Sánchez

Después de la resaca de un debate fraudulento en el que no se ha querido dar a los españoles la posibilidad de ver si Pablo Casado o Pedro Sánchez pueden encabezar el futuro gobierno, en la mañana, nos despertamos con la “tostada” de un aumento del paro en cien mil personas.

Este dato económico que se tenía que haber conocido el día del debate, fue “escondido” por el INEM a fin de no influir en el debate y tapar la realidad a los españoles.

Si analizamos cuál es la situación económica que tiene nuestro país y que se va a encontrar el nuevo gobierno, resulta que va a tener que afrontar unos nuevos presupuestos generales del estado, rectificando las cuentas presentadas ante Bruselas respecto a los ingresos y gastos de 2020, puesto que estas, han sido rechazadas por Bruselas, quien además, pide la realización de recortes en el gasto público, locamente disparado por el gobierno de Sánchez y cuya cuantía, alrededor de 6000 m de € para 2020, pretende cubrir con una política impositiva que supondría el incremento de impuestos por una cantidad cercana a los 1000 €/año por cada español, no olvidándonos que quiere implantar el impuesto de sucesiones  o calificar como ilegales, las rebajas fiscales que la comunidad de Madrid o Andalucía pretenden hacer para la creación de empleo, cotizaciones de autónomos, creación de empresas y atracción de inversiones, lo que desbarataría las situaciones de prosperidad y liderazgo, para los motores económicos de España.

Por otra parte, Pedro Sánchez que ha anunciado que la vicepresidenta del gobierno si ganará sería Nadia Calviño, sin tener en cuenta la mala imagen de la ministra de economía por su comportamiento en las negociaciones de las PAC, tiene ante sí, el reto de la situación en la que puede quedar nuestro país como consecuencia del Brexit, unido a la desaceleración de la economía que se vislumbra a nivel internacional, junto con el hecho de que sus actuaciones y propuestas, han generado una importante crisis en el sector del automóvil, teniendo en cuenta sus “políticas del diésel” lo que ha provocado que empresas como Ford, haya anunciado el traslado de su planta de motores a Estados Unidos, perdiendo 1000 puestos de trabajo en Almusafes o que plantas del sector en Figueruelas, Valladolid, Palencia o Vigo, tomen medidas parecidas dado el desconcierto del sector respecto al modelo de producción  y las inversiones que precisan parar la caída de ventas y exportación de un sector en donde sus ventas han caído en barrena.

Tampoco podemos olvidar el hecho de que por falta de atención del gobierno, Estados Unidos ha implantado unos aranceles del 25% a productos estratégicos que España exporta a ese país, afectando al sector agrícola, vitivinícola y sobre todo aceitero, este último en importante peligro, teniendo en cuenta como están a la baja, sus precios de comercialización y venta. Si a esto sumamos la posibilidad anunciada por el propio Trump de que se está estudiando sancionar nuevamente a España por el hecho de que Pedro Sánchez habría podido colaborar a operaciones financieras con el régimen de Maduro, todavía la situación económica de futuro, se agravaría más, dada la incidencia de Estados Unidos, a quien Sánchez ha amenazado con incrementar la tasa Google y otros aspectos impositivos que afectarían tanto a la tasa Tobi , como al incremento de  impuestos como el de sociedades, lo que podría reducir la atracción de la inversión extranjera a España, que en los últimos tiempos, se ha rebajado en un 68%, como consecuencia de la falta de confianza de los mercados y de los inversores, tanto en la política económica del gobierno, como en la estabilidad política de España, muy marcada por la situación de violencia en Cataluña, en donde la deslocalización de empresas e inversiones se está disparando y en donde su capacidad de captación de Congresos y recepción del turismo, está disminuyendo de manera considerable.

Este es el desolador panorama que se va a encontrar España y el nuevo gobierno que salga de las elecciones del próximo domingo, en donde se ve con claridad que la situación económica de nuestro país puede pasar por momentos de dificultad, añadidos por unas propuestas planteadas por Pedro Sánchez desde sus políticas de izquierda, basadas fundamentalmente en el gasto público, no cumplimiento de los criterios para la reducción del déficit público y la inexistencia de actuaciones que hagan de choque contra la crisis, que según economistas de prestigio como el profesor Gay de Liebana, no descartan que si no se pone remedio a estas posibilidades, España no pasaría más allá de dos años en correr el riesgo de ser intervenida, por la UE, dada sus perspectivas económicas, que podrían estar fuera de control.

Ante esto, en el bloque del centro derecha encabezado por Casado, se anuncian rebajas fiscales a los españoles en impuestos por valor de 700€/ persona al año, incentivos a los autónomos con tarifas planas de cotización a la seguridad social, ayudas a la creación de empresas, especialmente en el mundo rural que palien la despoblación e incentiven el empleo, con una digitalización total de todo el territorio nacional, así como suprimiendo definitivamente, impuestos como el de sucesiones, ayudando a políticas de vivienda y alquiler para jóvenes y con una ley anti ocupación .

Aunque visto lo visto los datos y las comparaciones son inapelables, todo hace pensar que los españoles sí no toman en cuenta la situación generada por las políticas de izquierda, nos podemos encontrar con situaciones de crisis como las vividas en 2008, en donde por ocultar la realidad, el país rozó la quiebra y las familias no pudieron reaccionar ante las mentiras y ocultaciones del anterior gobierno. ¿Queremos eso? Pensemos nuestro voto más que nunca y luego no nos quejemos si tenemos un gobierno incautado de la prosperidad.