sociedad con cultura democrática, está empezando a flaquear en ese sentido, desde el planteamiento de que el deseo se convierte en una ley irracional, la voluntad se confunde con la realidad y esta, no es contemplada porque no interesa, sin razonamiento alguno y además se hacen apelaciones a la testiculina, por esa manida frase de “por cojones”.

Estas situaciones, no se ven tanto en la calle como si en las redes sociales, en donde ejércitos de fanáticos defensores de ideas, viven en su propio mundo ficticio, de violencia verbal y de intolerancia colectiva.

Esto está sucediendo en los últimos días con el hecho de la posible investidura de Pedro Sánchez como candidato a la presidencia de gobierno, lo que desagrada a muchos, escandaliza a casi todos por quienes pueden manejar los destinos del gobierno de España, siendo como son enemigos del orden establecido, por lo que se hacen elucubraciones de cómo evitarlo y qué posibilidades se pueden llevar a cabo, cuando realmente hubiera bastado votar con la cabeza y pensar en el futuro de España, para no encontrarnos donde estamos, pero parece que hasta en esto, se busca a quien nos represente “por cojones”.

Coincidiendo con el Día de la a Constitución, observé como personas supuestamente racionales y cultas, solicitaban a S.M. el Rey, la no designación de Pedro Sánchez como candidato, por la ruptura que esto puede suponer en libertades, en unidad territorial y en políticas que pueden dañar a España. Paralelamente, algunas organizaciones de supuesta influencia social, o pretendida, han pedido por email la firma de los españoles, para pedir al primero de los españoles, que proceda en este sentido, vulnerando la ley de leyes, creando una falsa expectativa, un clamor social sin sentido y una petición de que La Corona, esa institución garante de Libertad y Democracia, actúe contra la ley, el sentido común y la democracia.

Nuestra Constitución, en su artículo 99, nos expresa que “ después de cada renovación del Congreso de los Diputados y en los demás supuestos constitucionales que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, a través de la Presidencia del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”.

Este artículo  nos deja claro que el papel de S.M. el Rey, queda claramente delimitado en la Constitución sin posibilidad de que pueda llevar a cabo otra acción que atender a las mayorías determinadas de las elecciones, o en su caso, a las mayorías establecidas por acuerdos adoptados por las formaciones políticas, puesto que ese candidato, debe someterse a un proceso de investidura en el que el voto de los diputados es imprescindible para su nombramiento.

No cabe ni hay otra posibilidad ni aunque elocubremos con el hecho de que parte de los partidos y los  acuerdos de ese posible pacto de mayorías, no acudan a la entrevista con el Monarca, porque esos representantes, son reconocidos por las Cortes Generales, como partidos legales en nuestra democracia, lo que hace imposible buscar otra alternativa al modo de designación, ni al candidato, salvo que en el seno de un partido se produjeran desavenencias y votaran contra el candidato que su partido propugna, lo que es prácticamente imposible que suceda en democracia, dados los mecanismos establecidos.

Por ello y una vez aclarados los términos y el papel de La Corona en la designación de candidato, pensemos con la cabeza y no con las tripas y menos evitemos dejarnos llevar por Mesías que nos piden firmas, nos calientan la cabeza, porque solo hacemos el juego a quienes dañan la democracia, les importa un bledo nuestra Corona y solo hacen negocio con nuestro sentir, pero no con la racionalidad a través de nuestras firmas.

Debe tranquilizarnos el hecho de que como Estado de Derecho, tenemos un Tribunal Constitucional garante de libertades, unos jueces que a pesar de su “mala fama”, están para la defensa de estas y de la Constitución tal y como establece el juramento de su acceso al cargo de administrador de justicia y sobre todo, una sociedad que debe ser racional y que sabe reaccionar cuando le hacen daño, pero que a la vez, es responsable de la situación que vivimos los españoles, al depositar el voto de la manera que lo ha hecho, demostrando que vota con el estómago en vez de con la cabeza, usa la testiculina, acusando de “cobardes” a quienes no aceptan su radicalidad por populista y reflexionando respecto a lo que conviene realmente a España.

Quizás ha llegado el momento de ver que pasa y comprobar si tenemos que pasar por el mal trago de ver como un partido de “estado” pacta con los enemigos del estado para conformar gobierno, o si por las peticiones de esos “enemigos  de lo establecido”, no resulta posible la configuración de un gobierno y debemos volver a ir a unas terceras elecciones generales.

Si se aprende de los hechos vividos, ¿aprenderemos de las consecuencias que conlleva no reflexionar sobre los mismos? Creo que a pesar de los Ferreras y otra clase de aparatos mediáticos que nos metan en la lavadora de las ideas nuestro cerebro, una posibilidad de unas terceras elecciones, nos debería hacer pensar en que queremos y buscamos para España.

1 Comentario

  1. Está claro que la responsabilidad es de los españoles, que tal y como Ud. comenta y yo lo intenté con mis amigos y conocidos, el voto tendría que haberse realizado con la cabeza y el corazón y las tripas, haberlos aplazado para otros menesteres.
    Está claro que la Constitución define las formas de constituir gobierno después de unas elecciones.
    Y está claro que el Rey no puede atribuirse un poder que tienen las urnas.
    Lo que los españoles no vemos claro es, en que punto de la Constitución figura el que puedan constituir gobierno partidos políticos que claramente y según sus manifestaciones, quieren “cargarse” a España como nación. Partidos políticos que quieren, según sus manifestaciones, instaurar la República y por tanto, anular la Monarquía y partidos políticos con integrantes ó “elementos” con delitos de sangre.
    Todo esto es lo que no entiende el sufrido ciudadano que una vez tras otra es engañado y vapuleado por las promesas y falta de palabra de sus representantes.
    La única esperanza……..La justicia y el TC, pero tampoco entiende el ciudadano de a pie (entre los que me incluyo) algunas ó muchas de sus actuaciones y es por eso que la preocupación, comentarios, miedos y soluciones las vean de forma distinta a lo que en realidad dispone nuestra Carta Magna.

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