Cataluña

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Ayer se producían dos noticias judiciales nada anecdóticas. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña inhabilita a Quim Torra por un año y medio que, si bien podrá recurrir al Tribunal Supremo, de alguna manera pone fecha a su final de mandato; y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en su sentencia en el asunto C‑502/19, reconoce el hecho de que Oriol Junqueras es Eurodiputado y por tanto goza de inmunidad desde que se proclamaron los resultados de las elecciones europeas, haciendo así accesorios todos los formulismos que acompañan la toma de posesión de un cargo electo, curioso como mínimo; esta sentencia probablemente se hará extensible a Carles Puigdemont, Antoni Comín y Clara Ponsatí que serán Eurodiputados y por tanto gozarán de la inmunidad propia del cargo.

A partir de ahí nada es tan fácil, la sentencia del tribunal europeo parte de una prisión provisional que ya no es actual, dado que Junqueras está condenado en firme y por tanto está sujeto a inhabilitación para cargo público. Tiempo le ha faltado a la fiscalía para solicitar, a la Sala del Supremo que le juzgó, la ejecución inmediata de su pena de inhabilitación como europarlamentario dado que ya no está en ‘prisión provisional’ a la que elude la sentencia del tribunal de Luxemburgo sino “ejecutoriamente condenado” lo cual implica ordinariamente la inhabilitación. A partir de ahí, recursos y recursos de todos los presos y una vez más ‘el procés’ en la prensa internacional dándoles pábulo a los que se han saltado sin más escrúpulos la Ley y que siguen erre que erre con la misma cantinela sin rectificar un ápice.

No entiendo nada. ¿En qué queda entonces acatar la Constitución o mandarla al carajo, si con los votos basta para ser diputado a todos los efectos? ¿Alguien me lo explica?

@jmfrancas

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