Manda narices que sean precisamente los del PNV, los herederos del racista Sabino Arana, los que nos vengan ahora a intentar darnos lecciones de democracia y de tolerancia. Los mismos que pertenecen a un partido fundado por un enfermo mental y que durante los años del plomo de ETA se han aprovechado de las nueces que caían del árbol que los etarras agitaban, nos pretenden enseñar a comportarnos de una forma determinada, la que a ellos les gusta, por supuesto.

Y no solo eso, pretenden marcar a Vox y crear un cordón sanitario, otro más, proponiendo al resto de formaciones políticas que los arrinconen para que de esa forma no pinten nada y un partido al que han votado millones de personas, no como el PNV, tenga menos incidencia que ellos.

Pero, a pesar de los dicho por el PNV en boca de Andoni Orduzar, lo tienen bastante complicado. Vox ha conseguido 52 escaños y esos ya son unos cuántos escaños como para que se pretenda arrinconar a un partido. Por otro lado, lecciones de democracia de los amigos del nazismo y del terrorismo de ETA, las justas o ninguna.

Este sí que ha sido a lo largo de su historia un partido racista, machista y xenófobo. De hecho, su fundador no era más que un enfermo mental, un animal de bellota que no respetaba a nada ni a nadie. Si alguien sigue a un partido fundado por un loco de atar tiene bastante poco de lo que presumir. Los del PNV deberían ser más prudentes y bastante menos bocazas de lo que son y dejar de medirse el culo para compararlo con el de culo del resto de los españoles, tal y como hacía Arzallus.