Ténganlo claro, con un gobierno como el que vamos a tener va a comenzar en España una persecución ideológica como no ha habido nunca desde que en la II República, la izquierda, llegó incluso a matar por las ideas.

Y a esa persecución se van a a apuntar muchos porque si en España predomina algo por encima de todas las cosas es el peloterismo y el ansia por hacer poco y llegar lo más lejos posible gracias a tener un padrino. Incluso gente que ya le queda poco más que parasitar porque lleva años haciéndolo y viviendo de ello como Maruja Torres.

Torres ha sido la típica periodista que ha vivido toda la vida de eso, de lamerle la oreja al socialismo en el poder para ir colocándose poco a poco y vivir como una auténtica reina sin dar palo y siendo una profesional de nada. Pero hay taras que no se curan y Torres lleva con la tara del peloteo y del enchufismo tantos años que le sale de forma natural.

Y ahora ve que la izquierda puede llegar a tener un poder absoluto y absolutas en España, quiere, cómo no, seguir parasitando y cuanto más mejor. Y lo hace de una forma tan vomitiva que debería sentir vergüenza si la tuviera. Pero si de vergüenza anda escasa, qué vamos a decir de la decencia, la decencia no la conoce ni de cerca.

Y como es una sin vergüenza y una indecente, se dedica a perseguir y criticar a través de su cuenta de Twitter a las personas por sus ideas. En este caso a un taxista. ¿Y qué delito tan grave ha cometido ese taxista para que Torres le insulte? Llevar en su taxi una bandera de España y un crucifijo. Así es ella, así es esta pava.