Bárbara Guasch

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Dad gratis lo que gratis habéis recibido. Dice el Señor.

Siguiendo esta enseñanza bíblica, entrevistamos hoy a Bárbara Guasch. Bárbara es una joven de 20 años que ha decidido dar su testimonio, en especial a todos los jóvenes que puedan leer esta entrevista.

En esta entrevista abordaremos temas como la vivencia de la fe en una joven de hoy en día, el noviazgo, el ocio para un cristiano y varios aspectos que afectan directamente a la vivencia cristiana.

No todo el mundo crece en un ambiente de fe, otros muchos sí y otros en cambio vienen de una conversión. ¿Desde cuándo recuerdas tener fe? ¿Quién o quienes te transmitieron la fe?

Recuerdo tener Fe desde siempre. Mis padres desde bien pequeñita me enseñaron la Fe, a rezar, a saber que Dios me quería y que siempre, siempre, siempre cuidaba de mí. No solo íbamos a misa los domingos y preceptos, sino que, por ejemplo también bendecíamos la mesa en cada comida. Recuerdo también, que había un cajón en el salón con rosarios y libritos de niños para rezar, cuando me aburría cogía un librito y yo sola me ponía en mi cuarto a rezarlo, me encantaba.

No solo tuve la suerte de que mi familia me enseñara el amor de Dios, sino que mi colegio también tuvo mucho que ver. He ido a un colegio de Regnum Christi (Real Monasterio de Santa Isabel) que también secundaban todo aquello que recibía en casa. Además, el colegio estaba formado también por Legionarios de Cristo y Consagradas que también me ayudaron a encontrar mi camino de la Fe.

Desde pequeña iba al Club con mis amigas, allí teníamos formación, actividades, convivencias, charlas…Todo basado en los valores y el amor de Dios. A día de hoy sigo teniendo estas pequeñas reuniones semanales, con mis amigas del colegio donde leemos el Evangelio, lo comentamos, ponemos propósitos para ser mejores y donde sobre todo buscamos a Dios.

Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocer la Fe desde bien pequeña y así poder encontrar el camino que Él tiene preparado para mi felicidad.

Empecemos por el principio, si hay algo que define a un cristiano, algo absolutamente central, sin lo cual no hay auténtico cristianismo es el de tener una relación personal con Cristo. ¿Cómo vives tú esa relación con Él?

Como bien he dicho antes, mi vida había transcurrido en la fe, pero cuando llegué a la adolescencia eso me sabía a poco e intenté descubrir cuál era mi mejor forma de acercarme más a Dios. Y la encontré, lo que verdaderamente me ayuda son varias cosas.

La primera y la que más me gusta es la adoración al Santísimo. Me puedo pasar horas allí delante, hablándole y contándole mi vida entera, aunque ya se la sepa. Me da mucha paz y mucha tranquilidad sentarme delante de él y contarle mis preocupaciones, mis sufrimientos, mis alegrías, mis miedos… Es absolutamente todo, para mí es como si fuese mi padre de la tierra.

Otra cosa que me ayuda mucho es escribir, me encanta hacerlo y más todavía si es para contarle cosas. Tengo una caja donde guardo todas las cartas que le he escrito y cuando a veces leo alguna es impactante ver como cosas por las que sufría o me preocupaba,  ya no están. Él las ha solucionado.

Otra cosa que creo que es muy importante es tener un grupo con quien poder compartir tu Fe, sino es muy difícil, un ambiente sano, donde se tengan conversaciones sanas, planes divertidos etc. Me gustaría añadir que algo que me ha ayudado mucho es la oportunidad de tener dirección espiritual con alguien que esté un poco más cerca de Dios que yo, ha sido fundamental para mí.

¿Cuáles son los momentos en los que más cerca has estado de Jesús?

Así a priori se me ocurren un par.  El primero y que me ayudó muchísimo fue hacer el retiro de Effetá. Me dio ese empujoncito que necesitaba para estar un poco más cerca de Dios y desde entonces mi Fe es diferente, ahora necesito sentir a Dios cerca y cuando no es así lo busco donde sea para encontrarlo.

Hacer retiros de un fin de semana también me ayuda mucho porque desconecto de todo y puedo estar en silencio escuchando lo que Dios me quiere decir.

