Divididos

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Si en mi último artículo hablábamos sobre las divisiones que el malo provocó entre los primeros cristianos y concluíamos que el primer paso para avanzar en su resolución, es saber quienes eran cristianos, hoy me dispongo a definirlos para seguidamente avanzar con otros aspectos que afectan al cristianismo y su unidad.

De tal forma que nos preguntamos: ¿Quiénes son cristianos? ¿Son aquellos que asisten el domingo a una iglesia? ¿Los que fueron bautizados cuando nacieron? ¿Los que van siempre con una biblia bajo el brazo?

En efecto, todo ello puede resultar característico en un cristiano, pero no es esencial. Recientemente, publiqué un artículo  donde explicaba que el factor determinante es el renacimiento a partir de la conversión. Sin embargo un cristiano se reconoce en que:

  • Experimenta una conversión que le lleva a renacer del agua y del espíritu. S. Juan 3:5
  • Recibe por fe la justificación que Cristo ganó en la Cruz y anda en las buenas obras que el mismo Dios preparó en agradecimiento a la salvación recibida. Efesios 2:10
  • Tiene certeza y seguridad de su salvación ya que ésta no deriva de sus propios méritos sino del sacrificio de Jesús en la cruz. Romanos 3:25 o San Juan 10:28
  • Mantiene una relación personal y exclusiva con Cristo. 1ª de Tim 2:5
  • Acepta toda la revelación, en especial en cuestiones esenciales como es la doctrina bíblica de la Trinidad (Col 2:9 entre muchas otras) (excluyendo así a testigos de Jehová o adventistas) o la creencia en una sola vida después de la cual existe un juicio con dos posibles destinos eternos: cielo o infierno. Hebreos 9:27
  • Es sal y luz en un mundo corrupto. San Mateo 5:13-16
  • Anda en el espíritu. Gal 5:16
  • Se va deshaciendo a lo largo de su vida del hombre viejo que fue y se va transformando en un hombre nuevo (santificación) Efesios 4:24

Si se cumplen éstos requisitos podemos ver que existen ya toda una serie de factores fundamentales que hermanan a cualquier cristiano con independencia de la denominación a la que pertenezcan. De hecho, pueden incluso llamarse hermanos en Cristo pues todos comparten al mismo Dios como Padre y un mismo mensaje de salvación.

Aunque, es evidente que esto no soluciona las diversidades de pareceres en cuanto a cómo debe ser la organización de la iglesia, los sacramentos y su significado o cual debe ser el criterio de fe, doctrina y conducta. Para abordar eso, no veo útil o decisivo la creación de comisiones teológicas que discutan, pues por ahí volvería a colarse el malo. La solución o al menos el camino a la misma, pasa por que todas las denominaciones se encomienden al Espíritu Santo para que éste haga posible la unidad y el reconocimiento visible y objetivo de la verdad que se desea sea reconocida por todo cristiano.

Como bien decía cierta obra del siglo de oro español definiendo a los creyentes: los cuales creen en un Dios Padre y ponen toda su confianza en su hijo y son regidos por y gobernados por el Espíritu Santo que procede de entrambos

En la próxima entrega, abordaremos como desde esa unidad común a cualquier cristiano, real aunque invisible por ser la Iglesia el Cuerpo Místico de Cristo, ésta se hace visible en buenas obras concretas como la lucha por objetivos sociales (lucha por la vida, la familia, libertad religiosa…).