Una de las cosas que nos quedó claras a todos los españoles tras el debate de ayer es que Pablo Iglesias está dispuesto a todo para llegar a un acuerdo con Pedro Sánchez y así poder llegar al gobierno, está dispuesto incluso a la “mamada”.

Y no señores, lo de la “mamada” no fue tan solo una error de Pablo Iglesias cuando en realidad quería decir “manada”, fue una traición de su subconsciente tras tener una actitud durante todo el debate con Sánchez que estábamos viendo todos los españoles. Porque hubo ciertos momentos del mismo en los que solo le faltó dirigirse al atril de Sánchez y ponerse de rodillas para llevarlo a cabo. Eso es algo de lo que nos dimos cuenta todos, también él.

Pero no se equivoquen, Sánchez ayer no le dijo “no” a esa “mamada”. No se negó al pacto con Podemos, en realidad no se negó al pacto ni tan siquiera con Bildu. Con los únicos que quedó claro que no pactaría nunca es con Vox y viceversa. Mientras tanto a Iglesias, teniendo un comportamiento casi infantil, solo le faltó decir aquello que dicen los niños cuando les niegas algo: “Porfa papi, porfa papi…”

Queda algo muy claro tras este debate: quien vote a Podemos sabe que está votando al PSOE porque el marqués de Galapagar está vendido. ¿Recuerdan ustedes cuando decía aquello de que PP y PSOE eran lo mismo, que eran casta? Pues so ya pasó a la historia. Por aquellos tiempos Pablo Iglesias no era ni siquiera diputado y ahora ya lo es. Ahora ya está instalado en el sistema, ahora ya pisa moqueta, se sienta en escaño y no quiere salir de ahí. Todo lo contrario, quiere todavía más.

Y ese “más” solo le puede venir de la mano de un pacto con el PSOE. Se acabó la casta, se acabaron aquellos supuestos principios porque cada año tiene otros. Se acabó el romanticismo y llega el momento de ir a lo práctico. Ya no existe el “tic, tac”, ya no van a tocar el cielo como antes, ya tiene claro que nunca va a ganar unas elecciones y menos con mayoría absoluta. Él necesita a Sánchez y Sánchez le necesita a él. El acuerdo entre los dos cada día está más cerca, quizás a tan solo una “mamada” de distancia.