Pero sin duda cuando más cerca estoy de Jesús es cuando estoy a solas con Él.

Otro de los elementos centrales para un cristiano, es que se nos tiene que distinguir por la alegría. Una alegría que brota de un corazón enamorado de Cristo. ¿Cómo sientes esa alegría en tu día a día? ¿Es difícil a veces encontrarla?

La alegría es una de las cualidades que me definen. Siempre intento estar alegre y mirar la vida en positivo. A veces es difícil encontrarla porque la vida no es un camino de rosas y tenemos dificultades en nuestro día a día, pero aun así creo que tenemos que disfrutar al máximo cada día y ofrecer todos esos momentos que nos cuesten.

San Pablo, nos insta en las sagradas escrituras a que no dejemos de reunirnos. Por eso un grupo de amigos donde poder vivir la fe resulta primordial ¿No crees? ¿Cómo te ayudan tus amistades para vivir tu relación con Cristo?

Como he dicho anteriormente es necesario tener un grupo de amigos con tus mismos valores y donde puedas compartir tu Fe sin sentirte juzgado, sino todo lo contrario. Tiene que ser ahí donde se pueda hablar de temas relacionados con Dios, la Fe, donde puedas expresar tu opinión sintiéndote libre y con la tranquilidad de que nadie va a mirarte mal.

Al mismo tiempo, con los amigos se celebran cumpleaños, se queda, se sale de fiesta, se hacen unas copas…Muchas veces se ha vendido la idea de que para ser santo hay que apartarse del mundo en contra de lo que Jesús dijo: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal (Juan 17:15).  ¿Ves incompatible buscar la santidad y salir de fiesta? ¿Hay santos de copas?

No creo que sea algo incompatible salir de fiesta y seguir a Cristo. Aunque también es cierto que no ayuda mucho el ambiente que se suele vivir de fiesta. La clave es saber qué cosas te ayudarán a estar cerca de Cristo y qué cosas te identificarán como el buen cristiano que eres. Beber tanto que al día siguiente no te acuerdes de nada. ¿Es necesario? Está de moda beber para salir, y si no lo haces no te vas a divertir y la noche va a ser muy aburrida, pero ¿quién dice eso? Personalmente, no me gusta mucho el alcohol por eso cuando salgo de fiesta con amigos no suelo beber nada, a veces una copa, pero en general no lo necesito, disfruto mucho más la noche sabiendo lo que hago con mis amigos y acordándome al día siguiente de lo bien que lo pasamos.

La verdad me da mucha pena ver a esa gente que no se aguanta de pie, que no saben que dicen, ni lo que están haciendo. Más de una vez he tenido que ayudar a alguien a poder coger un taxi y adivinar donde viven para que el taxista les dejará en casa. Es triste.

Pero no significa que los cristianos no podamos salir de fiesta o que se incompatible, al revés, tenemos que dar ejemplo de que no es necesario beber en exceso y fumar para disfrutar.

Al vivir en una sociedad enormemente secularizada, es probable que nos hayamos sentido más de una vez en abierta discrepancia con lo que piensa el mundo e incluso atacados por nuestra fe. ¿Alguna vez te has sentido, cuestionado/a por tu fe?

La verdad que como  he comentado antes siempre me he movido en un ambiente con gente de mi misma Fe y nunca tuve problemas en decir lo que pensaba. Pero cuando salí de la “burbuja” y llegué a la Universidad de Barcelona me encontré sola. Nadie iba a misa, nadie hablaba de Dios, ni de nada. Allí me di cuenta de la gran suerte que había tenido durante esos 18 años hasta ese día. Con mi grupo de amigas poco a poco les fui contando lo que hacía, iba a misa, les contaba que me iba a ir un retiro el fin de semana o simplemente que no mantenía relaciones con mi novio, algo que a día de hoy siguen sin entender.

Me hacían muchísimas preguntas sobre todos los temas, y yo me intentaba explicar siempre encomendada al Espíritu Santo. A pesar de ser tan diferentes me respetaban, y aunque algunas veces me hacían bromas de mal gusto yo seguía defendiendo en lo que creía y me daba igual lo que pudieran pensar, aunque tengo que reconocer que me veía la “rarita de clase”, porque claro, como te puedes imaginar las conversaciones que ellas tenían hacían que yo solo desease salir de ahí.

