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Hay ciertos temas en los que los gobiernos de España no deberían diferir aunque se haya producido un cambio de gobierno y el nuevo gobierno resuelva asuntos que se habían iniciado con el anterior. Son esos temas de “estado” de los que tanto cacarean los políticos pero que muchas veces incumplen traicionando al anterior por simples objetivos partidistas y electorales.

En el PSOE son especialistas en funcionar de esa forma y echar balones fuera para intentar que nada les salpique a ellos. Pero hay un hecho que es irrefutable en este caso: son precisamente ellos los que están negociando con el partido de Junqueras, ERC, y los que están intentando que se blanquee lo máximo posible a los golpistas con la intención de obtener su voto favorable para la futura investidura de Sánchez.

Y tras la sentencia del Tribunal Europeo sobre Junqueras, el PSOE lo ha vuelto a hacer. En este caso ha sido Carmen Calvo, auténtica campeona de la sandez absoluta y del descaro. Ellos quieren los votos de ERC y les da igual todo. Pase lo que pase los van a intentar blanquear, aunque sea a costa de todos los españoles. Calvo ha dicho que lo sucedido con Junqueras y el Tribunal Europeo de Justicia es “herencia” del Gobierno anterior de Mariano Rajoy.

Después, y para seguir con su intento de blanqueo para agradar a ERC, ha añadido que: “Ha llegado el momento en que la política esté solo en la política“. Es decir, lñes ha venido a decir a los de ERC que no se preocupen, que todo esto pasa por culpa de Rajoy y que con ellos no va a pasar porque son muy “chachis” y tienen tal necesidad de sus votos para la investidura de Sánchez que les van a hacer hasta el “pino puente” si hace falta.

¿Se puede ser más impresentable?