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Nuestra “admirada” Cristiana Fallarás parece que es la vieja del visillo, pues a eso se dedica cuando va a un restaurante, a cotillear, escuchar las conversarciones ajenas y a hacer fotografías a lo que se deja de propina.

Al menos eso ha publicado en Twitter tras comer en un restaurante, concretamente Cristina Fallarás ha dicho en su cuenta de twitter: «En la mesa del restaurante junto a la mía han comido Cgt dos monjas. Una española y otra filipina. Han comido una bandeja de nécoras y otra de almejas. Y vino blanco. Me ha resultado una estampa enternecedora y un buen retrato de lo llamado “Navidad”. Esto han dejado a su paso» (sic).

Sí, a esto se dedica esta individua, al cotilleo barato, como si unas monjas no tuvieran derecho a comer. Así que ya lo sabéis, si alguna vez coincidís con Cristina Fallarás en un restaurante, o donde sea, (y si la reconocéis, claro), tened mucho cuidado, porque se dedica a cotillear y a escuchar conversaciones ajenas.

Pero tiene derecho, porque para eso es progre…

4 Comentarios

  1. Pero esta pobre imbécil, ¿ya ha pagado la hipoteca que contrató en Barcelona, o sigue DE OKUPA DE SU PROPIA CASA, que supongo ahora será del banco, pero por ser vos quien soís, NO S EHABRÁN ATREVIDO A DEJARLA EN LA 13 RUE DEL PERCEBE, que es dónde debería estar…?

  2. Un amigo mio, que fue compañero suyo en filosofía y letras de Zaragoza, la llamaba CRISTINA FOLLARÁS, y excuso decirles el motivo.

  3. A lo que realmente se dedica Fallarás es a inventar historias! Muy bonita la foto de los 40 céntimos de € en el plato pero ¿donde está la foto de las monjas? . Este si es mensaje de odio! Intentar ‘satanizar” a miembros de la Iglesia con la única prueba de unas monedas que ella misma podría haber puesto en el plato. Y para que quede claro, no soy creyente!

  4. Parece ser está muy amargada desde que su pareja, un legionario, la dejó. Según ella misma le espetaba a su segunda pareja, el juez Gómez Bermúdez, que “el legionario si era un machote en la cama. No como él que no valía ni para tacos de escopeta”.
    Está publicado en un medio digital.
    Así que, podríamos deducir por lo publicado, que el tal Gómez Bermúdez era un calzonacillos en casa, a quien su “señora” le humillaba. ¿Cómo es eso del maltrato psicológico?
    Las monjas comen marisco marino. Ella de otra especie.

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