En el marcado cada vez hay más competencia. De un tiempo a esta parte, los consumidores cada vez consumen menos marcas de alimentación por ser conocidas o gastarse más en publicidad y consumen marcas menos conocidas o marcas blancas con una calidad similar y mejor precio.

Por eso las grandes marcas cada vez acuden más a los tribunales cuando interpretan que son copiadas de una u otra forma. Eso es lo que ha sucedido con Nestlé y la marca asturiana de café ‘Cafés Oquendo’. La empresa asturiana comenzó a vender cápsulas de café para las máquinas Dolce Gusto, tal y como hacen otras compañías, pero Nestlé interpretó que Oquendo había copiado su diseño.

En un primer momento, la Justicia dio la razón a Nestlé y condenó a Cafés Oquendo a pagar a la multinacional suiza una multa simbólica de 65 euros y el 1% de la cifra de negocio de la empresa española. Oquendo recurrió esa sentencia ante el Juzgado de Marcas de la Unión Europea donde se le ha dado la razón.

Por el momento se desconoce si Nestlé ha tenido que abonar algún tipo de sanción o no, pero lo que es seguro es que a Oquendo se le permite vender su producto con el diseño denunciado por Nestlé. Parece que hay miedo en las grandes marcas a la competencia en un mercado que antes estaba copado por ellos.