periodista novel

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27 de junio de 2019, fecha marcada en el calendario y en mi mente, la misma en la que dejé de ser un estudiante de periodismo y pasé a ser periodista novel tras años y años de estudios y anécdotas de toda índole. El trabajo final de carrera sobre el diario bilbaíno La Gaceta del Norte fue el que me dio luz verde para poder iniciarme como profesional ya con el título en la mano, en este mundo tan competitivo y lleno de adversidades.

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Una vez fuera de la Universidad, las preguntas que uno mismo se hace son las siguientes: ¿Qué será de mí tras años y años de formación académica? ¿Pasar de estudiante a profesional de la comunicación será un cambio brusco hacia mi persona? ¿Me afectará el qué dirán por los artículos que redacte en los diferentes medios con los que colabore? ¿Llegará el día en el que pueda vivir exclusivamente del periodismo o se convertirá en un hobby vitalicio del que nunca recibiré remuneración económica alguna? La verdad que todas estas cuestiones, en este año, el de mi debut como periodista, no las puedo contestar en este instante. El tiempo y el paso de los años y las experiencias, serán quienes vaticinen mi futuro profesional. Aun así, hoy en día lo que sí puedo revelar es que la profesión de periodista, cuenta con un cúmulo de escollos y de adversidades.

El primer infortunio con el que contamos los periodistas noveles es el hándicap del anonimato y por ese motivo, el labrar una imagen profesional es algo crucial para intentar despuntar entre los demás. A priori, no somos EL PERIODISTA, sino que, al comenzar desde la casilla cero del tablero o incluso desde la menos cinco, somos UN PERIODISTA MÁS, el cual tiene que competir quiera o no con miles o millones de compañeros para alcanzar el éxito, o lo que es lo mismo, vivir holgadamente de la profesión. A esto, hay que sumarle la invención y la posterior potencialización de la marca personal: creando un blog y perfil oficiales en las distintas redes sociales que abundan en Internet para mostrarnos accesibles al mundo a nuestros futuros lectores.

En segundo lugar, en la profesión de periodista, no solo hay que competir con gente de nuestro mismo rango, sino que también con personalidades que cuentan ya con una trayectoria, además de con gente de renombre dentro de los medios de comunicación. La ilusión contra la experiencia, una larga batalla en la que la ilusión tiene unos grandes conocimientos sobre ciberperiodismo, algo que no tiene el experimentado por norma general pero que este a su vez, ese vacío lo rellena con la gran sabiduría que no poseemos los jóvenes a niveles de historia o del propio funcionamiento de un periódico, radio o televisión en la práctica. Y a este hecho, hay que contar con que, en la gran mayoría de los casos, el periodista vocacional, quiere morir ejerciendo la profesión que realiza desde que obtiene su primer contrato de trabajo, especialmente, quien ama esta carrera. ¿Jubilación? Para adentrarnos en este mundo de manera profesional, dependemos exclusivamente del veterano y de sus ganas, desganas o cansancio mental por seguir trabajando.

La tercera viene de la mano del intrusismo que tiene esta profesión. Son muchas las personas que por tener ‘amigos’ en el mundo de la comunicación, ingresan en este gremio sin necesidad de poseer la titulación de periodista y a este hecho, hay que sumarle otro contra, los individuos que salen de los realities. Estos también nos dificultan a la hora de avanzar. El individuo sin titulación como genere audiencia, nos cerrará muchas puertas. La repercusión pública en muchísimas ocasiones prima por encima de la formación y más en el momento que somos ‘pipiolos’ en un mundo lleno de pirañas y pelotas dispuestos a todo con tal de conseguir el dinero fácil.

En cuarto lugar, otro hándicap con el que contamos los noveles es la situación geográfica. Según el territorio en el que vivamos, la profesión de periodista tendrá más o menos oferta. He aquí mi ejemplo personal, yo soy residente en Bilbao y en mi propia ciudad no habrá la misma cantidad de negocios relacionados con el mundo audiovisual como pueden tener localidades como Madrid o Barcelona. Es cierta la premisa de que a más grande sea el territorio, más personas pueden optar a ese puesto, pero en honor a la verdad, también hay que mirar la variable de que, en una localidad que cuenta con más medios de comunicación, mayores serán las posibilidades de ser agraciado con un puesto de trabajo. La situación geográfica también tiene un ‘contra moral’ y es la adaptación que pueda tener uno mismo a la hora de cambiar de lugar de residencia. Yo mismo, he podido vivir en primera persona ese mismo caso tras pasar casi un año haciendo prácticas en Miranda de Ebro, una pequeña ciudad situada en la comunidad autónoma de Castilla y León. Pasar de una ciudad mediana tirando a grande a una pequeña tirando a muy pequeña en donde además no conoces a nadie, no es fácil. No todo el mundo está lo suficientemente preparado como para dejar SU CIUDAD por una que puede ser la antítesis en todos los sentidos de esta. Doy fe de ello, adaptarse a lo distinto se vuelve una obligación.

Y la quinta y última adversidad viene asociada con el mundo de la imagen. Hoy en día, aunque las televisiones y la prensa nos pretendan vender de cara a la galería que el físico no importa, claro que cuenta a la hora de ser elegido para un puesto relacionado con el mundo de la comunicación. El cuidado de la imagen es algo indispensable porque si observados en los medios actuales, especialmente en televisión, son muchos los reporteros y periodistas en general (especialmente mujeres) que acaban contando con un gran atractivo físico. ¿Cosificación de la persona? Sí, somos un ‘producto’ que se tiene que cuidar tanto interiormente como exteriormente. Quien tiene la suerte de ser ‘guapo’, juega con un plus frente a los no agraciados, mientras que, el que es feo, debe de intentar mejorar su vestuario y físico dentro de sus posibilidades para poder contar con opciones frente a un ‘guapo’. De todas formas, como siempre manifiesto, no creo que existan guapos oficiales, para mí existen dos categorías completamente diferentes que son: los ‘feos oficiales’ y los que son ‘para gustos’ ya que hasta el más guapo habrá a alguien que le parezca feo, sin embargo, el feo siendo muy optimistas, la persona que mejor le considere, le verá del feíto o del montón, véase la tan susodicha expresión, “para gustos están los colores”.

La conclusión final que saco a este primer artículo denominado “Las adversidades” es la siguiente: los nuevos, tenemos que aprender a lidiar contra viento y marea, soñar con alcanzar el éxito, pero siempre con los pies en la tierra y prepararnos en todos los sentidos para un futuro que está ahí a la vuelta de la esquina. Serán muchas las dificultades que se nos presenten hasta lograr el objetivo primordial de lograr el reconocimiento futuro a toda una trayectoria, la cual son muy pocos los que la acaben consiguiendo.

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