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Lo del afán de Íñigo Errejón por llamar la atención resulta casi enfermizo. Después del varapalo electoral sufrido en las pasadas elecciones generales en las que pretendía haberse comido el mundo, parece que está obsesionado por llamar la atención y que se hable de él.

Y lo curioso es que este tipo, que parecía ir de moderado, no es más que un extremista que deja a Pablo Iglesias o Manuela Carmena como moderados, además de que con sus actos ha demostrado que no es ni un socio, ni un amigo que sea de fiar.

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El caso es que el pasado día 15 fue suspendido el partido de fútbol entre el Rayo Vallecano y el Albacete tras negarse los jugadores del Alba a jugar la segunda parte del partido debido a los insultos recibidos por uno de sus compañeros, Román Zozulya, al que la afición rayista acusó de nazi.

A pesar de las advertencias que ordenó hacer el árbitro a través de megafonía, parte de la afición del Rayo no dejó de lanzar cánticos contra este jugador en los que se gritaba “Roman Zozulya puto nazi“. Ante la evidencia de que los gritos no paraban, el partido se suspendió en el descanso por un acuerdo entre el arbitro y la Real Federación Española de Fútbol, debido a que “no se daban las condiciones necesarias” para jugar.

Pues bien, parece que el acoso y los insultos son justificables para personajes como Errejón en función a quien insulte y quien sea el insultado. Es curioso que sea capaz este caradura de criticar el nazismo siendo él comunista y considerándose tanto una ideología como la otra igual de asesina y de violenta. Piérdete Errejón.

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