En los últimos días estamos asistiendo al eterno debate de las últimas Navidades: las tomaduras de pelo de los ayuntamientos podemitas con los belenes y con las celebraciones navideñas. La que ha capitaneado, un año más, esa tomadura de pelo ha sido Ada Colau y el vergonzoso Belén instalado en la Plaza San Jaime de Barcelona.

Le han llovido las críticas de todas partes, para empezar debido a lo horrendo del Belén y, para continuar, debido al extraño concurso convocado para adjudicar el Belén de marras y al precio final del mismo. El caso es que el resultado final es un auténtico horror que encaja perfectamente con la imagen que a todos nos ofrece la alcaldesa.

Una de las críticas a ese Belén han llegado del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith. Smith, claro y rotundo como siempre, no ha dudado en dar su opinión acerca del famoso Belén calificándolo como lo que es: una verdadera monstruosidad.

Y como Ada Colau es la simpleza hecha podemita, ha contestado a Ortega Smith con los típicos argumentos esgrimidos por esta inútil alcaldesa y tirando de “machismo y de feminismo”, aunque no tenga nada que ver. Resulta que ahora no se va a poder opinar nada de una mujer ni para mal, ni para bien porque la gente como Colau acaba recurriendo al “mantra” habitual, lo cual demuestra sus limitaciones y sus carencia, que son demasiadas, casi todas.

Cada navidad hay debate sobre el belén de Plaza Sant Jaume. Está bien, es una tradición. Y cada vez que habla Ortega Smith demuestra que es un machirulo maleducado. No hay estética sin ética: espantoso es usted y sus ideas, sr Smith“.

Y en eso se ha quedado la moza porque de donde no hay no se puede sacar y de una cabeza como la de Colau solo se puede sacar el material para uno de esos mugrientos Belenes que a ella tanto le gustan. Patética