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Ustedes imaginen el espectáculo porque es digno de una película de Torrente. Unos diplomáticos españoles pretenden entrar a la embajada de México en La Paz acompañados de unas personas encapuchadas. Y pretenden hacerlo teniendo en cuenta que en esa embajada se encuentran ocultos miembros del gobierno de Evo Morales.

¿Qué narices pinta España metiéndose en esos asuntos? ¿Por qué Pedro Sánchez y su gobierno tienen tanto interés en proteger a un dictador, acusado además de narcotráfico, como Evo Morales? ¿A quién pretenden proteger con esta medida? ¿A Evo Morales? ¿A José Luis Rodríguez Zapatero? ¿A Pablo Iglesias?

El caso es que este suceso huele a chamusquina, huele fatal. Un suceso que pone al gobierno de Pedro Sánchez una vez más a los pies de los caballos por inútiles y por meterse donde no les llaman. Ahora la ministra “asimétrica de papos, versión Alfonso Ussía, y el ministro Borrell negándolo todo y enviando a una persona a informarse sobre el asunto.

Pero el caso es que el PSOE y sus socios podemitas están del lado de Morales, si vergonzosas son las relaciones de Iglesias con Morales, mucho más vergonzosas son sus relaciones con Zapatero del que muchos nos preguntamos cuánto recibirá a cambio de postrarse a los pies de todos los dictadores comunistas de Sudamérica, se llamen Morales, Maduro o Castro.

Pero es que además de meterse donde no les llaman, son unos auténticos chapuzas que andan intentando ayudar a sátrapas, Dios sabe por qué oscuros motivos. Una vez más, y van miles, Pedro Sánchez demostrando que no es que sea malo de solemnidad, es que es peor que todo eso. Un auténtico chapuzas.