Continuando con la mirada puesta en la sociedad, ¿a qué retos se enfrenta un joven cristiano hoy en día?

Yo creo que el reto más grande es aceptar que vamos a contracorriente, y no pasa nada. Que lo importante es ser feliz y buscar la verdad de lo que somos. Si un joven cristiano tiene claro esto, le costará mucho menos enfrentarse a la realidad de hoy en día. Hoy la sociedad ve la  vida como el momento de vivir el día a día, de disfrutar, de que la vida son dos días, de hacer lo que te apetezca, y da igual no pasa nada. Pero esto no llena, esa gente vive el día a día por vivir, sin ningún fin y sin tener un objetivo.

Ojo, esto no quiere decir que no podamos disfrutar de los planes y los amigos sino que tenemos que ser conscientes de que no estamos aquí por casualidad sino que Dios nos creó con una finalidad y tiene un plan para nosotros. Esa es la diferencia, vivir pensando y buscando nuestro camino, el camino cerca de Dios, porque es ahí donde podremos ser plenamente felices. Podemos ser felices en muchos sitios y con muchas personas, pero nunca nada comparado con la felicidad que nos dará Dios.

Otra de las cuestiones, que a todo ser humano, pero en especial a los jóvenes preocupa es el amor. El/la joven que busca un noviazgo cristiano, quizá ande preocupado al ver el panorama… ¿Qué consejos le podrías dar para vivirlo?

Mi primer consejo es que rece por él/ella. No para que Dios le dé un novio sino para que le prepare como persona para él, hasta que aparezca. Dios tiene pensada una persona para cada uno de nosotros y nos la dará cuando el crea que es el momento. Hasta entonces solo podemos rezar para que las dos personas se preparen para el otro.

Otro consejo es que salga a la calle. No vas a encontrar a la mujer de tu vida desde el sofá viendo la tele. Pero busca allí donde crees que podrías encontrarla, en un voluntariado, quizás en la parroquia de tu barrio, la hija de unos buenos amigos de tus padres, una amiga de tu mejor amigo. Quién sabe, lo que sí sabemos es que si quieres una mujer buena y santa no estará en un bar de copas sola un lunes a las 18.  Muévete, sal, busca, ves a grupos de formación, adoraciones etc., allí podrías conocer a buenas chicas, y quién sabe qué podría pasar…

Cuando tengas una chica “fichada” acércate a ella, háblale y el tiempo dirá. No hay prisa, conoceros bien antes de tomar una decisión importante.

¿Qué recomendaciones darías para saber cuál es la pareja que Dios quiere para ti?

Lo importante es que te acerque a Dios, que juntos construyáis un camino, que recéis juntos, por separado, ir a misa juntos. A parte de esto, tiene que ser una persona que te transmita el amor de Dios, alguien que te quiera, que te cuide, que te vea como un regalo de Dios, que te respete, que te admire, que te ayude a ser mejor persona, en definitiva que quiera tu bien y tu felicidad por encima de cualquier cosa.

Imagino que escucharás música, ¿recuerdas alguna canción que te transmita fe?

Escucho música siempre que puedo. Hay muchas canciones que me ayudan a rezar, muchos grupos de música de estas características, como por ejemplo: Hakuna, Jaire, Jesús Adrián Romero…hay muchas Playlists en Spotify de música que transmiten Fe.

Sin duda alguna mi canción favorita es: “Si conocieras el don de Dios” de Hermana Glenda. Os recomiendo a todos escucharla, habla de cuánto Dios nos quiere y cómo sería nuestra vida si supiéramos cuánto nos quiere Dios, me emociona escucharla.

Como pregunta final: ¿hay algún mensaje que te gustaría transmitir, en especial a los jóvenes que lean esta entrevista?

Como joven también que soy, os animo a todos a seguir luchando por lo que creemos y lo que queremos, no olvidarnos de que estamos aquí de paso y que nuestro objetivo es llegar al Cielo.

Y lo más importante: ser apóstoles de Jesús, seguir dejando huella allá donde vamos sin tener miedo. Ir a contracorriente y pensar que Dios siempre está con nosotros.

¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga. Mc 4, 21-25.

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